(El Mercurio) El cobre genera mucho más que vaivenes en la Bolsa de Metales de Londres o alambres y tuberías. Su versatilidad e innumerables propiedades están ampliando su presencia a innovadoras aplicaciones, muchas de ellas de uso diario.
Sistemas de refrigeración en dispositivos electrónicos, equipos de aire acondicionado y cables inteligentes son algunas de las que se presentaron en el «Tercer encuentro informativo del cobre», organizado por la International Copper Association (ICA), en Puerto Varas.
«Buscamos que el cobre esté en la mente de todo hombre de negocios que esté pensando en innovar, y que se piense en él como material tecnológico», dice Hernán Sierralta, miembro de la ICA. Desde 2002, esta institución ha invertido más de US$5 millones al año para introducir el cobre y sus aleaciones en la fabricación de nuevos productos.
Un auto híbrido es uno de ellos. El poder de conductividad del metal rojo lo hace un material privilegiado para optimizar el consumo de energía, bajar la temperatura de baterías y reducir el peso de un vehículo. Con asesoría de la ICA, Volkswagen ya trabaja en un prototipo que en vez de tener una caja mecánica de 120 kilos junto al motor, tendrá una eléctrica, fabricada en gran parte de cobre y que no pesará más de cinco kilos. El prototipo estará listo en 2012 y el auto saldría al mercado en 2017.
Aún más resistente
La capacidad del cobre de eliminar una amplia gama de gérmenes ha abierto el interés del área salud. Hoy, ocho hospitales del mundo participan en un proyecto piloto para medir su efectividad en la reducción de infecciones intrahospitalarias. Uno de éstos es el Hospital Salvador Allende de Calama, donde tres salas UCI fueron acondicionadas con artefactos y utensilios de cobre en superficies de alto contacto, como las barandas de las camas, mesas, portasueros, lápices y apoyabrazos de las sillas.
El doctor Marco Crestto, subdirector del hospital, dice que «las conclusiones preliminares son auspiciosas: las salas cobreizadas han presentado sobre 85% de reducción de bacterias».
Aprovechando la capacidad bactericida del cobre, la empresa chilena EcoSea Farming desarrolló mallas de este metal para reemplazar a las de nylon en las jaulas de cultivo de peces. Pueden costar 25 veces más que las convencionales, pero duran bastante más, bloquean las infecciones de bacterias y hongos e impiden la acumulación de algas y moluscos. «Al disminuir su flexibilidad, se evitan los ataques de depredadores y el escape de peces», agrega Rodrigo Sánchez, gerente general de EcoSea Farming.
Las aplicaciones suman y siguen. Por ejemplo, el cobre es clave para el «cableado inteligente», que permitirá que en un mismo cable se combinen aplicaciones como líneas de teléfono, TV cable, internet, iluminación inteligente y seguridad.
Fuente / El Mercurio.