El caso de Rio Tinto podría incrementar la resistencia a las estatales chinas

El programa impartido por Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, con apoyo de BHP Billiton, dio la bienvenida oficial a los 49 estudiantes del ciclo 2009.

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(The Wall Street Journal) Las autoridades de Australia advirtieron que la forma en que China está lidiando con las acusaciones de espionaje en contra de empleados de la minera Rio Tinto podría generar más inquietudes entre las empresas extranjeras. Esto subraya los riesgos que corre Beijing al detener a cuatro empleados del gigante anglo-australiano.

«Al gobierno chino también debería preocuparle que si empresas extranjeras sienten que el nivel de incertidumbre es alto, eso cambiará la manera en que harán negocios en el país», dijo en la televisión local Chris Bowen, ministro de Servicios Financieros de Australia. También advirtió que la situación podría hacer que las empresas extranjeras envíen a menos ejecutivos a China.

Los abogados apuntan que un riesgo importante para Beijing es que sus acciones podrían desbaratar años de esfuerzos para persuadir al mundo de que las empresas estatales son entidades que operan de manera independiente y comercial. Las estatales, ricas en efectivo y con una participación activa en una expansión internacional cada vez mayor, deben presentarse como entidades independientes motivadas por la generación de lucro para eliminar sospechas de que son títeres del gobierno chino. Pero la postura de Beijing de que los intereses de estas firmas son idénticos a los del Estado podría socavar este esfuerzo.

«Es una acción con un alto costo político», dice Richard Tanter, profesor de relaciones exteriores del Real Instituto de Tecnología de Melbourne. «Desde luego que concuerda con los intereses de las empresas estatales chinas, pero sin duda contradice la idea de que son independientes de la interferencia del gobierno».

Las acusaciones de China parecen surgir de los meses de tensas negociaciones de precios entre su industria siderúrgica, controlada en mayor medida por el Estado, y los principales proveedores extranjeros de mineral de hierro. Rio Tinto es uno de los principales productores de esta materia prima. China insiste en una rebaja en los precios mucho mayor que las negociadas en otros países.

Las autoridades chinas aseguran que cuatro empleados, que permanecen detenidos desde hace una semana sin haber sido acusados formalmente, obtuvieron de manera ilegal «secretos de Estado» de las siderúrgicas chinas durante sus negociaciones de precios, una referencia aparente a la información sobre la estrategia de negociación de China. Otro ejecutivo chino que participó en las conversaciones, Tan Yixin, de Shougang Group, también ha sido detenido. El caso ha recibido una atención especial porque uno de los implicados, Stern Hu, jefe de la división de mineral de hierro de Rio en China, es oriundo de ese país aunque se nacionalizó australiano en 1997.

El ministro de relaciones exteriores de Australia, Stephen Smith, advirtió que las autoridades chinas deben considerar «el alcance que los efectos que este caso puede tener sobre la comunidad empresarial internacional».

El gobierno chino dice que las supuestas acciones de los empleados de Rio Tinto perjudicaron «los intereses y la seguridad económicos» de China. Al establecer esa relación directa entre las fortunas de las plantas de acero y los intereses del Estado chino, ha alarmado a las autoridades extranjeras y los empresarios. Las detenciones del personal de Rio subrayan cómo las firmas estatales en China encajan en la estructura política que incluye un elemento de seguridad importante. Estas compañías ahora están en manos del poderoso ministerio de Seguridad Nacional. La Oficina de Seguridad Nacional en Shanghai, que retiene a los cuatro empleados, dijo el domingo que no tenía ninguna nueva información que revelar.

Steve Dickinson, un abogado para la firma estadounidense Harris & Moure PLLC, y que ahora trabaja en China, prevé que el caso de Rio tenga un efecto inmediato sobre las inversiones planeadas de firmas chinas no sólo en Australia sino también en EE.UU. y otros países.

A la hora de buscar la aprobación de adquisiciones fuera de su país, las empresas estatales chinas argumentan que son entidades que operan comercialmente sin ningún interés gubernamental. La oferta de la petrolera Cnooc Ltd. por la estadounidense Unocal Corp. en 2005 no prosperó justamente por la oposición política que sus lazos con el gobierno chino provocaron en EE.UU. En años recientes, muchas empresas chinas han contratado a asesores occidentales para ayudarlas a convencer al mundo de que son independientes, incluyendo a Aluminum Corp. of China, o Chinalco, cuya oferta de US$19.500 millones para expandir su alianza con Rio Tinto se desmoronó el mes pasado.

Lo que las autoridades chinas han hecho en el caso de Rio Tinto «contradice lo que China ha tratado de conseguir en los últimos años», opina Dickinson.

El ministro de Comercio de Australia, Simon Crean, dijo el sábado que el comercio y la inversión de China siguen siendo bienvenidos en Australia.

Fuente / The Wall Street Journal

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