Eduardo Loyola, el socialista que Codelco nombró para entenderse con los contratistas

Le gusta estar donde las papas queman. Protestó y defendió a los trabajadores en el régimen militar. Terminó golpeado y detenido. Como gerente general del Consejo Minero, se opuso al royalty y el PS congeló su militancia. Ahora que fiscaliza a las empresas contratistas, no se mueve de su posición: la minera estatal no negocia.

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Eduardo Loyola Osorio –“Loyo” para sus amigos, 59, casado, tres hijos- no se ha perdido conflicto. Le gusta estar donde las papas queman. Durante el régimen militar protestó, fue detenido dos veces y una vez golpeado tras lo cual quedó con TEC. Estudió sus primeros años de leyes en la cuna del MIR, la Universidad de Concepción. En esa época se hizo conocido por su oratoria y sentido del humor. Usa modismos “revolucionarios” como el dicho cubano “no coja lucha, compañero” (no enganche) cuando está en medio de un conflicto. En el Consejo Minero, que agrupa a las grandes transnacionales y a Codelco, solía decir “me caí para arriba” por su nombramiento de gerente general o “aquí sesiona el imperialismo” por la sala de reuniones de la entidad.

Sus bromas, por cierto, aluden al cambio experimentado por quien defendió a los trabajadores despedidos por razones políticas en el Comité Pro Paz y en la Vicaría de la Solidaridad (1973-1979) y asesoró a muchos sindicatos (1979-1989). Y que durante el gobierno de Frei (1994-2000) se sentó del otro lado de la mesa como vicepresidente de recursos humanos de Codelco. Un cargo en el que ejecutó planes de egreso, ideados por la administración anterior de la cuprera, que se tradujeron en la salida pactada de miles de trabajadores.

Su siguiente puesto –el de gerente general del Consejo Minero (2000-2006)- le costó ser congelado como militante socialista. “El partido que estuvo en el centro de la nacionalización del cobre no podía aceptar que un militante suyo se transformase en defensor pagado por las grandes transnacionales”, sostiene Gonzalo Martner, quien como presidente dictó una norma que prohibía a los socialistas representar los intereses de las grandes mineras. “Las dos personas afectadas fueron Enrique Correa, quien decidió renunciar al partido, y Loyola, quien de común acuerdo, congeló su militancia”, agrega el ex dirigente que reconoce haber tenido un encontrón con Loyola, que luego se distendió con un almuerzo en el Jofré.

Sobre su calidad de militante, Martner afirma que “dentro del partido es considerado un socialista como 110 mil personas más”.

En medio del conflicto que ya suma 20 días, el líder sindical de los subcontratados, Cristián Cuevas, le sacó en cara su paso por el Consejo. “El es un lobbista. No entendemos cómo el gobierno tiene al principal oponente que había al royalty a la minería en ese cargo en Codelco”, comentó a comienzos de abril.

Loyola llegó hace seis meses a ocupar un puesto diseñado por Codelco tras la aprobación de la ley de subcontratación: la gerencia corporativa de gestión y fiscalización de empresas contratistas. En simple: supervisar que tanto los contratos licitados como las relaciones entre los trabajadores y las empresas externas se cumplan a cabalidad. El año pasado la Confederación de Trabajadores del Cobre, que dirige Cuevas, mantuvo 36 días de huelga y US$ 200 millones en pérdidas, pero en esa oportunidad Codelco participó en la negociación tripartita, en la que se acordó el pago de un bono por $ 450 mil que pagarían las contratistas a sus empleados.

Esta vez con Loyola como contraparte las cosas cambiaron. Si bien en marzo se sentó a conversar con Cuevas y otras agrupaciones sindicales, todo terminó cuando el dirigente comunista exigió un petitorio a Codelco.

Dueño de un estilo directo, el viernes 25 le hizo un parelé al ministro del Trabajo. En una entrevista en radio ADN Osvaldo Andrade sostuvo que estaba claro que la negociación era tripartita (contratistas, trabajadores y Codelco). Una hora después, en la misma estación, Loyola retrucó: “Lamento tener que desmentir a Osvaldo Andrade, pero en mi conocimiento no está eso. (…) Una solución tripartita, en los términos que nos plantea el ministro del Trabajo, siendo muy respetable, no es la fórmula que se ajusta plenamente a derecho”.

Fuente / La Tercera

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