Si el mercado de los bonos de carbono -o certificados por descontaminar- moverá este año US$ 23 mil millones en el mundo, en unos cuantos años más esta cifra se triplicará cuando Rusia, Australia y eventualmente Estados Unidos se integren a este negocio.
Y Chile tiene ventajas únicas para lograr una tajada de este pastel, sostienen expertos, pudiendo al año obtener US$ 160 millones en contratos por reducir emisiones que dañan la atmósfera.
«Chile está en una posición privilegiada para aprovechar los bonos de carbono: tiene un riesgo país muy bajo, normativas ambientales compatibles y reglas para invertir estables», señaló Andrés Poch, gerente general de Poch & Asociados en un seminario de Duoc UC.
En otro encuentro, organizado por Deloitte, Stefan Zeeb, director para Chile y Bolivia de KfW, ratificó la posición ventajosa del país en esta materia, agregando que de paso el sistema puede contribuir al desarrollo sustentable. Pero hay escollos. Uno es que «el sector financiero no se está desarrollando con la rapidez necesaria, provocando que el volumen y el tamaño de los proyectos no sean del todo necesarios», dijo Paul Clements-Hunt, director del programa de Medio Ambiente para Naciones Unidas.
Aún así, el sistema despega. Datos de Ana María Ruz, de la Fundación Chile, revelan que en el país hay más 30 proyectos que suman US$ 539 millones de inversión. Poch cree que las ventajas de Chile están en los rellenos sanitarios, donde se puede capturar metano; la biomasa como astillas o desechos de aserraderos que pueden ayudar a generar electricidad; la plantación de bosques y la reforestación y la reutilización de desechos de animales, como el caso de los cerdos.
Otras opciones son las energías renovables que también tienen impulso tras la reforma a la ley eléctrica, señala Arturo Brant, también de Poch & Asociados. Por eso gigantes como Endesa y AES Gener activaron sus filiales «verdes»: Endesa Eco y Energía Verde.
Según Deloitte, los proyectos realizados a la fecha son la planta eléctrica Chacabuquito, del grupo Matte; la planta de desechos de porcinos de Agrosuper y recuperación de energía en Alimentos Watts y Nestlé. En etapa de validación está la hidroeléctrica Hornitos, también del clan Matte; y en fases más iniciales están el proyecto forestal Millalemu, dos plantas de Celulosa Arauco y el depósito de residuos sólidos Cosmito. También postulan a financiarse en parte vía bonos de carbono iniciativas como el Transantiago y la granja eólica de Calama.
Fuente/La Tercera