(El Mercurio) Históricamente, los mayores inversores extranjeros en Chile venían desde Estados Unidos y Europa. Sin embargo, ahora, el ascenso de China y su coronación como primera economía mundial, que se espera para el año 2020, han hecho que también el mapa del capital foráneo se empiece a redefinir en Chile. Ayudará a este cambio la visita de esta semana del Primer Ministro chino, Wen Jiabao, y del ministro de Comercio, Chen Deming, que busca, precisamente, profundizar los lazos entre la potencia asiática y nuestro país.
Como suele suceder, la economía va por delante de la política. A Chile ya están llegando los «campeones nacionales» chinos, como State Grid, dispuestos a invertir en transmisión en el área eléctrica, o el Banco de China, un gigante financiero que aterrizará en 2013, pero más frecuentemente aparecen por estas latitudes firmas vinculadas a recursos naturales o a infraestructura.
Más y más cobre
Como primer productor de cobre del mundo y con China como principal comprador del metal rojo, no es de extrañar que sean las mineras las primeras en tocar la puerta del país. La autoridad de China para el comercio con América, Xu Yingzhen, señaló en Beijing que la compañía estatal Minmetals -socia de Codelco en Gaby- «ha intentado ampliar la cooperación con su análoga chilena y también ha tratado que juntos busquen minerales en terceros países».
Esta compañía intentó en 1998, con una notable falta de éxito, por cierto, comprarle a Chile su mayor yacimiento de cobre, Chuquicamata. La intención de Minmetals entonces y ahora es contar con el cobre necesario para la industrialización de China, donde para alcanzar el mismo nivel de países como Corea del Sur necesita cuadruplicar su consumo de cobre. Y eso que hoy la segunda economía del mundo compra el 38,5% del cobre mundial, incluyendo cobre reciclado.
También en minería, la empresa estatal Tewoo (Tianjin General Cooperation of Materials Group) está en tratativas iniciales para comprar dos minas de cobre en Chile. «Estamos en etapa de exploración», dice, sin entregar mayores detalles, Gao Yi Bing, vicegerente general de esta compañía, quien estima que comercializará este año unos US$ 6 mil millones en el mundo.
La firma no descarta buscar cobre en Chile y en América Latina con otros grandes operadores de la región, como la brasileña Vale do Rio Doce, la británica Rio Tinto y también Codelco. Su presupuesto para inversiones asciende, señalan en la firma, a más de US$ 3 mil millones.
Gao Yi Bing comenta que les gusta invertir en Chile, donde tuvieron en los años 90 unas 1.000 hectáreas de bosques, que vendieron hace ya más de una década debido a que este negocio dejó de ser atractivo para empresas que sólo se dedicaban a comprar insumos.
También hay negocios a escala más pequeña, como la que tiene autorizada por Jiangsu Huitai en Atacama, por un monto cercano a los US$ 90 millones, en una minera de cobre.
Infraestructura clave
¿Dónde más veremos capitales asiáticos? La autoridad china de comercio para América dice que «como la economía chilena es fuerte en minerales, bosques, pesca y agricultura, los esfuerzos deben enfocarse en estos ámbitos». Por lo menos en el área alimentaria ya lo hemos visto. Firmas como la estatal Cofco, cuya división de vinos y licores compró hace dos años Viña Bisquertt en US$ 18 millones, están mirando el país, y el gobierno chino ha señalado en varias oportunidades la intención de crecer en este rubro.
Otro sector que observan con detención las empresas chinas es la infraestructura. El presidente de la compañía privada TianJin BinHai Harbor Port Group, Steven Liu, dice que tiene disponibles US$ 800 millones para invertir en puertos en América Latina y que está atento a las oportunidades que surjan tanto en la zona como en Chile. Y no sólo en infraestructura, sino que en «minerales de fierro y cobre de Sudamérica».
Person of interest
Shanghai, Centro de I+D de Huawei Technologies. En un edificio de un kilómetro de largo, donde las cámaras no pueden registrar nada, los ingenieros de la empresa tecnológica china muestran a «El Mercurio» sus últimos inventos. Uno de ellos es salido de la ciencia ficción: un rastreador de personas mediante reconocimiento facial y predictor de conductas («ese individuo está robando», por ejemplo), muy similar a lo que se ve en la serie «Person of Interest» de CBS. Esta tecnología ya está a la venta, la ha comprado el gobierno de Ecuador, y se usa, por ejemplo, en cárceles o en aeropuertos.
Huawei también quiere venderla a Chile, por supuesto.
Junto con esas tecnologías hay otras que esta empresa china quiere exportar, tales como bancos a distancia, computadores para enseñar a niños y adultos, atención médica informatizada o también gestionar la central de informaciones de un gobierno. En esas áreas, de acuerdo a Ross Gan, vocero de Huawei, está el futuro.
Aunque América Latina es algo así como un décimo de las ventas globales de la compañía, es un mercado en rápido crecimiento y ávido de tecnología. En cuatro años han casi triplicado sus ventas, pasando de US$12,6 mil millones a US$32,4 mil millones en 2011.
Fuente / El Mercurio