Los derrumbes en el sector Inca Oeste de la mina Salvador, en un área de 6.000 metros cuadrados, ponen en riesgo el futuro del yacimiento, por cuanto su pérdida «podría significar acortar la vida útil de la mina, programada hasta el 2012», dijo Julio Cifuentes, gerente general de la división. La empresa y los 9 mil habitantes de El Salvador confían en que las reservas prolonguen la vida del yacimiento, por lo que Cifuentes se apresuró en dirigirse al sector de túneles afectados para disponer su fortificación, «porque de lo contrario el daño puede ser irreparable», señaló. A mediados de 2007, un paro de 37 días tuvo por consecuencia que se presentaran derrumbes por falta de mantención en tres piques, con la pérdida de US$ 80 millones en producción. Un lujo que la menor de las divisiones de Codelco no puede darse.
De un total de 1.500 trabajadores que habitan el campamento, la cuprera estatal ha reubicado a 390 en otras divisiones, además de jubilar a otros 365. Los más afectados serían los trabajadores subcontratistas y el comercio, sin futuro tras el cierre del mineral.
Fuente / El Mercurio