La falta de gas natural dejó en evidencia la inestabilidad con la que está operando el sistema eléctrico del norte. Después de varios años sin grandes contingencias el sábado a las 22.30 horas, se produjo un apagón en parte del Sistema Interconectado del Norte Grande (Sing), a raíz de una falla que afectó a la línea de transmisión que une la central Salta de Gener -ubicada en Argentina- con el sistema eléctrico chileno. Este fue el primer apagón en esa zona del país desde que comenzó la llamada crisis del gas en abril de 2004.
Durante media hora la población de dos ciudades importantes del norte se quedó sin luz. Además, la falla obligó al Centro Económico de Despacho de Carga (Cdec-Sing) –que coordina la operación del sistema-, instruir a las mineras reducir 5% el consumo eléctrico por tres horas y media. Varias de ellas, antes de esa instrucción habían registrado cortes.
Fuentes mineras indicaron que debido a la falla se perdieron 300 MW de consumo para una demanda total de 1.700 MW. Agregan que el Cdec-Sing trató infructuosamente de recuperar el suministro faltante, pese a que efectivamente operó el sistema de respaldo a diésel. De hecho, las fuentes comentaron que para cubrir la falta de suministro de AES Gener, el Cdec-Sing ordenó a GasAtacama colocar tres plantas con diésel para evitar un racionamiento que podría haber llegado al 20% de la demanda.
Pese a que en la industria minera el recorte obligado de suministro llegó a 5%, Minera Escondida tuvo que reducir hasta en 20% su demanda eléctrica, por la cercanía de sus instalaciones a la línea de Salta.
Ejecutivos de la industria minera coinciden que si bien la falta de gas no originó la falla de la línea de transmisión, el recorte de ese insumo fue clave para que se restringiera el consumo a los diversos actores del sector. Explicaron que el sábado estaba llegando muy poco gas -este alcanzaba sólo para alimentar parte de la central Electroandina-, por lo tanto no estaban operando todas las centrales a plena capacidad. A su vez, explican que en el evento quedó en evidencia que el sistema de respaldo no alcanza para evitar fallas importantes en el sistema eléctrico. Hay preocupación en el sector minero por los costos que implica dejar de producir al 100%, sobre todo cuando el cobre está en niveles históricos. Además, nadie asegura que una falla no se vuelva a repetir. “Es normal que un sistema falle, lo que no es normal es que estas provoquen caídas en los consumos y cortes de luz”, comentan los ejecutivos.
Costos al alza
La falta de gas para abastecer de energía a la zona central del país también está dejando sentir sus efectos y está pasando la cuenta. La escasez de precipitaciones sumada a la falta del hidrocarburo argentino están provocando que los costos de operación del sistema eléctrico de la zona central se hayan disparado en las últimas semanas, alcanzando un nuevo peak: US$ 200 el MWh. Este valor confirma la tendencia al alza que registra la energía este año, considerando que en febrero los costos de operación del Sistema Interconectado Central (SIC) –que abastece a los habitantes que se ubican entre Taltal y Chiloé- promediaron US$ 120 el MWh, en marzo sobrepasaron los US$ 130 MWh y en abril alcanzaron a los US$ 160 MWh. La falta de gas ha obligado a recurrir a combustibles más caros, como el diésel. Hasta el viernes pasado la generación era abastecida en 53,86% por aportes hídricos y en un 45,43% por térmicos.
Reservas de agua para generación: Embalses a la espera de las lluvias
Los dos principales embalses de interés hidroeléctrico del país -Laja y Maule- cuentan con mayores reservas hídricas que en igual fecha del año pasado, situación que debiera permitir un normal suministro energético para el invierno, indican en la Dirección General de Aguas (DGA).
No obstante, Francisco Aguirre, socio de Electroconsultores, señala que “hay que tener cuidado, porque no toda el agua acumulada en esos embalses es destinada para generación eléctrica. Hay una parte importante que es de uso exclusivo de riego”. Agrega que a excepción del Laja y el Maule, el resto de los embalses ha mostrado descenso en sus reservas de agua. “Los embalses Ralco, Pangue, Pehuenche, Colbún y Rapel en términos promedio han disminuido el agua acumulada y están a la espera de las lluvias que deberían venir”, dice Aguirre.
En la industria señalan que para cuidar las reservas hidráulicas que hay, previendo una menor hidrología y un incremento de los recortes de gas argentino para este año, el sistema eléctrico de la zona central está operando con todo el parque generador térmico, lo que ha empujado al alza los costos de operación del sistema en hasta seis veces.
Expertos indican que será clave lo que pase en términos de lluvia a partir de este mes. “Los primeros informes meteorológicos de comienzos de año vaticinaban un descenso en la pluviometría respecto de 2006, aunque eran muy preliminares. Pero los últimos reportes ratifican esa tendencia y debemos esperar un año menos lluvioso, pero no seco”, dice Ramón Galaz, de la consultora Valgesta.
Fuente / La Tercera