Conductores santos en la mina, pero villanos en la calle

En la faena respetan todo y en la ciudad no se ponen ni el cinturón.

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(El Mercurio de Calama).- Siempre se critica que los chilenos somos doble estándar y esa característica también se ve reflejada cuando estamos frente al volante. Esto queda en evidencia en algunos conductores que trabajan en la minería, quienes tienen un comportamiento vial ejemplar en faena, pero cuando manejan en las calles caen en los mismos vicios de todos.

Para conducir en faena minera hay que cumplir con una serie de cursos de formación y tener una licencia interna que cada trabajador cuida como oro, sin ella no puede tomar un vehículo e incluso en muchos casos no podría trabajar.

En la mina son incapaces de pasarse una señalización, no hablan por celular mientras están conduciendo y el cinturón de seguridad es lo primero que se ponen cuando abordan una camioneta u otro vehículo.

Pero estos mismos conductores cuando andan en sus autos particulares por las calles de Calama o en las mismas camionetas de sus respectivas empresas se olvidan de la reglamentación y hacen lo que quieren

«Nosotros no sabemos cómo se portan los conductores en la mina, no podemos comparar el comportamiento vial que pueden tener, pero lo que sí es claro que todos incurren en las mismas infracciones», comentó el mayor Jorge Contreras comisario de Calama.

Contreras destaca que la mayor causa de accidentes día a día es porque los conductores no están atentos a las condiciones del tránsito por distintos factores: Fuman mientras manejan, hablan por celular, conducen más rápido de lo debido y eso los hace no respectar señalizaciones.

Si se compara, es justamente las conductas que en la mina no hacen.

¿Por qué?

Según el sicólogo Rodrigo Rojas, el comportamiento humano es contextual, «yo puedo ser muy amable y amigable en el trabajo, pero en la casa soy un ogro», destaca para ejemplificar la conducta frente al volante de los mineros.

Según el sicólogo en las faenas el hecho de tener mayores normas y mejor control, llevan a que los conductores respondan porque también hay castigos de por medio que los llevarían hasta perder el trabajo.

«Además que existe un gran reconocimiento en la minería para el que conduce bien, porque eso quiere decir que es responsable en parte de su trabajo, a diferencia de la ciudad donde no hay premios por manejar correctamente», explica y además agrega que esa conducta positiva se puede volver un hábito si se refuerza, pero en la ciudad no existen esos refuerzos, al contrario se castiga y sólo a veces.

Coincide plenamente con el sicólogo Rodrigo Rojas el sociólogo y concejal de Calama Hernán Velásquez, quien además pone especial atención al factor control porque señala que en la ciudad es mucho más difícil vigilar esas conductas, pero en la mina cambia porque el espacio es pequeño.

«Acá existe un factor de respeto por los demás que también se extinguió. Muchos no son de acá y creen que están en tierra de nadie. Corren por las calles y nuestra ciudad quedó chica entonces los riesgos son mucho mayores», dice Velásquez.

Codelco Norte

El jefe de la unidad de gestión vial de Codelco Norte, ingeniero de tránsito, Jorge Medrano, explica que por el alto riesgo de accidentabilidad que existe en las faenas es que las normas deben ser respetadas al pie de la letra.

«No hay que olvidar que cualquier accidente que suceda en nuestras faenas son accidentes del trabajo, por este motivo las restricciones y las sanciones son mucho más duras porque se les puede quitar la licencia interna y hasta cancelar por siempre y eso para el trabajador es un problema enorme que puede ser causa de despido incluso» explica Medrano.

El ingeniero dice que el control es fundamental para que los accidentes no sucedan en las proporcione que pasan en la ciudad. «Nuestros controles son exigentes al máximo. Tenemos radares de velocidad preventivos y otros fotoradares que se activan con una infracción», concluyó Medrano.

Fuente / El Mercurio de Calama

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