(Diario Financiero).- El 61% del parque de generación actual del país, que corresponde a 8.808 MW en base a unidades termoeléctricas, que operan usando diversos combustibles fósiles, estaría afectado por la norma de regulación de emisiones para este tipo de unidades que ayer, y tras más de tres años de trabajo, fue revelado por la Comisión Nacional de Medioambiente (Conama).
Como se había anticipado, las características de la propuesta -que será sometida a un proceso de 60 días de consulta pública- generó inquietud en la industria debido a los límites fijados, que fueron calificados como muy estrictos por actores de la industria.
La alarma cundió con más fuerza a nivel de operadores de unidades en base a carbón actualmente en operación -que representan el 15,5% de la matriz de generación local-, pues el texto del anteproyecto señala que “el proceso de combustión de las termoeléctricas genera emisiones de partículas, gases y metales pesados, estos últimos principalmente por el uso de carbón y petcoke”.
Este grupo está conformado por Edelnor, Endesa, Gener y Guacolda, que hoy operan este tipo de unidades en los sistemas interconectados del Norte Grande (SING) y Central (SIC).
Una fuente del sector indicó que los límites establecidos para las emisiones de material particulado (MP), óxidos de nitrógeno (NOX), dióxido de azufre (SO2), mercurio, níquel y vanadio, son mucho más exigentes que las establecidas en países desarrollados y en muchos casos implicaría reducciones del orden del 90%, respecto de los niveles actuales.
Altas inversiones
Conocedores del tema explicaron que las inversiones necesarias para alcanzar las cantidades propuestas por la autoridad dejarían fuera de mercado a algunas de estas unidades y a ello sumaron la existencia de restricciones físicas e incluso incompatibilidades técnicas para incorporar la tecnología de abatimiento en centrales más antiguas.
Al respecto, recientemente el ministro de Energía, Marcelo Tokman, alertó respecto de la magnitud que estaba alcanzando este debate y llamó a “no ser más papistas que el Papa”, pues, pese a todo el desarrollo del parque eléctrico proyectado en base a carbón -que alcanzaría el 25% de la matriz al 2020-, seguirá estando por debajo de los niveles de la OCDE.
De acuerdo con el texto en discusión, las empresas dispondrán de tres años para implementar los sistemas necesarios para operar dentro de los límites.
Trato igualitario
El anteproyecto establece que las unidades termoeléctricas futuras tendrán límites más exigentes que las centrales actuales, lo que no afectaría a los nuevos proyectos pues están diseñados con los sistemas que permiten alcanzar esas metas y entre los cuales figuran quemadores Low NOx, desulfurizadores húmedo, semiseco o con agua de mar, filtros de manga o selectores catalíticos, entre otros.
A juicio de Paul Fontaine, director ejecutivo de South World Bussines (SWB), firma que impulsa varias de ellas, producirá un efecto distorsionador en el mercado, pues al tener una norma más exigente, que supone una inversión más alta -para instalación y mantención-, las unidades nuevas presionarán al alza las proyecciones de precios de la energía, lo que afectará a los usuarios y permitirá un margen mayor para los operadores actuales que venderán a esos precios mayores pese a tener más emisiones.
Fuente / Diario Financiero