Por años la industria del cemento en Chile ha estado dominada por tres compañías, las que suministran prácticamente el 100% de la demanda local, en un mercado que mueve unos US$ 500 millones por año. Pero este esquema podría estar próximo a cambiar. La razón: la empresa española Cementos La Unión, con base en Valencia, echó a andar su propio proyecto en Chile y se transformará, hacia fines de este año o comienzos del próximo, en el cuarto actor del sector. Sus planes apuntan a hacer una fuerte competencia a firmas de la talla de Bío Bío (de la familia Briones), la francesa Lafarge y Polpaico.
En alianza con capitales chilenos, la empresa europea, de la familia encabezada por el empresario Generoso Bertolín y con operaciones en Egipto, Francia, Arabia Saudita y República Dominicana, planea invertir cerca de US$ 30 millones, con la idea de tomar entre 7% y 8% del mercado. Esta es la primera en su tipo en concretarse en un sector que otros operadores han querido atacar, pero sin éxito. Es el caso de SQM, ligada a Julio Ponce, que a fines de los, ‘90 montó un proyecto en Vallenar, pero que terminó vendiendo a Cementos Melón en unos US$ 30 millones.
Desde entonces, ni un solo intento por tomar parte de la torta cementera en Chile ha dado resultado y las casi 4 millones de toneladas que mueve el sector -las que se distribuyen en un 50% a fábricas de hormigón y en otro 50% a ferreterías y homecenters- son despachadas casi en partes iguales por las tres competidoras: cerca de 31,9% para Polpaico, 34,7% para Bío Bío y 33,4% para Lafarge, de acuerdo con datos de las empresas en sus balances a diciembre de 2007.
Junto a socios minoritarios –el inversionista español Santiago Gasca, avecindado en Chile hace más de una década, y el empresario chileno Patricio Valenzuela, socio de Marbella-, Cementos La Unión tiene en sus manos las autorizaciones medioambientales para instalar una planta de molienda de clinker (materia prima del cemento), cuya construcción partió a fines de 2007 en la localidad de San Juan, en las cercanías de Santo Domingo, y cerca del puerto de San Antonio.
Patricio Valenzuela -fundador de la constructora Covalco- cuenta que la nueva empresa, llamada Cementos San Juan, tiene en perspectiva producir, por año, unas 250 mil toneladas de cemento en sus inicios. Como estructura, la empresa tendrá una organización más bien pequeña, de cerca de 40 personas, y a la cabeza estará Juan José Córdova, ejecutivo reclutado en Perú.
Mayor competencia
La familia Bertolín, que en Valencia produce prácticamente el mismo volumen de cemento que se transa en Chile, está diversificada en actividades como la construcción -hoy está a cargo de levantar el nuevo estadio de Valencia, para 70 mil personas-, el acero y el cemento. El clan puso sus ojos en el país hace un par de años, en medio de un proceso de internacionalización que lo llevó a crecer en Europa y en América Latina. Acá hizo contacto con Santiago Gasca, quien había iniciado un proyecto por cuenta propia, y también con Valenzuela. Eso dio origen a la compañía, en la que tiene sobre el 50% de las acciones. “Se dieron cuenta de que la demanda local, si bien se ha comportado en forma estable y al alza, no estaba bien cubierta”, afirma Valenzuela.
Tener abastecimiento asegurado de clinker, explica Valenzuela, es una de las fortalezas del proyecto en San Juan. “Con los Bertolín ya están firmados los contratos de provisión de clinker, materia prima que llegará al puerto de San Antonio desde Turquía, Egipto o China”. Aun considerando los costos de los fletes, al alza por efecto del sostenido aumento en el precio del petróleo, Valenzuela afirma que la oferta de Cementos San Juan será atractiva. “Este nuevo proyecto entrará con precios competitivos”, advierte.
Los planes de la industria
Un mercado de volumen y donde se están ejecutando fuertes inversiones encontrará Cementos San Juan cuando comience a producir en Chile, hacia finales de este año. Lafarge, una de las mayores productoras del mundo, está expandiéndose con un plan para aumentar hasta 2,5 millones de toneladas su producción anual, desde cerca de 1,6 millón de toneladas, con un presupuesto en marcha de US$ 60 millones.
Cementos Bío Bío, por su parte, tiene en marcha un plan por más de US$ 136 millones, que abarca el área de cemento, que incluye la instalación de un horno de cal en Antofagasta por US$ 30 millones, un aumento en su capacidad de molienda en San Antonio y Curicó, por US$ 51 millones, uso de combustibles alternativos en Copiapó, la modernización de su flota para su planta de hormigón y optimización de procesos.
Fuente / La Tercera