(El Mercurio).- Hoy debutará la Comisión Técnica para Salario Mínimo, cuya misión es definir los parámetros de reajuste del salario mínimo y de entregar una propuesta a los ministerios de Hacienda y del Trabajo para luego dar lugar a la mesa de negociación con sectores sindicales.
Y a pesar de que la tarea planteada por el propio ministro de Hacienda, Felipe Larraín, y la ministra del Trabajo, Camila Merino, aún está en sus primeros lineamientos, algunos de los integrantes adelantaron las variables que guiarán su aporte a la comisión, y, desde ya, se ven claras diferencias de enfoque.
En paralelo, todos concuerdan en que la verdadera «batalla» vendrá después, cuando se negocie con los sindicatos en junio. El propio presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Martínez, aclaró que quienes negocian el salario mínimo son los dirigentes sindicales.
Ricardo Paredes, académico de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica, dice que desgraciadamente hay efectos en el empleo cuando se interviene el salario mínimo. Por eso, hay que analizar en detalle variables como la elasticidad de la demanda al salario, la productividad total de los factores (PTF), el crecimiento del producto total y el de la oferta de trabajo.
«Si la PTF creciera un 10% anual, se podría subir el salario en 10% sin afectar el empleo». El problema, agrega, es que la PTF con suerte alcanza el 1% en los últimos años.
En contraposición, Juan Carlos Scapini, académico de la Facultad de Ciencias Económicas de la U. Central y también representante de la CUT, dice que no está claro que a más salario mínimo, menos empleo. «Tuvimos alzas importantes en los 90, y el empleo y el crecimiento estaban fantásticos», dice. Opina que el salario debiese ser fijado para el mediano plazo y no estar afecto a la coyuntura.
Para Alfonso Swett Opazo, empresario y director de Forus, el desempleo sí es un factor crucial a considerar. Asimismo, agrega que se debe buscar una propuesta innovadora para distribuir el éxito. «Establecer un mecanismo que a parte del salario mínimo, permita a las personas recuperar parte del éxito de la economía. Hay que buscar no indexar los salarios a la productividad de este sector de trabajadores, sino indexarlos al desempeño total de la economía», explica.
Joseph Ramos, economista de la Universidad de Chile, incorporará en su análisis variables como la proyección de la inflación y del aumento de la productividad, entre otros aspectos.
¿Salario ético?
En opinión de Roberto Morales, secretario ejecutivo de la Fundación Instituto de Estudios Laborales, y quien representa a la CUT, se debe considerar en el análisis otros factores, como el valor de la canasta básica y la línea de la pobreza.
«El criterio que debiésemos propulsar es lograr un monto que satisfaga las necesidades básicas de una familia que tiene en promedio 4,2 miembros, considerando una canasta mínima en $49 mil. Esa familia debiese tener unos $200 mil», dice el representante de la CUT.
Juan Carlos Scapini concuerda en que el principal objetivo debiese ser satisfacer las necesidades mínimas al grupo familiar del individuo. «La Iglesia habló de $250 mil como salario ético familiar».
Asimismo, cree que la comisión debería trabajar en un polinomio: primero ver el IPC futuro, productividad media de los trabajadores y la variable de cierre de brecha con el salario mínimo de largo plazo.
En tanto, Joseph Ramos cree que la propuesta que realizó la Comisión de Equidad irá desplazando a futuro la discusión sobre los montos. «Es un plan atractivo. Esto de que el trabajador reciba un 20% más que el salario mínimo, lo cual no lo paga la empresa, sino el fisco. Esto genera un incentivo para contratar. El único problema es que hay un costo para el Estado», señala el economista.
Instancia representada por trabajadores y empresarios
La «Comisión Técnica del Salario Mínimo» es presidida por el economista y coordinador académico del Centro de Estudios Públicos (CEP), Harald Beyer. El experto explicó en su momento que se analizarán los números vigentes, las restricciones y las mejores posibilidades para optimizar las condiciones de los trabajadores.
Esta comisión es resultado de la agenda laboral «corta» del Gobierno, y está compuesta por los dirigentes de la CUT: Juan Carlos Scapini, académico de Economía de la U. Central; Roberto Morales, secretario ejecutivo de la Fundación Instituto de Estudios Laborales, y el académico de Ingeniería Industrial de la U. de Chile Cristóbal Huneeus, como representante de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). Los académicos del Departamento de Economía de la U. de Chile Raphael Bergoeing y Joseph Ramos; Alejandra Mizala, directora del Centro de Economía Aplicada de la misma casa de estudios; Bernardita Vial, del Instituto de Economía de la U. Católica, y Ricardo Paredes, de Ingeniería Industrial de la UC, también participan. Del mundo empresarial están: Carlos Boada, abogado y representante de Conapyme; Pablo Bosch, consejero de Sofofa, y Alfonso Andrés Swett, director ejecutivo de Forus.
Fuente / El Mercurio