Una nueva Corfo para el Chile postpandemia

Es posible concluir que Corfo es un organismo importante para el futuro de Chile, que debemos cuidarla y apoyarla

El estallido social de octubre de 2019 junto a la crisis sanitaria originada por el coronavirus  a partir de marzo de 2020 ha provocado que nuestro país inicie uno de los peores periodos de incertidumbre y de miedo nunca antes visto, tanto en el plano social, económico, como de salud y político. La cesantía ha sido uno de los indicadores de mayor relevancia, alcanzando a junio 2020 alrededor del 12% a nivel nacional y cerca del 20%  solo en la Provincia de Santiago. Asimismo, la quiebra y la desaparición de numerosas empresas tanto, micro, pequeñas, medianas como de nuevos emprendimientos, ha alcanzado niveles altísimos en estos últimos ocho meses.

La gran pregunta es: ¿Qué estrategia de crecimiento  va a tener que adoptar nuestro país  a futuro después de esta crisis sanitaria? ¿Y cómo esta propuesta será afectada por el  próximo Plebiscito de una nueva Constitución en octubre de 2020?

Las propuestas para la recuperación económica en el periodo postpandemia han sido numerosas, originadas tanto en el mundo político, académico, empresarial como de  agrupaciones ciudadanas diversas, todas dirigidas a la creación de nuevas fuentes laborales y de dar mayor protección económica y de salud  a la población más vulnerable. Pero hoy Chile necesita una propuesta perdurable en el tiempo, sin altibajos debido a crisis políticas internas, economías externas (como China), crisis por el cambio climático, etc.

En este contexto, la Historia nos puede mostrar como Chile se recuperó  después de crisis similares y una de ellas es la ocurrida a partir del gran terremoto de enero 1939 en Chillán, que dejó gran parte del sur del país destruido y la muerte de más de 27.000 personas. El diagnóstico rápido después de este hecho indicó que Chile, además de la reconstrucción de edificios y viviendas, necesitaba en forma urgente de un plan de desarrollo industrial global a nivel de país.

En esas circunstancias, tres meses después del terremoto, en abril de 1939 y bajo el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda, se creó La Corporación de Fomento a la Producción (CORFO) con el objetivo de fomentar el desarrollo productivo del país.

En poco tiempo se formularon los Planes de Acción Inmediata para el desarrollo de la minería, la electricidad, la metalurgia,  los combustibles, la agricultura, la pesca, etc.  Hacia 1944 ya estaba en funcionamiento la Empresa Nacional de Electricidad S.A (ENDESA);  la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP) en 1946, y la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP) en 1950. Luego, en 1952 CORFO inauguró la Fundición Nacional de Paipote, para apoyar a la pequeña minería, base de la actual Enami.

Hasta mediados de los años ‘70, CORFO impulsó y desarrolló nuevos sectores industriales  como la Industria Azucarera (IANSA), la Industria del Cemento (INACESA), la Industria Hotelera (HONSA), la Industria Pesquera, la industria de los Fertilizantes de Nitratos y Yodo (SOQUIMICH), la Industria Farmacéutica (Laboratorio Chile),  la Empresa del Azufre y del Ácido Sulfúrico (FASA), la Sociedad Chilena de Litio Ltda. (Corfo 45%, Foote 55%), la Industria de las Telecomunicaciones (ENTEL), la Manufactura del Cobre (MADECO), la Industria del Cine (CHILE FILMS), el Instituto de Investigaciones Tecnológicas (INTEC-CORFO), el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), el Instituto de Recursos Naturales (IREN),  eñ Instituto de Investigaciones Geológicas (IIG), o el Centro de Investigaciones Minero y Metalúrgico (CIMM).

Asimismo, gestiona y da apoyo a la creación de ENAMI, CCHEN y numerosas otras  instituciones del quehacer productivo de Chile.

En 1968 forma el Comité Geotérmico (El Tatio y Puchuldiza) y el Comité de Carbones. En 1970 crea el Comité para el Desarrollo de la Industria Pesada; y en 1977 crea el Comité Sales Mixtas para desarrollar el Salar de Atacama y la Mineria  No-Metálica. En 1985, forma MINSAL LTDA (Corfo 25%; 75% empresas extranjeras y chilenas) para desarrollar Litio y Potasio en el Salar de Atacama, hoy 100% de Soquimich (SQM).

A  partir de los años ‘80 CORFO disminuye su participación en la creación de nuevas empresas y, aún más, vende su porcentaje accionario en varias de ellas.

Hoy participa principalmente en apoyar a nuevos emprendimientos  y algunos desarrollos tecnológicos, pero sin participar directamente en los estudios y el desarrollo industrial de nuevos proyectos de gran envergadura.

En resumen, el aporte de CORFO al desarrollo industrial y tecnológico y al fomento productivo  de Chile entre 1939 hasta mediados de los años ‘80, fue de tal potencialidad y magnitud que su esquema fue copiado por varios otros países sudamericanos.

Es justamente que, dada la situación de crisis por la que atraviesa hoy día nuestro país, es que CORFO tiene nuevamente la oportunidad de ser el organismo del Estado que lidere el desarrollo de una nueva etapa de industrialización para este Chile de los tiempos modernos.

Tanto el sector privado como el  público debieran en forma unida formular una nueva estrategia de desarrollo industrial en la cual CORFO y a otras instituciones sean el motor que debiera impulsar en el corto plazo el desarrollo y el fomento de nuevos sectores productivos dentro del país, junto a una fuerte innovación tecnológica.

Para llevar a cabo esta gran misión, hoy día se necesita una CORFO renovada con otro esquema de organización interna.

La CORFO de los años 1940 a 1980 funcionó con ingenieros y especialistas en todas las áreas productivas donde los estudios se hacían en forma interna y con asesorías de primer nivel de entidades internacionales de comprobada reputación. Hoy la era digital, de las comunicaciones e informática permite diagnósticos rápidos y, es por eso, que es posible formular una estrategia de desarrollo industrial para nuestro país dentro de un periodo de tiempo razonable.

Surge entonces la siguiente interrogante: ¿Qué nuevos sectores o áreas industriales estratégicas  necesitan  hoy día  ser desarrolladas a nivel de mediana o gran empresa?

Es posible hacer una lista de desarrollo de nuevos focos industriales, pero ella debe ser formulada con representantes de todas las regiones de Chile, conocedores de su propia realidad.

A modo de ejemplo, mencionaremos que un simple trabajo de gabinete relacionado al sector minero podría generar desde ya una fuerte actividad en muchas áreas, que es la relacionada a crear un Listado de Minerales Críticos dentro de Chile. Países como Australia, EE.UU, China, Reino Unido o Canadá ya  han formulado  en los últimos años  sus propios Listado de Minerales Críticos, originando un gran movimiento en las Universidades y empresas mineras de estudios geológicos, de exploración, de producción, de instrumentación o de investigación para participar e ingresar en este campo de los Minerales Críticos. A la fecha, Chile siendo un país minero, aún no formula una estrategia de desarrollo de nuevos minerales críticos. Pareciera que Chile solo mira al cobre, oro, plata, hierro y, últimamente, al litio y yodo.

La CORFO jugó un papel importante en el desarrollo minero años atrás (1950-1988) en todas las regiones de Chile, tanto en minería metálica como no-metálica, y hoy junto a Enami podría liderar y plantear al país un Plan de Desarrollo Minero amplio, realista, sustentable y de mediano plazo.

Es la ocasión de recordar que próximamente a CORFO le tocará jugar un rol importante cuando tenga que administrar como dueño el Salar de Atacama y la Industria del Litio, una vez que SQM cese sus operaciones a fines de 2030 debido al término de su Contrato de Arrendamiento con la CORFO.

Otros sectores industriales en la cual la CORFO puede activar su desarrollo en diferentes Regiones de Chile son:

  1. a) El sector metalúrgico, donde hoy la ingeniería de los nuevos materiales es preponderante en todos los países desarrollados y que junto al sector metal-mecánico y al sector minero, podría ser el eje de desarrollo más importante de Chile.
  2. b) La industria de la salud pública, hoy considerada de la mayor relevancia.
  3. c) La industria química y farmacéutica, que CORFO ya impulsó entre los años 1965-1975 con grandes laboratorios internacionales.
  4. d) La industria de los servicios en el área de la informática, computación, digitalización, telecomunicaciones, cibernética.
  5. e) Los nuevos desafíos en el sector de los recursos hídricos.
  6. f) La industria de las energías renovables (geotermia, luz solar, vientos, electromovilidad, hidrógeno verde, etc.).
  7. g) La industria de la automatización y la robótica.
  8. h) La nueva agricultura y la cadena alimentaria.
  9. i) La industria pesquera y acuicultura, y la cadena del frío.
  10. j) La nueva industria del turismo unida a la minería y a la agricultura.
  11. k) La nueva sectorización geográfica de los ejes industriales y de la agricultura debido al cambio climático y a la sequía.
  12. l) Creación de Centros de Investigación Tecnológica y de Recursos Naturales a nivel Internacional, tomando como ejemplos el IFDC, MIT, ETH Zurich, U. de Cambridge, etc.
  13. m) La Industria de la Microbiología y de la Bioseguridad.

 

En resumen,  un fuerte desarrollo industrial y de servicios debiera ser impulsado por una nueva CORFO en los próximos años en aquellas áreas  o mercados que el país considere de interés nacional.

Es posible concluir finalmente que CORFO es un organismo importante para el futuro de Chile, que debemos cuidarla y apoyarla, y que hoy día necesita de un cambio radical en sus actuales funciones, para que así pueda ajustarse a las nuevas exigencias del desarrollo industrial y de servicios que Chile requiere ahora en forma urgente.