Savia nueva para la minería

La coyuntura actual de la industria minera pone gran presión en el aumento de la productividad, la reducción de costos y el aseguramiento de la sustentabilidad del negocio.

La coyuntura actual de la industria minera pone gran presión en el aumento de la productividad, la reducción de costos y el aseguramiento de la sustentabilidad del negocio. Más allá de la contingencia, está la cuestión de la clase de nación que queremos ser: ningún país ha pasado a ser desarrollado sin contar con una masa crítica de capital humano bien preparado.

La industria necesita agentes de cambio que logren modificar las culturas organizacionales en donde se inserten. Es difícil que consigamos lo anterior sin acciones concretas: “La locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”.

La formación del capital humano que requerimos debe considerar procesos educativos innovadores, eficientes y de calidad, desde el nivel primario al nivel terciario. Por mencionar un aspecto, un estudio reciente de la OCDE aconseja acortar la duración de nuestras carreras profesionales. Es poco sustentable que la formación efectiva de un ingeniero competente esté en torno a los siete-diez años en vez de cinco o seis. Tampoco es eficiente que nuestros profesores se concentren en pasar contenidos a nuestros alumnos y no en que ellos logren competencias laborales efectivas.

En Minería UC hemos optado por modificar los procesos de aprendizaje que viven nuestros alumnos para hacerlos más activos y orientados a logros de competencias que sean útiles en su futuro quehacer profesional. Al igual que en otros países mineros, como Canadá y Australia, hemos elegido que vivan experiencias en faenas para que apliquen y evalúen los modelos que aprenden en las cátedras.

El modelo clásico de acercamiento a la aplicación en Chile ha sido el de las prácticas de verano, de las cuales los alumnos viven dos o tres en su formación universitaria. Hemos querido dar una vuelta de tuerca a lo anterior y enviar a nuestros alumnos a “inmersiones” creativas de una semana durante cada semestre. Así, en los últimos años han estado en faenas como Collahuasi y El Teniente, entre otras. Durante las inmersiones exploran cantidades importantes de necesidades, priorizan a base de riesgos, mapean creativamente soluciones y luego construyen casos de negocios. Los muchachos deben defender sus iniciativas en seminarios en faena y también públicos.

La experiencia facilita el desarrollo de habilidades transversales como empatía, persuasión, improvisación, planificación, pensamiento crítico y creativo. Ellas actúan como potentes palancas para el crecimiento personal y profesional de nuestros egresados. La instancia también genera lazos de confianza entre nuestros profesores y sus pares profesionales en terreno.

Me es grato invitar a los lectores a compartir la cultura pro-innovación que se vive en la Universidad Católica. La más reciente ocasión en que los muchachos presentaron los resultados de sus proyectos fue el viernes 28 de noviembre en el auditorio del edificio Anacleto Angelini para la Innovación (www.gestiondeactivos.uc.cl). El seminario representó una instancia de acercamiento industria-academia que nuestro país ciertamente requiere para dar el siguiente paso al desarrollo.