Pasado, presente y futuro de Enami

Transcurridas estas seis décadas, Enami enfrenta importantes desafíos que impactan significativamente en el desarrollo de la pequeña y mediana minería.

La Empresa Nacional de Minería (Enami), institución que este año cumple 60 años de existencia, está estrechamente ligada a la pequeña y mediana minería. Es más, me atrevería a decir que conforma un solo sector productivo. Lo que le ocurre a cada una de las partes de este modelo tiene implicancias en la otra.

Junto con lo anterior, cabe destacar que Sonami y Enami están vinculadas desde el origen de esta última, ya que mucho antes de su existencia como tal nuestro gremio promovió la necesidad de contar con una institución que impulsara y velara por el desarrollo de la minería de pequeña escala en nuestro país.

Enami fue creada por el Estado en 1960, a través de la fusión de la Caja de Crédito y Fomento Minero (Cacremi) y la Empresa Nacional de Fundiciones (Enaf), con el propósito de desarrollar y fomentar la actividad de estos subsectores de la minería. De lo anterior, se desprende que el Estado chileno entiende la relevancia de las pymes mineras y es por ello que las ha apoyado a la largo de la historia, incluso más recientemente con una política de Estado que las fomenta a través de la promulgación del DS 76 del Ministerio de Minería y sus posteriores modificaciones, y la creación un mecanismo de estabilización del precio del cobre para la pequeña minería.

Es así como desde su génesis, Enami, Sonami y los productores mineros han estado históricamente ligados y han desarrollado un exitoso modelo exportador, que no existe en ningún otro país, el cual permitió -entre otras cosas- la creación de nuevas empresas mineras, la apertura de poderes compradores y la creación de la fundición y refinería de Ventanas, que en 2005 pasó a formar parte de Codelco.

El desarrollo de este modelo ha sido fundamental para los subsectores productivos señalados, ya que les ha permitido alcanzar los mercados internacionales. En ese sentido, Enami ha jugado un rol clave al permitir mantener en operación una actividad que se desarrolla en localidades que, muchas veces, no cuentan con otro rubro productivo relevante, generando significativos encadenamientos que son palpables por toda la comunidad donde opera.

Transcurridas estas seis décadas, Enami enfrenta importantes desafíos que impactan significativamente en el desarrollo de la pequeña y mediana minería. Por ello, esperamos que continúe con su proceso de modernización, que se traduce en que la Fundición Paipote pueda cumplir con la normativa ambiental y que las plantas de beneficio de minerales incorporen procesos alternativos para los minerales de oro.

En el área del fomento, también presenta importantes retos, atendiendo las nuevas necesidades del sector y el desarrollo de la minería, considerando la posibilidad de incorporar un efectivo sistema de financiamiento de capital de riesgo para el reconocimiento de reservas.

En este último punto, Enami tiene un importante papel como intermediaria entre las empresas mineras y los pequeños mineros en el convenio firmado con el Ministerio de Minería para el arriendo de propiedad minera explotable a baja escala.

Abogamos por un futuro promisorio para la Empresa Nacional de Minería, que posibilite que la pequeña y mediana minería sigan contribuyendo al desarrollo económico y social de Chile.