Minería secundaria, una necesidad imperiosa

Chile creció en base a la exportación de materias primas y productos no elaborados. Esta vía de desarrollo, que fue muy exitosa algunas décadas atrás, parece ser que ya está muy acotada, porque requiere grandes capitales, usa poca mano de obra y su impacto social es muy limitado.

Más aún, los aspectos ecológicos y sociales negativos de la minería han provocado restricciones crecientes en la obtención y mantención de permisos formales, así como la pérdida de la licencia social para operar en varios casos.

Urge, entonces, potenciar otras actividades que vuelvan a crear un impulso económico en el país, produciendo riqueza, creando empleos y pagando impuestos, para poder favorecer el imprescindible desarrollo social. Una opción válida y relativamente fácil de implementar es la minería secundaria, que corresponde a la explotación de todo tipo de residuos mineros.

La operación minera chilena tiene alguna experiencia en este ámbito:

– Los “tomeros” que recuperaban cobre de las canaletas de relaves de Chuqui y Salvador, a mediados del siglo pasado.

– MVC retrata relaves antiguos y frescos de El Teniente en forma eficiente y eficaz.

– CAP retrata relaves de Minera Candelaria.

– Varias empresas mineras retratan ripios de lixiviación in situ.

– EcoMetales trata diversos residuos de fundiciones de cobre.

Cabe destacar, eso sí, que en la actualidad el valor de venta de la producción secundaria posiblemente no sobrepasa el 1% del valor de venta de la producción primaria o de mina; vale decir, es de bajo impacto económico.

Sin embargo, hay países como Sudáfrica y China, en los cuales la producción secundaria es relevante, y su ingreso puede ser estimado entre un 20 y 30% de la minería total, con un fuerte impacto económico en las finanzas del país y en el uso de recursos humanos.

Chile tiene condiciones espectaculares para hacer minería secundaria:

– Más de 15.000 millones de toneladas de relaves depositados en tierra.

– Más de 5.000 millones de toneladas de ripios en botaderos cercanos a las plantas.

– Más de 10.000 toneladas de botaderos de estéril con baja mineralización al lado de rajos.

– Más de 100 millones de toneladas de escoria de fundiciones antiguas y actuales.

Estos residuos industriales pueden ser cubicados y prospectados hasta llegar a una alta precisión en el contenido de elementos comerciales.

Junto con la recuperación de cobre remanente, se puede considerar el rescate de metales comunes como fierro magnético, molibdeno, algunos metales preciosos y, en algunas zonas del país, tierras raras (lantánidos) y cobalto.

Cabe resaltar, además, que ya existe tecnología eficiente y eficaz para remover, concentrar y retratar relaves mediante medios físicos y/o químicos, recuperando con leyes comerciales concentrados de la gran mayoría de las especies comerciales. Lo que falta por aprender, sobre todo en relación a los metales no habituales ya detectados (como el cobalto y las tierras raras), debemos y podemos hacerlo con tecnología chilena.

Para lograr que la minería secundaria sea una meta real de la economía del país, debe ser realizada por emprendedores mineros de tipo mediana minería, con fuerte apoyo local, que desarrollen sus obras y su operación/mantención sin seguir los procedimientos y restricciones de las grandes mineras, vendiendo sus productos a estas compañías o exportándolos directamente.