La (r)evolución digital de la minería

En el mes de la minería chilena, vale la pena celebrar cómo nuestra industria está acelerando su transformación hacia el futuro. Muestra de esto es el reciente estudio Technology Vision de Accenture, el cual concluyó que las proyecciones de inversión de la minería en nuevas tecnologías supera los promedios de todas las otras industrias.

De acuerdo con el informe, las tecnologías en la que más está invirtiendo este año la minería son internet de las cosas/sensores inteligentes de la mano del 5G, con un 95% y las soluciones analíticas digitales que utilizan inteligencia artificial (89%) y realidad aumentada/virtual (80%).  Esta es una muy buena noticia, porque demuestra cómo la industria está aprovechando la oportunidad de inversión actual en acelerar la revolución digital de la minería. La pandemia aceleró el ritmo y la tecnología lo ha hecho posible. Ahora el desafío está en escalar a todas las operaciones y las plantas, logrando la adopción.

Parte de esta gran revolución es también la nueva forma de trabajar. Las mineras ya habían estado planificando una reubicación gradual de los trabajadores de las faenas a las oficinas y de las oficinas a los hogares, en un esfuerzo por crear un lugar de trabajo más seguro e inclusivo. El COVID-19 ha sido aquí también un catalizador de aceleración. Pre-pandemia, los trabajadores en terreno estaban un 100% in situ. Durante las primeras cuarentenas esta presencia cayó a 60% y actualmente se encuentra entre un 70% y 80%. En cuanto a los trabajadores de oficinas, pre-pandemia el trabajo presencial representaba un 90%, mientras durante las primeras cuarentenas bajó a un 5-10% y actualmente alcanza entre 30% y 40%. Las mineras han comprendido que el futuro del trabajo es híbrido (presencial + digital) y por eso están haciendo también importantes inversiones en centros de operación remotos.

De esa forma, la industria está avanzando de forma importante hacia la digitalización. Pero clave en esta misión es también preparar hoy a las personas para trabajar en conjunto con las nuevas tecnologías, sobre todo ante el alto porcentaje de roles que pueden ser automatizados en el sector. La mayoría de las funciones en terreno de la minería son tradicionalmente de naturaleza mecánica, de mantenimiento, operadores de máquinas e ingenieros que manejan maquinaria pesada. Estas funciones implican tareas que son altamente especializadas y repetitivas, lo que las hace candidatas a la automatización. Según el informe del WEF y Accenture, 67% de las tareas repetitivas y manuales, como la información y los datos, se realizan de forma automática, y alrededor de 60% de las tareas que implican trabajo físico será automatizada. Por otro lado, el informe señala que los dos principales roles emergentes que serán fundamentales para el futuro de la industria minera son los especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático.

Por lo tanto, en lo que respecta a la combinación de competencias, las mineras se están preparando para el paso de las funciones mecánicas a las de planificación y análisis. Por ejemplo, un mecánico tendrá que trabajar con inteligencia artificial y machine learning para predecir los fallos de la maquinaria y realizar reparaciones preventivas; un operador de vehículos mineros tendrá que supervisar de forma remota múltiples piezas de maquinaria autónoma; y los ingenieros de minas tendrán que utilizar la tecnología para planificar y diseñar los lugares de perforación.

La oportunidad es importante: de acuerdo con un estudio reciente de Accenture y País Digital, si es que la minería invierte en nuevas tecnologías de forma estratégica y en capacitar a sus colaboradores en habilidades digitales hoy, la industria podría agregar US$ 2,8 mil millones al PIB de Chile hacia el 2030.

Entonces, el momento de avanzar hacia la minería digital es ahora.