La minería ante la crisis social y económica

El último IPOM del Banco Central, correspondiente a diciembre, fue bastante claro respecto del fuerte impacto negativo de la crisis social en la economía. De acuerdo con el organismo emisor, el PIB de 2020 se ubicaría bajo el 2%, entre 0,5% y 1,5%, lejos de las estimaciones de 2,75% a 3,75% que se hicieron en septiembre.

La incertidumbre marcará los tiempos que vienen y el desempeño económico de país. Sus efectos se dejarán sentir con fuerza en la inflación, el Imacec, el empleo y la inversión. No podemos negar que estamos ante un escenario pesimista, y aunque el conflicto social parece estarse encausando institucionalmente, estamos lejos de ver una salida clara.

En los tiempos que vienen muchos chilenos enfrentarán la pérdida de sus empleos y un encarecimiento del costo de la vida. Entre 150.000 y 300.000 puestos de trabajo estarían en riesgo para los próximos meses. Ello llevará a que muchas familias enfrenten circunstancias complejas. De hecho, la Dirección del Trabajo informó que despidos por “necesidades de la empresa” totalizan más de 100.000 desde el inicio de la crisis y el Banco Central advirtió que el desempleo superaría el 10% durante 2020. Además, la contracción económica reducirá los ingresos fiscales en momentos en que se requiere financiar la agenda social, tan necesaria para superar la crisis.

[Es claro que el país necesita de la minería y ésta nunca le ha fallado a Chile.]

 

No obstante, tal como ha sido en otros momentos complejos de nuestra historia, será la minería la que mantendrá la economía a flote y compensará buena parte de los impactos negativos del actual escenario político y social.

El Banco Central ya está dando cuenta de una baja en la inversión no minera para el próximo año, con una caída estimada del orden del 4%, como consecuencia de la mayor incertidumbre, la caída de la confianza empresarial, mayores costos y el deterioro de las condiciones financieras. Asimismo, el organismo hizo una clara advertencia: “[…] si se postergan los grandes proyectos del sector minero y/o la inversión habitacional sufre un ajuste más pronunciado, se podría observar un aumento aún mayor del desempleo y un crecimiento cercano a los valores inferiores del rango proyectado”.

Es claro que el país necesita de la minería y ésta nunca le ha fallado a Chile. Por ello, confiamos en que se cuide este sector de modo de no agudizar las consecuencias negativas de la crisis. Está en juego una cartera de proyectos que involucra unos US$72.000 millones de inversión para los próximos diez años.  De concretarse esa cuantiosa inversión, no solo se incrementará la producción minera y se generarán miles de empleos directos e indirectos, también veremos un efecto multiplicador enorme en otras actividades económicas, particularmente, en infraestructura y construcción.

Por lo anterior, desde Sonami confiamos en que se propicie un clima de inversiones que permita concretar la cartera de proyectos y con ello, volver a poner a nuestra economía en marcha. Chile necesita inversión y mantener su imagen de seriedad, entregando un marco institucional claro y con certezas jurídicas que atraiga capitales para concretar los proyectos mineros.

En tiempos difíciles como los que hoy enfrenta Chile, se requiere mantener condiciones que permitan a los inversionistas apostar por nuestro país y contribuir a recuperar nuestra alicaída economía. Lo que no podemos hacer es poner en riesgo al principal sector productivo del país.