La flotación y su diagnóstico

El proceso de flotación representa entre 15% y 20 % del costo total de operación de una planta concentradora, mientras que las etapas de chancado y molienda equivalen al 60%-70% del costo.

Por ello, es indispensable maximizar los beneficios de la etapa de flotación, para lo cual es necesario realizar diagnósticos periódicos del proceso, para identificar los cuellos de botella que se pueden presentar, más aún cuando los equipos de agitación (mecánica y/o neumática) requieren mantenciones periódicas y las condiciones metalúrgicas del mineral están cambiando continuamente.

Este análisis debe estar enfocado en el levantamiento de las condiciones de operación de los equipos en los aspectos eléctricos, de instrumentación, mecánicos y de proceso, así como también de los planes de mantenimiento, de los procedimientos utilizados, y de la disponibilidad y calidad de los repuestos, entre otras variables.

Otro aspecto importante es el sistema de colección de espuma para mejorar su funcionamiento, debiéndose revisar y trabajar en su diseño periodicamente. Es así como en la actualidad las celdas de flotación pueden disponer de diferentes tipos de launders (perimetrales, radiales y/o centrales) y tamaños de froth crowder. El control de nivel de la celda puede ser efectuado en forma mecánica o con un sensor ultrasónico.

Cabe destacar que el control de aire es la variable más importante del proceso y cada celda debe disponer de un flujómetro que permita su monitoreo. El control de esta variable influye  en la calidad y cantidad de las burbujas y posteriormente en la ley del producto y eficiencia del proceso.

Como complemento del sistema de control es muy beneficioso contar con cámaras de control para medir la velocidad de espuma, dependiendo eso sí, del tamaño de la celda. Todas estas variables deben ser controladas desde la sala de control para maximizar los resultados del proceso.

Finalmente, es importante indicar que se debe evaluar periodicamente el mineral procesado a nivel de laboratorio y de plantas, lo que permite establecer si las condiciones de procesamiento del mineral son las óptimas (granulometría, dosis de reactivos químicos, porcentaje de sólidos, etc). Con ambas evaluaciones es posible identificar si existe potencial de incrementar la recuperación y la ley de concentrado a nivel de planta.