Control de configuración en los activos de producción

La gestión de configuración es especialmente necesaria en un contexto de alta tercerización en servicios de ingeniería y de integración de muchas tecnologías de alta complejidad.

El desastre de la plataforma petrolera Piper Alpha frente a las costas de Escocia es conocido en la industria de petróleo y gas. Representó un hito crucial para el desarrollo de la gestión de activos y levantó la necesidad de un manejo responsable del ciclo de vida de los sistemas de ingeniería. Una de las causas principales de la serie de eventos, que implicó 167 muertos, fue una pobre gestión de riesgos ante cambios tecnológicos y de configuración.

La situación actual de la industria minera hace patente la importancia de una gestión efectiva de la ingeniería y la tecnología. Los responsables en la toma de decisiones deben manejar múltiples factores, tales como cambios tecnológicos, fluctuaciones en los mercados, regulaciones y controles más exigentes y en métricas cada vez más variadas. La inserción de avances tecnológicos implica cambios potencialmente radicales en la planificación, los riesgos, la competitividad y la rentabilidad del negocio.

Tomemos, por ejemplo, el inevitable cambio a equipos autónomos. Estos acumulan más horas de operación por día, lo que acorta los intervalos entre mantenciones. Lo anterior puede gatillar un problema de colas en el taller, aumento en consumo de ciertos repuestos, alza en el consumo de combustible diario a nivel flota, etc. También implica un cambio radical en el tipo de riesgos que se enfrentan: el acceso del personal a faena se hace más difícil y eventualmente pueden ocurrir errores no previstos de software o hardware que impliquen consecuencias para los equipos. Es necesario entonces un estudio en profundidad de los nuevos riesgos involucrados. En ese proceso de estudio pueden perderse algunas de las ventajas de los cambios buscados, pues el equipo de evaluación puede ser muy conservador.

Lo anterior hace necesario estructurar la gestión de cambios y nuevas tecnologías, lo que incluiremos en la llamada gestión de configuración. El concepto implica el manejo del arreglo de los componentes de un sistema. Ello incluye planificar, identificar y controlar el status de la configuración de un sistema a lo largo de su ciclo de vida.

Los cambios de configuración pueden ser de tres tipos: (i) cambios que reducen costos de ciclo de vida, (ii) modificaciones para corregir deficiencias reconocidas, (iii) cambios que mejoran el desempeño operacional y/o el soporte logístico.

La falta o debilidad de un sistema de control de configuración usualmente se manifiesta en objetivos poco claros en la gestión, tiempo excesivo para la toma de decisiones, altos costos asociados a modificaciones e inconsistencia en la documentación de los equipos/sistemas. La gestión de configuración es especialmente necesaria en un contexto de alta tercerización en servicios de ingeniería y de integración de muchas tecnologías de alta complejidad. Un sistema de configuración apropiado puede reducir riesgos legales y financieros por eventuales juicios entre compañías usuarias y proveedoras de tecnología.

Las condiciones actuales del negocio minero empujan desafíos importantes para hacer más eficientes las operaciones en términos de costos, productividad y sustentabilidad. Es interesante estudiar el impacto de cambios tecnológicos y modificaciones a los sistemas; pueden representar una veta rica para la búsqueda de mejoras. Como dicen: lo único constante es el cambio. Como Minería UC invitamos a los actores de la industria minera a explorar alianzas en torno a este tema.