Construyendo la cadena de valor post pandémica en Minería

Como el transporte se retrasó y las regiones restringieron los viajes transfronterizos con la difusión de COVID-19, surgieron cuestiones clave para la industria de minería y los metales: ¿Cómo puede una industria verdaderamente globalizada desarrollar una cadena de valor que se anticipe a los cambios y sea capaz de responder con rapidez y precisión a los cambios en la oferta, la demanda, las operaciones y la logística? ¿Cómo puede desarrollar la capacidad de seguir trabajando y moviéndose durante una pandemia, o cualquier otra interrupción importante, para el caso?

El Foro Económico Mundial, en colaboración con Accenture, ha estado estudiando la creación de capacidad de recuperación a través de “La Cadena de Valor Conectada”. Una cadena de valor conectada depende de una estrecha colaboración, tecnología e integración de extremo a extremo, no sólo para reducir los costos, sino también para mejorar la diversidad de los proveedores y, en última instancia, la capacidad de recuperación. Ese concepto es suficientemente claro: con este enfoque integral, la cadena de valor en su conjunto puede estar en mejores condiciones de identificar y ajustarse a las condiciones cambiantes.

El impacto de la pandemia en la cadena de valor apunta a varias áreas en las que es probable que las mejoras den sus frutos a medio y largo plazo. Por ejemplo, las empresas de minería y metales pueden diversificar su base de proveedores y reducir su dependencia de empresas o zonas geográficas concretas. Si bien es poco probable que las operaciones de la industria sean de origen local, aparte de algún personal a corto plazo, es probable que las pautas de abastecimiento mundial cambien, a medida que las empresas de minería y metales se enfrentarán a una presión cada vez mayor para tener una cadena de suministro más corta y flexible.

Para ello, estas compañías también pueden considerar la posibilidad de agrupar los envíos de sus productos básicos mediante intercambios de contratos, centros de recursos o intercambio de logística, lo que simplificaría las cadenas de suministro. Ese enfoque ya es común en la industria del petróleo y el gas, en la que los productos de diferentes empresas se combinan en terminales comunes, oleoductos y gasoductos, con el fin de lograr un transporte más eficiente.

[Es probable que las pautas de abastecimiento mundial cambien, a medida que las empresas de minería y metales se enfrentarán a una presión cada vez mayor para tener una cadena de suministro más corta y flexible.]

El COVID-19 también mostró que las fluctuaciones de la demanda pueden ocurrir en cualquier momento. Por ejemplo, se espera que a medida que los paquetes de estímulo gubernamentales relacionados con la pandemia lleguen a su fin, muchos países inviertan en el desarrollo de la infraestructura y el crecimiento ecológico. Esto ejercerá una presión cada vez mayor en el suministro de varios metales, especialmente el cobre, el zinc, el mineral de hierro y el níquel.

La clave para sortear esta incertidumbre constante en la demanda será mantenerse en sintonía con los clientes de las fases posteriores, lo que no ha sido el fuerte de la industria, dada su posición en la cadena de valor. Las empresas mineras (y en menor medida las empresas de metales), han operado en relativo aislamiento, lejos de los compradores y consumidores de las fases posteriores. De hecho, el Accenture 2020 Global Buyer Values Study comprobó que dos tercios de las empresas de metales encuestadas a nivel mundial, luchan por conseguir la centralidad del cliente, lo que tiene consecuencias en cuanto al desgaste de los clientes.

Para remediar esa situación, las empresas de minería y metales pueden considerar dos estrategias básicas: convertirse en “hiper inteligentes” o “hiper ágiles”. Una empresa hiperinteligente se centra en utilizar conexiones más estrechas con sus socios, junto con tecnologías como el aprendizaje automático, para proporcionar un conocimiento más temprano de la demanda cambiante, dándoles más tiempo para adaptarse. Una empresa hiper ágil tiene como objetivo reaccionar rápidamente a las situaciones cambiantes, típicamente a través de una mayor flexibilidad de las operaciones.

Las empresas de minería y metales pueden apoyar estos enfoques ampliando una “cadena de suministro sin contacto”, en la que los datos precisos y oportunos son ampliamente compartidos y rastreados por los socios. Esto permite mejorar el rendimiento, la satisfacción del cliente y acciones coordinadas a través de  toda la cadena de valor para satisfacer la demanda con mayor eficacia. También tiene el potencial de dar a las empresas mineras y metalúrgicas un acceso más directo y un conocimiento más profundo y analítico de los clientes y consumidores finales. Es probable que la importancia de esto aumente, ya que tanto los consumidores como las empresas siguen adoptando el comercio electrónico, creando más datos que pueden ser aprovechados por las empresas aguas arriba. Para cosechar estos beneficios, las empresas mineras y metalúrgicas tendrán que simplificar la cadena de valor y construir la infraestructura de intercambio de datos habilitadora con tecnologías como la identificación por radiofrecuencia (RFID) y blockchain.

Una cadena de valor eficaz es, por naturaleza, un esfuerzo de colaboración y, en general, cuanto más se extienda la colaboración en la cadena ascendente y descendente, mejor. El Foro Económico Mundial se ha centrado en varias esferas en las que una colaboración más amplia puede ayudar a la industria a construir la cadena de valor conectada, entre ellas el aumento de la flexibilidad, la mejora de la rastreabilidad y el replanteamiento de las estrategias de los productos. Trabajando en ambos frentes -mejorando sus propias capacidades y aumentando al mismo tiempo su colaboración con los socios de la cadena de valor- las empresas mineras y metalúrgicas pueden acercarse más a los clientes y, al mismo tiempo, reducir los riesgos y crear la resistencia necesaria para el mañana.