Cierre de faenas en Chile: una tarea de todos

Recientemente se realizó el 3° Congreso Internacional “Planning for Closure 2020” (Santiago 9-11 Septiembre), organizado por Gecamin y la U de Queensland, y más allá de los interesantes trabajos técnicos en materias normativas, tecnológicas, y socio ambientales, una de los paneles llamaba a instalar una reflexión de fondo sobre el cierre de faenas como una tarea de todos.

Al respecto, se planteó que el cierre de faenas aún es una noticia incómoda para la industria, desde luego por la pérdida que implica el término de cualquier actividad económica, pero también porque nos enfrenta a preguntas difíciles: ¿Cómo satisfacer la demanda de metales para una población y urbanización crecientes con recursos que por su propia naturaleza se agotan?

La respuesta de la industria la conocemos, y es el gigantismo, es decir la explotación a gran escala de yacimientos con leyes muy bajas, en ocasiones < 1%, lo cual no es inocuo, ya que trae consigo grandes ocupaciones territoriales y enormes consumos de energía y agua, en que hoy como solución, se transita hacia la creación de valor social, las energías renovables, el hidrógeno y el agua de mar, como únicas formas de hacer viable este tipo de explotaciones en el largo plazo.

Otras de las preguntas difíciles planteadas es ¿cómo se financiará el cierre al fin de la explotación minera, cuando justamente los ingresos serán mínimos o inexistente? o ¿cómo mantener medidas de post cierre de larguísimos plazos (>100 años) o a perpetuidad, allí donde incluso dejará de existir el giro comercial como titular minero? Soluciones a la mano, para el primer caso los cierres progresivos donde eso sea posible es la mejor práctica internacionalmente recomendada, y el subsidio de gastos de cierre y post cierre con los ingresos de la explotación de otras faenas, solución que solo es posible para grandes compañías con faenas en distintos distritos mineros, lo que no es resuelve el asunto para faenas únicas de compañías medianas y pequeñas.

La conclusión es que hay aún un largo camino por recorrer en materia de cierre de minas y que en el caso chileno, es una tarea de todos: de la autoridad, para transitar desde un marco normativo que hasta ahora ha sido solo un buen recaudador de garantías, hacia uno más simple, realista y cumplible, que fomente e incentive los cierres progresivos, y resuelva temas del post cierre y de la relación con comunidades por ejemplo, ambos aun insuficientemente abordados en la legislación chilena; la academia mejorando la formación de los profesionales mineros en las fases de cierre y post cierre, y aumentando la insuficiente oferta académica de post grado en estas materias, para profesionales ya en el ejercicio minero; y desde luego la industria, donde se debe involucrar a todos los estamentos desde el Directorio y la alta administración, llevando a esos niveles decisiones que les sean pertinentes, como monto de las garantías, provisiones contables, decisiones de cierres progresivos, gobernanzas, estándares, etc., hasta la operación donde el criterio de “design and operate for closure” y la “ingeniería de registro” no solo en depósitos de relaves, sino en todas aquellas instalaciones que quedarán remanentes después del cierre (rajos, botaderos, ripios, escoriales, etc), parecieran se las claves para avanzar hacia una minería sustentable, en que no sean pasivos y abandonos el legado final en un territorio que fue temporalmente ocupado por una explotación minera.