Collahuasi auspicia importante exposición de grandes tesoros de arte religioso

La muestra permitirá a sus visitantes disfrutar de un conjunto de obras que incluyen pinturas, imaginería religiosa; retablos, mobiliarios, fanales y altares domésticos; cantorales, partituras musicales, documentos y objetos litúrgicos; platería y arte textil, entre otras piezas.

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(Collahuasi) El Centro Cultural Palacio de la Moneda será la sede de una de las más completas muestras de arte religioso realizadas hasta ahora en nuestro país: “Chile Mestizo: tesoros coloniales”. La exposición incluye imaginería popular del norte, centro y sur del país, conformando un corpus muy significativo que da cuenta de la producción local de figuras de culto de uso doméstico, de gran raigambre y valor identitario para las comunidades aisladas de los centros urbanos.

Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi SCM, como parte de su permanente compromiso con la cultura en el región de Tarapacá y Chile, auspicia esta muestra que permitirá a sus visitantes disfrutar de un conjunto de obras que incluyen pinturas, imaginería religiosa; retablos, mobiliarios, fanales y altares domésticos; cantorales, partituras musicales, documentos y objetos litúrgicos; platería y arte textil, entre otras piezas.

La muestra- que cuenta también- con el apoyo de la Fuerza Aérea de Chile- se complementa con documentales, relatos y crónicas; que contextualizan el momento histórico y la proyección de estas expresiones culturales a través del tiempo.

“Estamos muy orgullosos de poder apoyar esta iniciativa. Es nuestra convicción que nuestro presente y futuro como sociedad se construye sobre la base de lo que hemos vivido y en este contexto, la religiosidad y cómo la visión católica y la de nuestros pueblos originarios se mezclan es un aspecto fundamental”, dijo Juan Carlos Palma, vicepresidente Legal Asuntos Corporativos y Comunidades de Collahuasi.

Entre las piezas más destacadas está el conjunto escultórico “La Ultima Cena”, proveniente del interior de Iquique, específicamente, de la Iglesia San Antonio de Matilla. Este fue realizado en Perú en el siglo XIX y reproduce en tamaño natural a Cristo y los doce apóstoles. A lo largo del año, es venerado por la comunidad. La Iglesia, cuyo campanario data de 1700, fue reconstruida a fines del siglo XIX y declarada Monumento Nacional en 1951. Al igual que otros templos de la zona, fue completamente destruida por el terremoto de 2005 y posteriormente restaurada con el apoyo de Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi SCM.

“Hicimos un esfuerzo importante para traer las imágenes a Santiago. Es una obra muy querida en Matilla y su gente está orgullosa de que ahora pueda ser vista y apreciada por la gente de Santiago”, agregó el ejecutivo.

Otra de las piezas más importantes es una talla policromada en tamaño natural de San Sebastián, representante por excelencia del barroco, realizada en Chile en el siglo XVII, la cual es considerada una de las obras escultóricas más importantes de la historia del país. Proveniente de la iglesia Santa Rosa de Los Andes, esta imagen actualmente es objeto de devoción cotidiano de la comunidad.

De la basílica de Andacollo, en la Región de Coquimbo, procede la figura de Nuestra Señora del Rosario. El culto a “la chinita”, como la llaman sus devotos, tiene su origen en el siglo XVI y se extiende hasta la provincia de San Juan, en Argentina, convocando a doscientos mil peregrinos, año tras año en las celebraciones del mes de diciembre, así como el primer domingo de octubre.

Existen varias imágenes de esta virgen. La imagen presente en la muestra sale en procesión los primeros domingos de cada mes. La primera representación de la Virgen del Rosario llega a Andacollo con los españoles fundadores de La Serena y, según cuenta la leyenda, tras ser escondida en las montañas cuando la ciudad fue incendiada por los indios, fue encontrada 20 años después por un minero que oyó como la virgen lo llamaba.

De gran atractivo es también la recreación, gracias a un proyecto de la Fundación Altiplano, de un retablo de más de cuatro metros cuadrados, antiguamente existente en la Iglesia de San Miguel de Azapa y obra de un tallador ecuatoriano, y la custodia de plata con perlas y cristales provenientes del Museo del Buen Pastor, del Convento de San Felipe.

Destacable es la figura del Cristo Chilote, creada en el archipiélago en el siglo XVIII y proveniente del Museo Colonial de San Francisco. Directamente desde el Archipiélago llegan varias tallas, como las vírgenes del Carmen, del Rosario y La Candelaria, un Cristo, el San Antonio de Padua, San Miguel Arcángel y un Niño Dios. En tanto, de la zona central, se exhibe la talla de San Miguel Arcángel, proveniente del Museo Regional de Rancagua.

Pinturas de renombre

Otras piezas importantes son los óleos de Mulato Gil de Castro, que representan a la Virgen de la Merced, y a Santo Domingo, provenientes del Museo Colonial de San Francisco y del Museo Nacional de Bellas Artes, respectivamente. El pintor peruano, radicado en Santiago a partir de 1808, dejó testimonio, a través de sus retratos, de importantes figuras de nuestra historia, especialmente en el período de la Independencia. Entre ellos, Bernardo O´Higgins, a quien inmortalizó en un cuadro que se transformaría en la imagen oficial del “padre de la patria”. Se presentan también dos obras pertenecientes a la serie Vida de San Francisco , de Juan Zapaca Inga, realizadas en 1684 y provenientes del Museo de San Francisco, al igual que la pintura “Virgen con el Niño entre San Francisco y Santa Clara”, la más antigua producida en el Virreinato del Perú que se conserva en Chile, realizada en 1602 por Angelino Medoro , italiano pionero de las llamadas escuelas americanas.

Se exhibe también el Cristo de Mayo, del siglo XVII, una de las pocas pinturas coloniales realizadas en el país, de autor anónimo, proveniente del Convento del Carmen Alto de San José en Ñuñoa y representante de un estilo criollo. La figura de este Cristo es utilizada actualmente en una procesión que tradicionalmente, desde 1647, se realiza cada año por el centro de Santiago, el segundo domingo de mayo.

Presencia quiteña

El prestigioso arte religioso cuzqueño y quiteño, no sólo llega a Chile a través de la importación de piezas, sino también de artesanos que se instalaron en nuestro país. Es el caso de la familia Palacios, de pintores y escultores provenientes de Ecuador, quienes poseian en Santiago uno de los talleres más solicitados durante la primera mitad del siglo XIX. Antonio Palacios y sus hijos Manuel Palacios Daqui y Pedro Pablo Palacios Rodríguez llegaron en el año 1826. Formados en el taller de los hermanos Cabrera, en Quito, participaron en la creación de importantes obras firmadas por éstos, y que están presentes en la muestra, tales como “Las postrimerías”, proveniente de la Iglesia de San Vicente Ferrer; o la serie de pinturas “Santos Dominicos”, de la iglesia Recoleta Dominica, además del cuadro “Nuestra Señora del Rosario”, proveniente del Templo de Santo Domingo y dentro del cual se puede apreciar la figura del prior del convento de Santo Domingo; del Presidente de la República, José Joaquín Prieto, y del propio Antonio Palacios.

Además de los museos, instituciones e iglesias mencionados, colaboran en la exposición el Museo Histórico Domínico y Museo de Artes Decorativas de Recoleta, el Museo del Carmen de Maipú, el Museo Histórico Nacional, el Museo Regional de Ancud, el Museo O´Higginiano y de Bellas Artes de Talca, el Museo de Arte y Artesanías de Linares, el Museo de la Merced, el Museo Regional de Rancagua, la Biblioteca Patrimonial Recoleta Domínica, entre otros.

Lectura contemporánea

Hugo Marín, Mauricio Garrido y Marcela Duarte son algunos de los artistas contemporáneos que componen la muestra DEVOTA, que se presenta a partir del 18 de marzo. La exposición, complementaria a Chile Mestizo, constituye una lectura actual del arte barroco, recogiendo no sólo su iconografía religiosa, sino también revelando la carga simbólica de las imágenes devocionales. Se exhibe pintura, escultura, instalación y fotomontaje.

Patrimonio Vivo

Cuatro documentales serán presentados en plasmas en el hall central del Centro Cultural.

Fuente / Collahuasi

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