(El Mercurio) Lleva dos semanas durmiendo apenas tres horas. Los últimos días fueron de terror. Tenía que teletransportarse para estar en todos los lugares en los que debía estar, firmar todos los papeles que debía firmar, hablar con quienes debía hablar. Y tuvo que lamentar una desgracia personal, la muerte de su madre, justo cuando se firmaba el acuerdo que ponía fin al conflicto entre dos mineras de talla mundial, Codelco y Anglo American.
Thomas Keller Lippold, presidente ejecutivo de la estatal desde el 1 de junio de este año y cabeza de la operación por la cual la minera chilena ingresa a la propiedad de la ex Disputada de Las Condes, hoy Anglo Sur, con el 24,5%, cuenta los detalles inéditos de la histórica negociación.
«Fueron semanas muy intensas, los equipos trabajaron hasta altas horas de la noche para lograr completar la transacción dentro del plazo que nos habíamos fijado, este 23 de agosto», dice.
-¿Cómo siguió el Presidente Piñera esta negociación? ¿Se reunió con él?
«Varias veces. Todos los pasos trascendentales le fueron informados al Presidente oportunamente, pero aquí casi no hay minucia, todo es importante, en los detalles se va el diablo».
-¿Qué quería el Presidente?
«Preservar los intereses del Estado de Chile y de Codelco y obtener lo máximo. El Presidente es un hombre muy sagaz en los negocios y tuvo mucha empatía con lo que tratábamos de alcanzar con la negociación. Obviamente, nos hizo sus comentarios muchas veces».
-¿Y qué les decía?
«Siempre encontraba que lo que estábamos logrando no era suficiente y siempre quería aspirar a más. Es muy demandante el Presidente, como todos saben».
-¿Le gustó al Presidente Piñera cómo quedó el acuerdo final?
«Me remito a sus palabras públicas, donde dice que es un muy buen acuerdo».
-Para el fisco sí fue bueno: logró impuestos históricos.
«El fisco tiene mil millones más que Codelquito los generó, si Codelquito no hubiera ejercido la opción, Anglo no hubiera negociado y no tendríamos aquí esos mil millones de dólares. ¡Mil millones! ¡Es lo mismo que hoy se discute en la reforma tributaria!».
-Con todo esto: plan de inversión de Codelco, acuerdo con Anglo, expansión internacional, ¿cuánto va a crecer Codelco con usted a la cabeza?
«Yo no voy a entrar en esa lógica de «duplicar el valor de Codelco», no soy así. Lo único que quiero es maximizar el valor de Codelco. Después del acuerdo vale más que antes, ¿cuánto más? US$ 4 mil millones».
Costuras del acuerdo
-¿Por qué negociaron?
«El juicio no nos aseguraba el 49% de Anglo Sur y menos aún aseguraba que el valor que íbamos a capturar con esa participación fuese, ni siquiera cercanamente, al beneficio que estamos logrando hoy día».
-Negociaron en diciembre de 2011. ¿Por qué entonces no lograron nada y a partir de mayo sí?
«Estaban muy distantes las posiciones, pero aun así entonces surgieron aspectos que sirvieron de base después, como los depósitos (Los Leones y Profundo Este, valorados por US$ 400 millones) que eran valiosos para Codelco pero no para Anglo y que al final nos cedieron en la negociación».
-¿Qué cambió en Anglo para que pudieran negociar?
«Notamos después una mayor disposición de la otra parte, un ambiente de mayor confianza y presunción de buena fe. Si algo cambió fue eso, la química, más que un cambio de diagnóstico o de las posibilidades de ganar el juicio».
-Cuando Mitsubishi entró a Anglo Sur, en noviembre de 2011 y puso en riesgo la opción de Codelco, todo el mundo político reaccionó contra Anglo. ¿Ayudó eso para forzar una negociación?
«Sin duda que la actitud de Anglo en su comienzo fue muy mal percibida por la opinión pública y la sociedad chilena en general. La actitud que tomaron los distintos estamentos de la sociedad chilena, entre ellos el mundo parlamentario de todas las tendencias, hizo que esto se transformara en tema de Estado. Y obviamente tuvo que haber impactado en la evaluación de Anglo de la situación. Y a mí me consta que una de las principales preocupaciones de ellos, más allá de los términos comerciales puros del acuerdo, fue su legítimo deseo de recuperar la buena reputación que tenían en Chile».
-¿Cómo es su relación con Cynthia Carroll, la CEO de Anglo?
«No tengo relación alguna con ella. Ninguna. No me reuní con ella».
-¿Ella no negoció con usted?
«No. Yo me junté con los representantes de Anglo en el extranjero. Peter Withcutt (director de Estrategia y Desarrollo de Negocios), que fue el negociador de Anglo».
-¿Fue bueno que Cynthia Carroll no negociara y sí Withcutt?
«Fue positivo que mi relación con mi contraparte fuera siempre directa, franca, a veces difícil porque teníamos desacuerdos, pero siempre enmarcados en un ambiente de cordialidad y de creciente confianza a medida que las negociaciones avanzaban».
-¿Fue positivo para el acuerdo que ni ella ni Diego Hernández estuvieran?
«Puede ser».
-Cuando usted asumió, tras renunciar Diego Hernández por problemas con el directorio, usted dijo que tenía claro su rol y no iba a pelearse con el directorio…
«Dije que iba a tratar de no pelearme (se ríe). El cómo defender nuestros intereses en la disputa con Anglo nunca fue un tema de desavenencia entre la presidencia ejecutiva y el directorio, no lo fue el pasado, con Diego, y no lo fue después. Hubo continuidad absoluta en la negociación con Anglo».
-¿Cómo es su relación con Gerardo Jofré, presidente del directorio de Codelco?
«Muy cordial y cada uno en su rol y haciendo lo que cada uno debe hacer para la mejor gestión de Codelco. Tengo una relación buena no sólo con él, sino con todo el directorio».
La disidencia
-¿Le sorprendió el voto en contra al acuerdo de Raimundo Espinoza, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre?
«Me encantaría haber tenido la aprobación de todos los miembros del directorio, pero hay que respetar las opiniones que son distintas. Me deja muy satisfecho que todo el resto del directorio sí haya valorado que el acuerdo es muy beneficioso para Codelco».
-Raimundo Espinoza dice que dejaron a Codelco sin US$ 1.640 millones. ¿Es así?
«No. La referencia a esa cifra se da en una situación que no es la que enfrenta la compañía hoy día. No enfrenta una elección entre comprar el 49% o llegar a un acuerdo; la elección que tenía que tomar era seguir con el juicio o llegar a un acuerdo. El juicio no nos aseguraba el 49% de Anglo Sur ni menos aún aseguraba que el valor que íbamos a capturar con esa participación fuese ni siquiera cercanamente al beneficio que estamos capturando hoy día. La comparación de ejercer el 49% hoy no es una opción válida, porque no existe. Hoy sólo existe seguir un juicio para eventualmente llegar a un 49% y en cuatro años más, a un valor tremendamente incierto y sujeto a grandes riesgos».
-¿Su posición tiene que ver con que hay negociaciones colectivas en Codelco?
«No creo, francamente. El director Espinoza ha actuado aquí como director de Codelco y no como representante de los trabajadores y no podría ser de otra forma. Ha sido un director muy constructivo, realizando el aporte que dentro de su experiencia le corresponde».
El fisco tiene mil millones más que Codelquito los generó; si Codelquito no hubiera ejercido la opción, Anglo no hubiera negociado y no tendríamos aquí esos mil millones de dólares».
Lo fácil, lo difícil y lo insólito de la negociación Codelco-Anglo
-¿Los desgastó que tuvieran que negociar a horarios tan distintos?
«Los horarios de Londres no son tan complicados, los de Tokio sí, hay 12 o 13 horas dependiendo de la época del año y, claro, nos tocaba conversar a horas poco usuales: tres o cuatro de la mañana con nuestros amigos en Japón. Los fines de semana eran lo peor. Pero aclaro que nosotros no negociamos con Mitsubishi, sino con Mitsui y nuestros amigos Takahashi-san (gerente operativo de Mitsui) y Iijima-san (presidente de la empresa y CEO)».
-¿Qué tan clave fue Mitsui?
«La actitud de nuestro socio fue uno de los elementos esenciales para llegar a un acuerdo. Desde octubre, cuando logramos un acuerdo de financiamiento con Mitsui, hasta ahora, hemos logrado introducir cambios muy valiosos a la transacción por Anglo Sur que no serían posible sin el compromiso y la gran lealtad de nuestro socio y su permanente actitud de buena fe».
-¿Qué fue lo último que afinaron?
«Todos los aspectos. En todos los elementos hubo detalles que afinar hasta el final: el pacto de accionistas, las participaciones, el descuento en lo que compró Codelco a Anglo…»
-¿En qué fecha quedó clara la participación accionaria en Anglo Sur?
«Fue un elemento que fue evolucionando y a fines de julio ya lo teníamos más o menos listo».
-¿Qué parte del acuerdo tenía menos avance o se demoraron más en consensuarlo?
«Algunos elementos del pacto de accionistas como los derechos políticos de los minoritarios, los mecanismos de distribución de dividendos, entre otros. Eso fue más complicado. En cada cosa tiene que hacer el «doble clic», es decir, analizarlo nuevamente».
-¿Hubo un momento en que las negociaciones no avanzaban?
«Por supuesto. Estuvimos muy a empujones respecto al monto del descuento (de US$ 2.457 millones a US$ 1.700 millones final) y algunos aspectos del pacto de accionista generaron discrepancias que exacerbaron un poco las diferencias. Pero no paramos del todo. Desde mayo las negociaciones fueron creciendo en confianza entre las partes y fuimos acercando posiciones».
-Viajó a Tokio a fines de junio, ¿para qué?
«Había que avanzar en aquella parte relacionada con la incorporación de los respectivos socios japoneses (Mitsui y Mitsubishi) en la transacción. Y aproveché de avanzar en otros temas pendientes con Anglo».
Una operación «casi gratis» y los negociadores clave
«Casi gratis»: En lo que resta del año, Codelco y Mitsui negociarán una transacción adicional, cuya consecuencia será que la estatal tendrá su participación en Anglo Sur casi gratis.
La operación es la siguiente: aumentar el plazo del crédito que tiene Codelco con Mitsui de 7,5 años a 20 años, vender un adicional de 4,5% en la ex Disputada. «Quedaríamos con una deuda de como US$ 700 millones», dice Keller. «Hemos adquirido el 24,5% de Anglo Sur sin poner ni un peso y eso no tiene precedentes en la minería en el mundo, quedándonos con alguna deuda residual que se paga con los dividendos que genera la misma inversión».
US$ 1.500 millones en dividendos: Con el pacto de accionistas de Anglo Sur, se van a repartir dividendos por el 100% de las ganancias de la minera. ¿Cuánto le llegará a Codelco? «Calculamos que serán unos US$ 1.500 millones en cinco años. Esos recursos irán íntegramente al programa de inversiones», destaca Keller. El presidente ejecutivo de Codelco será uno de los cinco directores de la ex Disputada, hoy llamada Anglo Sur.
El convidado de piedra. Cuando la nipona Mitsubishi entró a la propiedad de Anglo Sur en noviembre de 2011, Codelco, el mercado y el país interpretaron como un bloqueo a la opción del 49% de la estatal, incitada por la rivalidad histórica entre Mitsubishi y Mitsui.
Se dice que la primera se «picó» porque Codelco logró acuerdos con la segunda. «No me puedo hacer cargo de eso», dice el presidente de la minera estatal. «Pero sí es cierto que el precio pagado por Mitsubishi -que implicó valorizar a la ex Disputada en US$ 22 mil millones- se convirtió en el precio de referencia, en el benchmark para valorizar todo», señala Keller.
Millaje acumulado. La mano derecha de Thomas Keller en la negociación fue Francisca Castro, gerenta de Negocios Estratégicos de Codelco. «Sin su talento y esfuerzo jamás esta transacción se hubiese consumado. Ella viajó mucho más que yo, sobre todo a Nueva York (donde están los asesores legales Cleary & Gottlieb de Codelco y Shearman & Sterling de Anglo American)… debe ser una de las personas en Chile que tiene más millaje acumulado».
El histrionismo de Thomas Keller. El presidente ejecutivo de Codelco es reconocido como un buen negociador, que hace gala de sus dotes histriónicas para enojarse y golpear la mesa cuando no se le está dando lo suficiente o para conciliar posiciones cuando hay momentos tensos.
También es bueno para reírse y distender un ambiente que se corta con cuchillo. ¿Ayudó esto para sacar adelante el deal ? «Me encantaría pensar que sí ayuda, pero esa pregunta hay que formulársela a la contraparte», dice, humilde.
Mineros aliviados. Una disputa entre dos grandes y que involucra indirectamente al Estado de Chile como la que tenían Codelco y Anglo tenía muy nerviosos al resto de las compañías mineras que operan en el país, gran parte de ellas extranjeras. «En la cena de la Sonami del jueves el denominador común era de alivio y gran alegría», cuenta Keller.
«Este conflicto no le hacía bien a la minería chilena y el acuerdo se entiende como un beneficio para toda la industria. Chile no sólo ofrece condiciones particularmente atractivas para la inversión minera por sus características geológicas, sino porque da un marco institucional estable», resalta el timonel de Codelco.
Fuente / El Mercurio