A pesar de la situación de sequía que afecta al país, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) no estima que este escenario provoque una reducción en la producción minera de 2008, aunque sí “pone en riesgo o demora la consolidación de todos los proyectos que tenemos en carpeta”, comenta Ana Isabel Zúñiga, directora de estudios de dicha entidad.
Si bien las empresas que están en etapa de producción han tomado las medidas para aumentar su eficiencia en la utilización del agua, “la pregunta es cómo compatibilizamos para que todos los proyectos mineros que tenemos en carpeta puedan salir adelante con el agua que necesitan”, comenta Zúñiga.
Es así como la estrechez creciente que se constata en el norte de Chile impone riesgos para los nuevos proyectos, tanto en términos de demoras en su puesta en marcha producto de la necesidad de resolver conflictos por el uso del agua con otros sectores, como también en términos de mayores costos en los que sería necesario incurrir para asegurar el abastecimiento.
Por ello la ejecutiva comenta que esto “obliga a buscar soluciones de fondo y de largo plazo al tema de la disponibilidad hídrica en el norte del país, tanto por las positivas perspectivas de crecimiento que enfrenta el sector minero, como también por las demandas crecientes que muestran los demás sectores consumidores de agua”.
En cuanto a ahorros y grado de eficiencia, las compañías mineras cuentan con varias opciones, cuya aplicación dependerá de las características de cada una. Así el reciclamiento del agua, la utilización de agua salada o la implementación de procesos para extraerle la sal, son las opciones que más se repiten entre las acciones emprendidas por las compañías.
Zúñiga comenta que “minera Michilla usa agua de mar salada directamente en sus proceso, y hay otras operaciones como Escondida que construyó una planta desalinizadora”, la que requirió un inversión de US$160 millones.
Fuente / Estrategia