(El Mercurio) Sorpresa causó en la opinión pública -lo que se reflejó en blogs, twitter y facebook- el rechazo a los $11,5 millones del bono para los trabajadores de Chuquicamata y Codelco Norte.
Como no es la primera vez que muestran su fuerza, «El Mercurio» consultó a expertos, dirigentes y a la propia empresa dónde radica el poder de los trabajadores de Chuquicamata.
Fuertes nexos políticos
Los dirigentes sindicales de Chuquicamata mantienen fluidas relaciones con los parlamentarios de la zona, especialmente con los diputados de los dos distritos de la Región de Antofagasta, Felipe Ward y Manuel Rojas (UDI), Pedro Araya, (PRI) y Marcos Espinosa (PRSD).
Al menos un par de veces al año van al Congreso, cuando se tratan materias que tienen que ver con las condiciones de trabajo en Chuquicamata, con la capacitación de los trabajadores, con el fortalecimiento de los sindicatos, entre otras. Además, se comunican con los parlamentarios al menos una vez al mes, no sólo por teléfono, sino que incluso se reúnen a conversar varias veces al año.
«Hemos trabajado mucho en la comisión de Minería, en la de Energía, con todos los dirigentes», dice Ward. Esto lo ratifica el diputado Araya, quien afirma que los dirigentes tienen una alta preparación en los temas que les interesan, «que van mucho más allá de la negociación colectiva en que se les ve en estos días».
«Ha influido fuertemente la interferencia política con la cual está entremezclada la dirigencia de Codelco», dice Gustavo Lagos, director del Centro de Minería de la Universidad Católica. «No hay conflicto en que no recurran a parlamentarios, ministros e incluso al Presidente de la República», comenta.
Alto porcentaje de trabajadores afiliados a los sindicatos
Otra de las fuentes de fortaleza de los trabajadores de Codelco es el alto nivel de sindicalización. En toda la empresa, según la memoria vigente y que data de 2008, el porcentaje de trabajadores inscrito en un sindicato alcanzó el 96,3%, cifra parecida a la del último año. «En Chuquicamata es más alto», sentencian en la firma estatal.
La tasa de sindicalización de la empresa cuprera es superior a la que se observa en la gran minería, que es del orden de 85% según datos del Consejo Minero. Pero es sustantivamente más alta que la del promedio del país, que es del orden de 11% en 2008 de acuerdo con los datos de la Dirección del Trabajo. Y también es mucho mayor que la observada en promedio en países con alta sindicalización como Italia, donde ésta llega al 33%.
Estrechos vínculos familiares
«Cuando existe una vacante o contratación por hacer, los trabajadores de Codelco tienen un derecho preferente de que un pariente sea el contratado», cuenta Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo del Centro de Estudios del Cobre y la Minería, Cesco.
Al menos uno de los sindicatos de Chuquicamata tiene en su contrato colectivo una cláusula de preferencia ante una contratación para los hijos de los que ya son funcionarios, confirma una fuente de la empresa. Esto responde a una tradición histórica, en que hijos reemplazaban a sus padres que podían morir jóvenes. «Si hay más lazos, más poderoso se vuelve un sindicato», dice Gustavo Lagos.
Funcionarios prácticamente inamovibles
«Cuando tratas de despedir a un trabajador, los sindicatos intervienen y se hace muy difícil que los jefes o gerentes se sientan libres para tomar una decisión de ese tipo. Los poderes sindicales intervienen a niveles muy altos en Codelco», dice el director de Cesco.
Lagos confirma que un gerente no se siente libre de despedir a un funcionario que no le sirve. Esto prácticamente les da un estatus de inamovilidad que hace que los trabajadores se sientan muy seguros.
«Cuando una persona va a ser trasladada de división no por su voluntad ocurre mucho que la gente recurre al sindicato para que le soluciones el problema», confirma una fuente de la compañía.
La percepción de que realizan «un gran sacrificio»
«Todo Chile saca provecho de los recursos del cobre menos Calama y sus trabajadores», se leía en un lienzo desplegado la semana pasada, durante una asamblea tras el rechazo a la oferta de Codelco.
Muchos sienten que Calama es una ciudad «atrasada». Sin embargo, las condiciones de vida en Calama en la última década han mejorado mucho. Hay vuelos tres veces al día, hubo un desarrollo inmobiliario asociado al campamento, está Inacap orientado a carreras que forman técnicos mineros. Hubo un mall antes en Calama que en Antofagasta.
También hay una sensación de que el trabajo es duro y que deben ser recompensados por ello: En efecto, según datos de la Superintendencia de Pensiones el mayor porcentaje del trabajo pesado (61%) se encuentra en el sector de minería, petróleos y canteras.
Fuente / El Mercurio.