(La Tercera) El Banco Popular de China (PBOC) redujo los requerimientos de reservas a la banca, sumándose a otros bancos centrales en la adopción de polÃticas expansivas. Analistas dijeron que es probable que este sea sólo un primer paso, ya que el PBOC cuenta con espacio suficiente para tomar medidas más agresivas.
El emisor chino anunció ayer en su página web que recortarÃa en 50 puntos base, a 19,5%, el nivel de reservas que los bancos deben mantener depositados en las bóvedas del PBOC, como una manera de reforzar la liquidez y facilitar los préstamos. Aquellas instituciones que financian a pequeñas empresas y agricultores podrÃan obtener una rebaja mayor.
La medida se anunció en un contexto en que la salida de capitales y los últimos Ãndices de actividad fabril sugieren que la desaceleración de la segunda mayor economÃa del mundo se profundiza y que las autoridades temen que aún no ha tocado fondo.
“Esperamos al menos otros cuatro recortes en la tasa de reserva en 2015, ante la perspectiva de una mayor desaceleración en los fundamentos económicosâ€, dijo a Bloomberg Shen Jianguang, economista de Mizuho Securities. A su juicio, el riesgo de deflación, la debilidad en los Ãndices de actividad fabril y de servicios, asà como una campaña de control sobre la especulación en el mercado bursátil (limitando el financiamiento a través de corredoras), contribuyeron a desencadenar el recorte.
Karen Ward, economista de HSBC, dijo que “China es una economÃa que tiene la capacidad de actuarâ€. Según explicó a Bloomberg, la tasa de encaje seguirá alta tras el recorte y la tasa de colocación a un año está en 5,6%, lejos de la tasa cero que empujó a la Reserva Federal de EE.UU., al Banco de Japón y ahora al Banco Central Europeo a adoptar el relajamiento cuantitativo. Además, el paÃs tiene un nivel de deuda soberana relativamente bajo.
“El impacto en la economÃa real es positivo pero insuficiente para estabilizar la economÃaâ€, ya que la demanda por préstamos puede no igualar la mayor oferta, comentó Zhang Zhiwei, economista de Deutsche Bank. “Se necesita una polÃtica fiscal más proactiva para impulsar la demanda finalâ€.

