Chile tiene uno de los costos más bajos del mundo para financiar seguridad del trabajo

Por otro lado, aseguró que ellos no han dado la orden de llevar a cabo acciones violentas, lamentando lo sucedido al trabajador de la planta de El Teniente, José Cornejo Sepúlveda.

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Pese a los innegables avances que muestra el mundo, aún hay cifras que alarman. De acuerdo con datos de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), en la región hay un promedio de 30 millones de accidentes laborales cada año, donde se reportan 40.000 fallecidos. Construcción, agricultura y minería concentran el 60% de dicha siniestralidad. Esto, dice la OISS, le cuesta a la región el 10% de su PIB, contra el 3% que impacta en Europa o EE.UU.

Chile no está exento de estos riesgos, estimándose los costos directos e indirectos de los accidentes del trabajo en casi US$ 3.000 millones por año.

No es casualidad entonces que la seguridad social, en particular lo referido a los riesgos en el trabajo, haya pasado a ser un tema de primer orden en el mundo. Al fin y al cabo, financiar sistemas que se hagan cargo eficientemente y a un costo razonable de toda la cadena que ello implica -prevención, curación y rehabilitación- resulta cada vez un desafío mayor.

En esta materia, Chile se perfila con uno de los sistemas de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales de menor costo a nivel mundial y con altos niveles de eficiencia. Así, mientras en nuestro país financiar este sistema representa para las empresas una tasa de cotización promedio de 1,7% mensual -sobre la renta del trabajador-, en Alemania dicha tasa se ubica en 2,9%, España 2,7%, Francia 2,2% e Italia 3%, eso por mencionar algunos de los países más industrializados.

No sólo eso. El sistema chileno -basado en un seguro administrado por privados a través de las mutuales- ha mostrado a lo largo del tiempo importantes índices de eficiencia, alcanzando también estándares mundiales. De acuerdo con cifras recogidas por la Asociación de Mutuales, la tasa de siniestralidad accidentabilidad en Chile ha venido disminuyendo sistemáticamente a lo largo de los años, fundamentalmente por la labor preventiva que desarrollan las mutuales en conjunto con sus empresas asociadas. Es así como en 2007 se ubicó en un nivel de 6,44% (sobre el total de trabajadores cubiertos por el sistema mutual), contra el 35% que había en 1969, o el 12% que se registraba a comienzos de los 90. Esta tasa se compara muy favorablemente con la que registra Europa Central y del Este, con una accidentabilidad de 9,78%, o el promedio que registra América Latina y el Caribe (13,7%). Aunque nuestro país aún mantiene cierta distancia con los países industrializados, los que en promedio registran una tasa de 2,86%.

Modelo para la región

Otro importante logro se observa en el promedio de días de tratamiento, el cual se ha reducido 68% en los últimos 36 años, un estandard que supera el que registra Alemania.

El modelo chileno ya comienza a despertar interés en otros países de la región. De hecho, en un reciente congreso regional de seguridad social que la OISS celebró en Paraguay, el sistema de mutuales chilenos fue objeto de análisis. En la ocasión, Jorge Jiménez de la Jara, ex ministro de salud de Chile y consultor internacional, destacó que las mutuales se hacen cargo del ciclo de salud completo -prevención, curación y rehabilitación-, además de presentar una estructura de integración vertical. Así, al contar con infraestructura propia, se observa una contención de costos, pese a que los gastos en medicina han subido.

El modelo nacional

Sorprende constatar que hace sólo cincuenta años, cada 27 segundos ocurría un accidente laboral en Chile. Ante esa realidad, un grupo de empresarios decidió organizarse y poner en práctica un seguro laboral integral, donde se atendieran los accidentes, su rehabilitación e implementar programas preventivos, un modelo bastante particular a nivel mundial.

Así, el año 1957 nacieron las mutuales -que acaban de celebrar sus 50 años de existencia-, que son entidades sin fines de lucro. Ese año debutaron el Instituto de Seguridad del Trabajo y la Asociación Chilena de Seguridad. En 1963 surgió la Mutual de Seguridad de la Cámara de la Construcción. Hoy, las mutuales cubren a más de 3.700.000 trabajadores.

En 1968 se dictó la Ley 16.744, que rige el seguro social obligatorio para todas las empresas relativo a accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.

Este seguro, que cubre todos los costos del ciclo completo -prevención, curación y rehabilitación, como también todas las prestaciones económicas, como pago de licencias e indemnizaciones- es de cargo de las empresas, y se financia con una prima que se cobra como porcentaje mensual de la renta del trabajador. Dicha prima parte del 0,95% sobre la renta del trabajador, más una cotización adicional según actividad y tasa de siniestralidad de la empresa, lo que da un promedio de 1,7% de la renta.

Fuente / El Mercurio

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