Pocos en Chile tienen la misma capacidad de Raúl Sohr para hablar en forma tan amena y documentada sobre el problema que afecta a Colombia, donde la guerrilla tiene 50 años de existencia, y al minuto siguiente abordar con la misma facilidad el fenómeno de Evo Morales, con quien las relaciones Bolivia-Chile están mejores que en mucho tiempo.
El sociólogo y periodista, nacido en Temuco, vino invitado por la Universidad de Magallanes, a ofrecer una conferencia basada en su libro “El mundo y sus guerras”. Este plantea que vivimos en una fase de globalización, en la que hay países globalizadores y globalizados, y cualquiera sea el rol que éstos cumplan en dicho esquema, todos sin excepción están afectados por él. Magallanes, pese a estar en un remoto rincón del mundo, está profundamente afectado por este fenómeno.
Y no sólo eso, sino que también está afectado por la producción de clorofluorocarbonos (CFC), que adelgazan la capa de ozono, siendo ésta una de las zonas más afectadas del mundo: “aquí no se ha producido una sola molécula de CFC, y las consecuencias se están viviendo, y eso es la consecuencia directa de un mundo globalizado”.
MERCADO “CRUEL”
El analista internacional se refirió además al actual modelo de desarrollo económico, caracterizado por la externalización: las empresas en forma creciente comienzan a subcontratar servicios que antes la propia empresa satisfacía, sacándolos para dejárselos a compañías menores. Esto viene acompañado de otro factor crítico como las relocalizaciones de grandes empresas transnacionales, que comienzan a orientarse hacia países donde tienen ventajas (salarios bajos, no tener que cumplir requerimientos sociales, normas ambientales).
Ello se traduce en un flujo inmenso de capitales especialmente a China y el Sudeste asiático, generando problemas muy serios en las economías desarrolladas. Incluso generan fuertes fenómenos migratorios de aquellos países de menos recursos, provocando respuestas muy hostiles en los gobiernos. Graficó entre sus efectos la construcción de un enorme muro en la frontera de Estados Unidos con México para frenar la inmigración.
Dicho tema incluso afloró al momento de votarse la Constitución europea, a través del rechazo francés y holandés a que Turquía ingresase a la Unión Europea.
Las alzas en el precio del petróleo, que nos afectan actualmente, son otro efecto globalizador. Según Sohr, esto obedecería a que ya se llegó al “peak” máximo de producción en el mundo y, por otro lado, a un aumento sustantivo de la demanda con el “consumo voraz” de gigantes como China y la India, con tasas de desarrollo sin precedentes.
EL CASO CHILENO
Acerca de la misma externalización, Sohr expuso que ésta se ha llevado incluso a niveles francamente brutales en Chile, porque “en el caso de Codelco se daba que trabajadores de planta y externalizados subcontratados realizaban exactamente la misma labor con sueldos completamente diferentes”.
Como un impacto del tema, ejemplificó que en Francia, donde se han registrado accidentes en centrales nucleares, el 70 por ciento de los trabajadores que sufren accidentes son subcontratistas. Al tener éstos una rotación más rápida que los contratados, ello redunda en la seguridad. De ahí que también en Codelco se reproduzca la misma situación con los trabajadores subcontratados, por lo que es un problema social muy profundo.
Chile también se ve hoy afectado por el tema de competencia que se ve en el mundo, ante la pérdida de ventajas de muchos países industrializados. Una de ellas es la virtual desaparición en Europa de la industria de los astilleros, que se han desplazado hacia Corea del Sur, China y otros países.
A nivel nacional, Sohr se mostró preocupado por la falta de una estrategia de largo plazo en el tema energético, pues hace más de una década se sabía que el gas argentino no era suficiente para abastecer a Chile y Argentina.
Agregó que se ha hecho poquísimo por bajar nuestra dependencia de los hidrocarburos, “uno no comprende por qué se hacen gastos enormes, por ejemplo, en el campo de la defensa cuando la amenaza no es inmediata. Siempre se debe tener un nivel razonable de capacidad disuasiva para nunca ser agredido”.
Sin embargo, esto, comparado con lo que significaría que el país llegara a una situación de racionamiento y tuviera que cerrar determinadas empresas, porque no hay combustible, podría trasuntar una gravedad muchísimo mayor.
Fuente / La Prensa Austral