(El Mercurio) Los gobiernos se dedicaron a gastar para defenderse de la crisis, pero llegó la hora de pagar la cuenta y muchos quisieran salir corriendo. Al menos ese es el caso de gran parte de los países miembros de la OCDE -el exclusivo club de naciones modelo en materia económica, al que pronto se unirá Chile-, donde Islandia, Grecia e Irlanda están entre los con mayores dificultades para enfrentar las turbulencias financieras y presentan su balance fiscal en rojo.
Pero no todos debieran caer a «Dicom», haciendo una analogía con quienes no han sido responsables con sus cuentas en el país. Este es el caso de Chile, que, según las estimaciones de mercado más recientes para este año, ocuparía el lugar número tres dentro de los miembros de la OCDE respecto de su situación fiscal, sólo bajo Noruega y Corea.
El año pasado, el país se situó en el número once respecto de este mismo grupo, y con la recuperación y la normalización del gasto público se espera que Chile reduzca su déficit fiscal en 2010 a 1,1% del PIB (contra más de 4% el año pasado). Además, según los datos de Moody»s, el país presentaría uno de los niveles de deuda más bajos respecto de su PIB (6,7%) para este año.
¿Hay que preocuparse?
El nivel de déficit alrededor del globo es el peor en al menos 50 años, afirma Alfredo Coutiño, director para Latinoamérica de Moody»s. Este problema es especialmente grave en Europa, en donde varios países han mantenido déficits fiscales importantes por algún tiempo.
Grecia es el caso más emblemático y presenta una de las combinaciones más desastrosas de todo el globo: el segundo peor déficit fiscal del mundo para este año (12,2% del PIB) -según las estimaciones más recientes de BCI-, una alta deuda pública (124,9% del PIB) y un déficit de cuenta corriente bastante mayúsculo (9% del PIB).
Y es que «lo preocupante no es el déficit de un año, sino su acumulación sostenida», afirma Guillermo Le Fort, consultor y ex gerente de la División Internacional del Banco Central. Los expertos consultados coinciden en que cuando los déficit son transitorios, moderados y oportunos, son parte de la política fiscal contracíclica que el FMI está proponiendo y que Chile ha utilizado en los últimos años, lo que no se puede decir de gran parte de los países desarrollados que pertenecen al selecto organismo.
El propio Paul Krugman (Nobel de Economía 2008) ha planteado que a pesar de los altos niveles de deuda y déficit de la economía estadounidense, el gobierno se ha quedado corto y debiera gastar aun más para crear más empleos.
Pero más allá de los debates políticos, los expertos coinciden en que la situación de los países europeos que están en peor pie podría tener implicancias sistémicas sobre el mundo, por el rol que este continente cumple en el equilibrio macro mundial. «Lo que hay que vigilar es que esos gobiernos con déficits abultados realmente cumplan sus compromisos de ajuste, para evitar que se conviertan en la semilla de una nueva catástrofe para la economía mundial; pero ahora por el lado de una crisis fiscal», añade Coutiño.
La fórmula para no caer
Los mismos mercados ya se han encargado de castigar a los gobiernos indisciplinados, como se ha visto en Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia.
El punto a favor de estos países es que gran parte de su deuda es intra-zona euro, lo que permite que existan acuerdos que posibiliten una salida paulatina de aquellas economías en situación más crítica, plantea Jorge Selaive, analista de BCI.
Guillermo Le Fort agrega que esas economías deberán ajustar sus políticas fiscales con recortes de gasto y aumento de impuestos. «Países como Grecia, España e Irlanda tendrán que tocar muchas puertas para armar un paquete financiero que no sea demasiado amargo para la población de sus países». Además, algunos plantean que los presupuestos de estas economías podrían ser intervenidos por la Unión Europea.
Otra de las soluciones más extremas es que estos gobiernos reestructuren su deuda. Pero esto tampoco será fácil: «Las tasas que exigirán de premio las entidades privadas serán muy altas», señala uno de los expertos.
También está el punto de cuánto tiempo tomará resolver estos desajustes fiscales, lo que obviamente dependerá de la situación y manejo de cada país. En el caso de Estados Unidos, se estima que el déficit recién tienda a normalizarse de aquí a 2014, pero los números seguirán en rojo por varios años.
Posición fiscal de la región sale bien parada
América Latina se encontraba mejor preparada en esta crisis y, en general, los gobiernos latinoamericanos no incurrieron en indisciplina, coinciden los expertos.
Si bien los déficits fiscales aumentaron en 2009, anotando un promedio de 4% del PIB, se espera que se reduzcan un punto porcentual en 2010, señala Alfredo Coutiño, de Moody»s. «Latinoamérica está mejor posicionada, en términos fiscales, que la mayoría de otras regiones en el mundo», concluye, lo que también se puede reflejar en sus niveles de deuda (exceptuando a Venezuela y Argentina).
Y aunque en 2009 Perú fue el que tuvo menor déficit de la región (-1,9% del PIB), para 2010 se espera que Chile sea el mejor alumno: con un déficit esperado para 2010 de -1,1%, en comparación con el -1,6 de Perú o el -2,6 que se estima tanto para Brasil como para México.
¿Y cómo Chile superará a Perú? «El incremento en el gasto de capital del gobierno seguiría creciendo en 2010 y 2011, lo que reduce la velocidad de recuperación de las cuentas fiscales, pero sería favorable para el crecimiento de los próximos años», señala Juan Carlos Odar, analista del Banco de Crédito de Perú.
En cambio, en Chile la mayor parte del déficit estaría explicada por los gastos asociados al paquete de estímulo económico que no se repetiría este año y por la caída en ingresos, que paulatinamente volverían a los niveles registrados antes de la crisis.
Según los analistas, América Latina también se demoraría menos que el resto del mundo en recuperar sus niveles normales de equilibrio fiscal. Estimaciones de mercado señalan que se espera que reduzca su déficit hacia un 3% en 2010 y continúe bajando hacia el 2012.
Fuente / El Mercurio