(El Mercurio) Si Chile quiere continuar con su desarrollo, debe ser un país descentralizado mediante un Modelo de Estado Regional en 2030.
Esa es la meta que proponen especialistas, corporaciones ciudadanas, centros y universidades tras más de cinco años de investigación. Ello, a través de alrededor de cuarenta propuestas y fundamentos para construir una política de Estado y un nuevo programa de gobierno, que serán presentados el 12 y 13 de junio en el ex Congreso Nacional.
Las conclusiones plantean la creación de un Modelo de Estado Regional que no sea ni centralizado ni federal, sino que unitario en lo esencial y descentralizado en todo lo que contribuya a un desarrollo social y territorial más equilibrado e integrado. Esta construcción gradual y progresiva se haría por medio de un nuevo trato entre el Estado y los territorios, donde se utilizarían instrumentos zonalmente diferenciados desde las comunas y regiones.
Para esto se proponen tres aspectos que los expertos consideran fundamentales: descentralizar política, administrativa y fiscalmente; fortalecer las capacidades locales y regionales, y contar con la participación de la ciudadanía y el control democrático.
La comisión compuesta, entre otros, por Heinrich von Baer -presidente del Consejo Nacional para la Regionalización y Descentralización de Chile (Conarede) y coordinador del rograma de institucionalidad y políticas públicas regionales del Instituto de Desarrollo Local y Regional de la Universidad de la Frontera (IDER)- y Hans Eben -ex presidente de Icare y miembro del directorio de varias empresas importantes en el país- propone algunas medidas que consideran estratégicas.
La más emblemática y «la madre de todas las batallas de descentralización política» es la elección popular de los presidentes de los gobiernos regionales, la que en el mejor de los casos debería producirse en las elecciones de 2016, junto a las municipales y las de consejeros regionales. A juicio de los expertos, la estabilidad del cargo estará dada por el período de su mandato, con la posibilidad de ser reelecto, quizás, por no más de dos períodos.
Para ellos, el Modelo de Estado Regional significa elección del ejecutivo en la respectiva región y la designación de una autoridad a nivel de provincia del gobierno central, que es de la confianza del Presidente de la República para ejercer funciones del Estado nacional como seguridad pública, Fuerzas Armadas y policías. «Las políticas y estrategias nacionales, para que sean bien articuladas con las estrategias regionales, deben ser singulares y propias de cada región», dice Von Baer.
Además, los expertos recalcan el deber de hacer explícita una política de Estado de largo plazo, y más que eso, instalar el compromiso de crear bajo el gobierno que fuere, una comisión de Estado plural, representativa y calificada, que diseñe y transforme las propuestas en proyectos completos.
La comisión debería crearse antes de la próxima elección presidencial, ya que eso significará disponer de una mirada a largo plazo que permita llegar a la meta para 2030.
Fuente / El Mercurio