Carta de minero revela angustia y pide a su mujer que le diga cuándo van a salir

Edison Peña (34) es uno de los 33 trabajadores atrapados. Envió una carta con 10 preguntas a su esposa.

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(La Tercera) «Angélica: necesito que si puedes me respondas todas estas preguntas por favor: ¿Qué te han dicho de nosotros? ¿Existe alguna máquina instalada o que se está instalando para nuestro rescate? ¿Cuál es el plazo que les han dado de posible fecha de salida de nosotros? ¿Parece que serán dos meses acá adentro o no? Averigua por favor…».

Son muchas las preocupaciones de Edison Peña (34). Encerrado, a 700 metros bajo tierra y luchando por su supervivencia, el minero aún piensa en las cosas que dejó pendiente, en la situación económica de su familia e incluso, da instrucciones a su mujer de qué cosas tiene que hacer mientras él espera ser rescatado desde las profundidades de la mina.

«Lo que es urgente, con la llave que te voy a mandar abre por favor mi casillero y saca mis pertenencias (mi celular, mi billetera, mis documentos», señala.

Además, le pide a su mujer que le mande dos bolígrafos, uno plomo y otro azul, y le dice que vaya a buscar el poder que le permitirá cobrar el sueldo que les tiene que pagar la empresa, aunque le indica que sólo use parte de ese dinero para el pago del arriendo y que el resto es mejor guardarlo.

Edison llevaba tan sólo seis meses trabajando en el pique San José. El es electromecánico. Le gusta la música e imita a Elvis Presley. Según relata su esposa, su paso por la mina era para «hacer currículum para irse a una más grande».

En la misiva, el minero le dice a su mujer que haga cuenta que anda de viaje y que trate de estar bien. «Dale un besito a la Naqui y cuídala. Diles a mis padres que los quiero y que estén tranquilos», le pide.

Esta carta, a diferencia de la primera que recibió Angélica, tiene principalmente preguntas, lo que a juicio de su mujer denota algo de desesperación.

«El está angustiado, porque necesita saber cuanto antes cuándo van a salir y eso es más que evidente. Creo que es una preocupación generalizada. Quieren estar seguros y saber más información, porque a ellos les dan lo justo», piensa la mujer.

El sicólogo, coordinador del equipo médico que asiste a los mineros, Alberto Iturra, dice que eso es normal.

«Están chequeando y validando para saber si las cosas que les estamos diciendo son verdad. Esto refleja que están saliendo de un estado que podía ser más grave, como la sed y el hambre, y ya se están preocupando de otras cosas».

El caso de Edison no es el único. La familia de Darío Segovia (48), perforador, tiene la misma impresión después de haber leído la carta que les llegó el martes.

Su hermano, Alberto, relata que el minero no halla la hora de salir, que quiere estar con su familia, pero que sabe que la espera es larga.

El hombre agrega que el trabajador les pidió que no se vayan del campamento y que hagan todo lo posible para que se aceleren las faenas de rescate.

Fuente / La Tercera.

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