(El Mercurio) Oficialmente, la carrera de Geología tiene una duración promedio de cinco años en las universidades del país. Sin embargo, gran parte de sus alumnos terminan tardando once años en obtener su título.
Esta es la situación más extrema de una realidad generalizada en la educación superior. Según los datos del portal Mifuturo.cl del Ministerio de Educación, en la mitad de las carreras universitarias los alumnos terminan demorándose al menos dos años más de lo presupuestado oficialmente en los planteles.
Además de Geología, las ingenierías, Derecho y Veterinaria son las que más demoras tienen. En contraste, los estudiantes de Medicina son los que más se ajustan a los plazos estimados, extendiendo sólo en un semestre la duración oficial de siete años.
¿Qué demora a los alumnos? José Joaquín Brunner, investigador de la U. Diego Portales afirma que hay varios factores, entre ellos la importancia que los jóvenes le dan a terminar su carrera.
«Muchos descubren que pueden empezar a trabajar en un buen lugar sin título. Ocurre principalmente en ingeniería y áreas donde pueden desempeñarse con autoempleo. Un joven inteligente, que desde el primer día de estudio trabaja en páginas web, por ejemplo, siente que no necesita el título para seguir desarrollándose», dice.
A ello, el académico agrega un punto que no pasa por la voluntad del alumno. «Otra razón clara es la capacidad de adaptarse a las exigencias de las instituciones. Los que tienen poca preparación tienen más altas tasas de deserción y mayor atraso en graduarse oportunamente», plantea.
En eso coincide la académica de la U. de Chile, Roxana Pey. La investigadora realizó el estudio sobre la duración de las carreras que sirvió como base para el análisis que ha hecho el Consejo de Rectores sobre el tema. Tras revisar las cifras de la educación superior, afirma que, en diez años, las universidades tradicionales han bajado 10% la «titulación inoportuna», concepto que se usa internacionalmente para aquellos que se demoraron más de un año extra en titularse.
«La educación media ha empeorado y los estudiantes llegan con mala formación. Incluso si vas a las mejores universidades, como la Chile y Católica, donde llegan los mejores puntajes, también se tienen que hacer nivelaciones», sostiene.
De ahí que ambos académicos sostienen que antes de debatir si las carreras son muy largas o no, se debe atacar este problema. En ese debate, enfatizan, es necesario que no sólo esté la academia, sino que también el mercado. «Forzar las cosas va a incidir en la calidad de los profesionales», asegura Roxana Pey.
Justamente esta calidad es la que cuestionan las empresas. El gerente general de Trabajando.com, Álvaro Vargas, afirma que no sólo la extensión de los estudios preocupa, sino que además, cuando los jóvenes llegan al mundo laboral, no siempre tienen todas las capacidades que requieren las empresas, porque los planes de estudios no coinciden con las necesidades de hoy.
«No dan en el clavo en las mallas. No sólo hay pocos profesionales donde se requiere, sino que lo que hay, no se ajusta al mercado», afirma, detallando que para que un profesional tenga todas las aptitudes que se requieren luego de que se titule, las empresas demoran dos años en esa capacitación.
Fuente / El Mercurio