(El Mercurio) «Estamos nerviosos, con la sensación de que esta pesadilla, por fin, está por terminar». Bélgica Ramírez, cuñada de Mario Gómez, se muestra impaciente en medio de la vigilia que se realizó anoche en el campamento Esperanza para acompañar el trabajo de la T-130, que está a 64 metros del taller.
En el campamento, los rumores circularon todo el día: que la máquina ya había llegado, que alguien vio a trabajadores celebrando, que queda poco. Nada cierto, según las autoridades, pero cada frase aumentó la ansiedad de las familias que saben que la llegada del «día D» ya es inminente.
Por eso, la idea de la vigilia fue bajar el ritmo de la intensa jornada con cantos, oraciones y lecturas bíblicas. «Vamos a quedarnos hasta que el plan B rompa», afirmó entusiasmada María Segovia, hermana del Darío Segovia, quien ha sido apodada como la «alcaldesa» del campamento.
La ansiedad de las familias crece debido a la masiva llegada de amigos, prensa y hasta «turistas». Esto último ha generado la molestia de algunas personas, según cuenta el mayor Guillermo Berger, a cargo de la seguridad del recinto.
El movimiento cada día se acelera más y las jornadas son más largas. Casi no hay espacio para las carpas de los residentes y las filas para almorzar van creciendo conforme pasan los días.
De hecho, un buen indicador de la creciente actividad del campamento es el casino. De repartir 60 bolsas diarias con colaciones en los días inmediatamento posteriores al accidente, esta semana las raciones llegaron a 380 almuerzos, 500 sándwiches y 20 litros de chocolate caliente, cifras que se duplicarán para el fin de semana.
Según Carabineros, actualmente 500 personas viven en el campamento y se espera que desde mañana se llegue a las dos mil, el doble de la población que estuvo el día que se hizo el contacto con los mineros. Por lo mismo, la policía reforzará su dotación y desde el fin de semana sumarán 250 uniformados.
Además de las familias, hasta ahora hay 500 periodistas acreditados en la mina y se estima que durante el rescate la cifra se duplique.
Anoche, el ministro de Minería, Laurence Golborne, recorrió las carpas de los familiares para tranquilizarlos. «Se han tomado importantes decisiones. Se ha trabajado muy bien en los equipos, pero no hay que apurarse», comentó el ministro, en medio de bromas y mates para pasar el frío del desierto.
Fuente/El Mercurio