El sensible tema del uso de los escasos recursos hídricos por parte de la minería en la región de Antofagasta podría contar con una herramienta concreta para la toma de decisiones. La importancia estratégica de esta posibilidad, llevó al intendente Regional, Cristián Rodríguez Salas, a sostener un encuentro con el director nacional del Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN), Rodrigo Álvarez.
En la reunión, el director de CIREN explicó que hoy existe la posibilidad de generar información respecto a los lugares desde donde sería factible extraer agua con un criterio de sustentabilidad. Agregó que este estudio no sólo indicaría de donde obtener recursos hídricos, sino también, de dónde su extracción no es recomendada por afectar el medio ambiente o la agricultura.
Para obtener tan valiosos datos, dijo, es necesario integrar todas las investigaciones realizadas por la Dirección General de Aguas (DGA) y las empresas mineras en un sistema general, para toda la zona, accesible a todos, con procedimientos para la incorporación sistemática de la información y con la deducción de estándares de calidad de aplicación general.
Para esta trascendental tarea el apoyo de la primera autoridad regional es fundamental y, según manifestó el director de CIREN, el intendente Rodríguez calificó esta propuesta como de suma importancia. «Me voy muy satisfecho del gran interés mostrado por el jefe de gobierno regional por este tema y creo que su apoyo nos servirá mucho para poder alcanzar el objetivo de armonizar los intereses mineros, claves en el desarrollo de la zona, y el de sectores como la agricultura y medio ambiente».
Estudios anteriores
En 1996 la Dirección General de Aguas identificó y delimitó acuíferos protegidos en la Primera y Segunda Región, dictando las respectivas prohibiciones de explotar y explorar. De esta manera, quedaron protegidos en Tarapacá 139 humedales, con una superficie de 335 kilómetros cuadrados, mientras que en Antofagasta se protegieron 167 humedales, con una superficie de 2.798 kilómetros cuadrados.
En este misma política, en el 2001, la DGA desarrolló un estudio que reconoció nuevos límites de protección para 149 acuíferos, como también la identificación 72 nuevas fuentes de agua que debían ser protegidas por alimentar igual número de vegas. Es necesario resaltar que en este estudio, producto a la falta de tiempo y antecedentes más profundos, quedaron fuera de análisis algunos acuíferos existentes.
Fuente / El Mercurio de Calama