Bosques y Cambio Climático

Por PABLO HONEYMAN L. Director Escuela Ingeniería Forestal Universidad Mayor

COMPARTIR

En el año 1997, gobiernos de naciones desarrolladas acordaron el Protocolo de Kyoto, del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC), instancia que se ratificó el 2005 cuando 55 países que suman el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero se sumaron a la iniciativa. En la actualidad un total de 166 países lo han ratificado.

El objetivo del Protocolo de Kioto es conseguir reducir para el período 2008-2012 en un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990. Este es el más importante mecanismo internacional para empezar a hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos.

Con el objetivo de que los países industrializados reduzcan las emisiones de los principales gases de efecto invernadero (CO2, CH4, N2O, HFC, PFC, SF6), se crearon los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), instancias técnico normativas que permiten lograr la reducción de emisiones a través de proyectos entre países desarrollados y países en desarrollo.

Uno de los MDL consensuados es a través de los bosques. Estas formaciones vegetacionales son un importante sumidero de CO2, producto de los procesos fisiológicos que en ellas ocurren. Cada árbol absorbe CO2 de la atmosfera para realizar fotosíntesis, y lo transforma en materia orgánica de su estructura, la que posteriormente pasa al suelo y a otros organismos, formando parte del ciclo del Carbono.

En Kyoto, y los siguientes acuerdos complementarios, se ha propuesto usar los MDL en bosques a través de tres líneas de proyectos:

– Forestaciones y Reforestaciones: Son proyectos implementados en países en desarrollo, que implican forestar (plantaciones en suelos donde no existen bosques hace 50 años) o reforestar (plantaciones en suelos donde ha existido bosques en los últimos 50 años), con el objetivo de generar un negocio productivo forestal, y donde la componente MDL es adicional y viabiliza el proyecto. Estos proyectos deben cumplir una serie de requisitos técnicos, y del entorno sociocultural para ser aprobados como un MDL, y así, poder vender certificados de reducción a países desarrollados comprometidos con reducir emisiones. Este mecanismo es el más avanzado, con varios proyectos en funcionamiento. Chile a través del Instituto Forestal, está desarrollando un primer proyecto de este tipo en la región de Aysén.

– Conservación de bosques: Son proyectos implementados en países en desarrollo, que implican tomar medidas para asegurar la conservación de bosques naturales, evitando su degradación, quema, o sustitución por cultivos. Estos proyectos también deben cumplir una serie de requisitos para ser aprobados como un MDL, y la venta de certificados es más compleja porque la estimación de la reducción de emisiones se dificulta en ecosistemas naturales que tienen múltiples especies arbóreas, de diferentes edades y características. Este mecanismo está menos avanzado, y aún no existe total claridad en su aplicación, existiendo solo algunos proyectos en Costa Rica.

– Manejo de bosques: Son proyectos implementados en países en desarrollo, que implican manejar sustentablemente bosques naturales con el objetivo de generar un negocio productivo forestal, y donde la componente MDL es adicional y viabiliza el proyecto. Este mecanismo se basa en la idea de que la silvicultura (técnicas de manejo) permite incrementar las tasas anuales de crecimiento de los bosques juveniles, aumentando por ende el secuestro de CO2. Este tipo de proyecto está en discusión y se dejarán para una segunda etapa su desarrollo.

Así, estas tres líneas de proyectos representan un enorme potencial de desarrollo para Chile, considerando por una parte el cuantioso patrimonio forestal del país (15 millones de ha), y por otra, que las normativa forestal nacional posee actualmente incentivos y herramientas de fomento para las tres actividades antes descritas. Estas son, D.L 701, que entrega bonificaciones a la realización de forestaciones en suelos degradados, y la nueva Ley 20.283 sobre recuperación del bosque nativo y fomento forestal, que entrega incentivos al manejo y conservación del bosque nativo.

En este escenario, es fundamental la preparación profesional para enfrentar estos desafíos, donde los elementos técnicos, científicos, y de gestión, son fundamentales para aprovechar las oportunidades que estos mecanismos internacionales implican para Chile.

Revista Digital

Lo último del mes

Lo más leído

Temas Relacionados

Revista Digital