(Pulso) Al compás de la constante búsqueda de operaciones M&A (fusiones y adquisiciones), hoy los bancos de inversión se están enfrentando a un mercado cuyo dinamismo está demandando con fuerza un servicio específico, como lo son la estructuración y colocación de aumentos de capital, considerando la seguidilla de anuncios hechos por varias compañías del mercado local.
Y en un contexto con un ritmo de aperturas bursátiles lento y de montos menores, como lo han sido las últimas, hoy las entidades financieras están moviendo sus fichas para adjudicarse las últimas capitalizaciones anunciadas, cada vez más abultadas, lo que abre el escenario para un nuevo récord en levantamiento de capital tras los US$7.500 millones de 2011 (sumando bonos, las colocaciones alcanzaron US$11.650 millones ese año).
Es que las empresas parecen haber reactivado con fuerza sus planes de inversión. Sólo esta semana, CCU y Bci anunciaron su intención por capitalizarse en US$700 millones y US$400 millones, respectivamente, sumándose a otras 9 compañías que comunicaron planes similares. Así, los aumentos de capital en carpeta ascienden hasta los US$4.060 millones, los que, de ejecutarse este año, se sumarán a los US$7.200 millones que alcanzaron las operaciones de Enersis y Cencosud.
¿Qué están haciendo los bancos de inversión entonces? No cabe ninguna duda de que se están moviendo, y con fuerza. Mientras IM Trust se ha adjudicado los procesos de CFR, Security y AquaChile; Celfin hizo lo propio con la Compañía Sudamericana de Vapores, empresa que ya había trabajado con este asesor para levantar US$1.200 millones en 2011; mientras que LarrainVial, además de la conocida adjudicación de Masisa, sumó a Australis.
Sin embargo, las que se avizoran como las operaciones más abultadas -con excepción de la naviera- como las de Latam, CCU, Bci y Fasa, aún no tienen definido al “partner” que se hará cargo de la búsqueda de inversionistas, lo que supone una dura competencia en la industria.
El negocio
Más allá de las recientes adjudicaciones, es un hecho que la competencia entre las entidades financieras se endurece aún más. Hoy la disputa ya es fuerte. Si en EEUU una colocación accionaria significa una comisión cercana al 4% para el asesor, en Chile es de 0,4%, explican en el mercado, aunque en general esta depende de la complejidad del negocio. Pero en general, dicha comisión es parte de la tendencia de bajos cobros en la industria de mercado de capitales. Las corredoras de bolsa, por ejemplo, no cobran más del 0,02% a institucionales locales por operar en la rueda.
En Enersis, sólo el gasto en la asesoría financiera -a cargo de 15 asesores, teniendo a Celfin como negociador con minoritarios-, significó un desembolso de 0,6% respecto de los US$6.022 millones que recaudó la empresa, y sólo sobre el aporte en efectivo que consideró este proceso (US$3.615 se aportaron en especies), la cifra escala hasta el 1,5%, según sus estados financieros al cierre de 2012.
¿Cuál es el negocio entonces? “Los aumentos de capital no son las operaciones más rentables, pero son las más visibles. En general son transacciones que si se hacen bien se gana reputación, participación de mercado y se queda bien posicionado para operar el volumen secundario”, explica Guillermo Tagle, director ejecutivo de IM Trust.
No sólo son las comisiones lo que aprieta la competencia, sino el cómo son capaces de diferenciarse el uno del otro en un mercado chileno que si bien es profundo, es pequeño. En un negocio de “talento” como éste, la confianza o la afinidad con el cliente pesa, además de la trayectoria del asesor financiero. Aunque Eduardo Muchnik, director de finanzas corporativas de Santander GBM, destaca la capacidad de tener redes internacionales: “Contamos con fuertes capacidades de estructuración y colocación tanto en Chile como en EEUU, Brasil o Europa, con un claro liderazgo entre los emisores latinoamericanos”.
Mercado en progreso
Los últimos anuncios evidencian cierta madurez respecto del mercado chileno. No sólo por el volumen de las operaciones, sino por una mayor confianza sobre la capacidad de absorción de inversores locales. CMPC, por ejemplo, no hará un road show internacional para captar US$500 millones.
“A partir de 2011 se puede notar un cambio sustancial en el monto de las emisiones de renta variable en el mercado chileno. En el período 2005-2010 vimos un promedio anual de emisiones en torno a los US$2 mil millones en lo que a aperturas bursátiles, aumentos de capital y block trades se refiere. Para el período 2011-2013 estimamos ese promedio por sobre los US$ 7 mil millones anuales”, afirma José Luis Jeria, director de Banchile Citi Global Markets.
Dicho impulso se explica en parte por el atractivo que despierta el mercado doméstico para inversionistas internacionales. “Ellos valoran distintas cualidades del emisor chileno, pero en particular, su potencial de crecimiento en un contexto estable y serio como el chileno, y frente a un entorno de alta volatilidad externa”, agrega el ejecutivo.
Factores que se suman a los propósitos que en general buscan las compañías con estas operaciones, que para Muchnik son “consecuencia directa de las expansiones de las compañías, ya sean orgánicas o inorgánicas”.
Fuente / Pulso