(El Mercurio) Tanto el equipo económico de la Presidenta Michelle Bachelet como el del mandatario electo, Sebastián Piñera, han evitado referirse a las cifras que costará la reconstrucción del país tras la tragedia.
«Tomará mucho tiempo y costará mucho dinero», se limitó a afirmar ayer Bachelet. Sin embargo, la mandataria confirmó que está trabajando con Piñera en la definición del plan de financiamiento que, al menos, costará unos US$ 8 mil millones, aunque circulan versiones con cifras mucho mayores.
En una declaración realizada durante la mañana, Bachelet dejó entrever que se está optando por financiamiento con organismos internacionales. «Chile hoy es acreedor neto y por lo tanto pensamos que podemos recibir crédito en condiciones favorables del Banco Mundial», dijo la mandataria, según la agencia Bloomberg.
Pero en el equipo de Piñera también analizan otras opciones. Algunos de sus colaboradores señalan que debería ser necesario recurrir a los dineros del Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), que a diciembre de 2010 acumula recursos por poco más de US$ 11.284 millones.
Esta opción, no obstante, tiene algunos detractores. Economistas como Hernán Frigolett han planteado que podría tener algún efecto negativo en el tipo de cambio, debido a que será necesario liquidar miles de millones de dólares en el mercado interno, llevando a la baja al dólar y golpeando a sectores exportadores, que serán claves en la recuperación.
También se están estudiando los mecanismos para reasignar por decreto algunas glosas a las zonas afectadas; por ejemplo, los del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), que es manejado por la Subdere. Por ejemplo, trasladar inversión pública que estaba comprometida para las regiones del norte a las zonas afectadas.
A esto, comentaron fuentes de Hacienda, se suma la opción que tiene el Gobierno de recurrir al 2% constitucional, que elevaría el Presupuesto en unos US$ 820 millones para 2010.
Estos dineros no serán necesarios de una sola vez, sino de manera paulatina, explica el economista de la Universidad de Chile y ex asesor económico de la candidatura de Eduardo Frei, Óscar Landerretche. «Sólo en el caso de Tocopilla, donde hubo un terremoto relativamente menor, la reconstrucción duró más de dos años», dice el experto.
«No vamos a malgastar nuestro tiempo en el tema de las cifras, de los balances académicos. Lo que se necesita hoy es acción», dijo ayer el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, tras reunirse con ministros del área económica.
En el Banco Mundial, por lo pronto, aseguran que las puertas están abiertas para Chile y están a la espera de una definición. Para saber cuánto dinero será necesario, primero se necesita saber con exactitud los costos del desastre, afirma Isabel Guerrero, ejecutiva chilena que es vicepresidenta del Banco Mundial para el sur de Asia.
Es por esto que el Banco Mundial ya está trabajando en conjunto con la Onemi para la evaluación de los daños. E incluso ofreció una donación que permita determinar las pérdidas. «Sólo se requiere que la Presidenta la solicite», dijo Guerrero (la cifra aún no se ha determinado, pero en el caso de Haití fue de US$ 250 mil).
«Todos estamos preparados y basta que la Presidenta lo solicite. Sé que el Banco Mundial está en contacto con la Onemi y están realizando una donación para determinar el costo del desastre».
ISABEL GUERRERO
Vicepresidenta del Banco Mundial
Recursos externos: endeudamiento privado o ahorros del FEES
«Chile puede endeudarse sin problemas para costear la reconstrucción del país tanto en el mercado interno como en el externo», sentencia el ex vicepresidente del Banco Central Jorge Desormeaux, quien agrega que el fisco podría acceder a «condiciones muy favorables».
El historial de pagos de Chile le permitiría aspirar a tasas de interés un punto porcentual superiores a la que se les exigen a los bonos del tesoro norteamericano. Ese costo de la deuda es muy bajo para un país emergente.
Desormeaux no está sólo en el diagnóstico. «Es recomendable que Chile emita deuda si lo hace para reponer el stock de capital que se ha perdido», coincide el socio de Wac Research, Manuel Bengolea.
Fitch Ratings descartó que pudiese existir una presión a la baja a la clasificación de la deuda soberana.
Según Desormeaux, contrario a otros países el terremoto sorprendió a Chile con un bajo nivel de deuda bruta (18,7% del PIB) y neta (-16,7% del PIB) del Gobierno y una política fiscal basada en ingresos de mediano plazo.
Pero el gobierno también podría optar por utilizar los US$ 11.285 millones del Fondo de Estabilización Económica y Social. «Quizá primero se piense en utilizar los fondos soberanos en el exterior», estima el director ejecutivo de Blackrock, Axel Christensen. Para Esteban Jadresic, economista Jefe de Moneda, se debe privilegiar los mercados privados, sin perjuicio de que el Banco Mundial o el BID den préstamos específicos.
«Un mayor endeudamiento circunstancial no tendría ningún efecto significativo sobre la clasificación de riesgo país».
JORGE DESORMEAUX
Ex vicepresidente Banco Central
Recursos internos: bonos en pesos, ahorros e impuestos
Emisión de bonos en pesos en el mercado local y bonos soberanos en el mercado externo, uso de los ahorros acumulados en el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), incentivos tributarios y también nuevos impuestos son parte de las alternativas para financiar la reconstrucción que barajan economistas tras el terremoto que azotó al sur del país.
De partida, ya consideran los US$ 800 millones que corresponden al 2% del Presupuesto Fiscal que por ley se pueden gastar en caso de catástrofes. Las autoridades pueden recortar el gasto por parejo y reasignarlo. «Todas las opciones van a ser de alguna manera utilizadas», dice José Yáñez, académico de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile.
Un experto no descarta alzas de impuestos o un impuesto de reconstrucción. Sanhueza se inclina más bien por la depreciación acelerada e incentivos tributarios a empresas que apoyen la reconstrucción.
«Cualquiera sea la forma de financiamiento elegido, el impacto macroeconómico del mayor gasto fiscal será una apreciación del tipo de cambio real, por lo cual es importante que el aumento del gasto fiscal sea lo más mesurado posible, dada la magnitud de la tragedia», advierte el ex vicepresidente del Banco Central, Jorge Desormeaux.
Los recursos reasignables serán insuficientes para el esfuerzo que hay que hacer, por lo que habrá que incorporar recursos adicionales en el Presupuesto, sostiene el economista y socio de Gemines, Alejandro Fernández. Lo normal, en su opinión, sería una combinación de recursos del FEES y colocar un bono soberano en el exterior, lo que implicaría liquidar dólares en el mercado local. Fernández recuerda que el año pasado se vendieron US$ 7 mil millones para financiar el déficit fiscal y no ve tan claro que haya tenido un efecto significativo en el tipo de cambio.
Los dólares podrían ser comprados por el Banco Central y esterilizados con emisión de bonos de corto plazo, evitando un efecto mayor sobre el tipo de cambio, dice Gonzalo Sanhueza, socio de Econsult.
El crecimiento en 2010 va a ser más débil en el primer semestre y más fuerte en el segundo, cerrando el año en torno a un 5,5%, augura un ex consejero del instituto emisor. Pero hay que preocuparse de tener una «cuadratura macroeconómica», no afectar tanto al tipo de cambio y no hacer subir las tasas de mercado, que puedan afectar el costo de la inversión.
Fuente / El Mercurio