(El Mercurio) Desde la falta de consenso entre las 33 familias del campamento Esperanza a una pugna entre el Gobierno y los alcaldes de Caldera y de Vallenar, se trasladó la polémica generada por la celebración de Fiestas Patrias en una fonda.
El tema generó ayer los primeros roces entre los ediles y el ministro Golborne, quienes incluso se reunieron durante 20 minutos para llegar a un acuerdo que no se produjo.
Molesta, la alcaldesa de Caldera, Brunilda González, quien apoya la fonda, señaló que el campamento «no es un campo de concentración».
Los ediles entienden que el Gobierno debe priorizar las labores de rescate y por ello dicen que los municipios cuidarían el orden de la celebración.
«Habrá seguridad, control, los familiares entregarán una lista y no planteamos un jolgorio. No vamos a celebrar con una ramada, sino con los emblemas patrios, como la bandera, la cueca, un asadito y sin alcohol», dijo González.
Pese a las propuestas edilicias, anoche el ministro Golborne informó a las familias que no se realizará una fonda, lo que fue acatado por el grupo, aunque parte de ellos quería celebrar.
Fuente / El Mercurio