Antofagasta Minerals prepara su nuevo impulso

En 2012 el holding minero controlado por la familia Luksic tuvo una producción récord de 710.000 toneladas de cobre fino. A futuro este rendimiento aumentará, con varias iniciativas mineras en carpeta, tanto de expansión como nuevos proyectos.

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(MINERíA CHILENA) Satisfacción y optimismo muestra el presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, Diego Hernández, al hacer el análisis de los comportamientos de las distintas operaciones del grupo minero nacional durante el año pasado. Entre las noticias positivas destaca el afianzamiento de las innovaciones tecnológicas en la operación de Minera Esperanza, el alto nivel de producción mantenido por Minera Los Pelambres y el récord de producción de Minera El Tesoro.

El futuro del holding también se ve prometedor, con proyectos como los del Distrito Centinela (en la zona de Sierra Gorda, Región de Antofagasta), con un potencial de producción de 500.000 toneladas de cobre fino anuales, y la posibilidad de duplicar la producción de Minera Los Pelambres, todas iniciativas que son explicadas en detalle por el ejecutivo a MINERíA CHILENA.

– ¿Cuál es el balance que hace de 2012 para Antofagasta Minerals?
2012 fue un buen año para nosotros. Tuvimos récord de producción y también muy buenos resultados financieros, así que estamos muy contentos. Minera El Tesoro tuvo récord de producción, Michilla se mantuvo dentro de los márgenes esperados y Esperanza terminó el último trimestre a 92% de la capacidad nominal. Además, no solamente tuvimos un récord de producción en cobre, sino que también en oro y molibdeno.

– ¿Cuáles son los factores que explican este buen rendimiento en producción?
En Minera Los Pelambres tuvimos un récord en tratamiento de mineral, y con buenas leyes de molibdeno, por lo que tuvimos una muy buena producción de ambos minerales. En El Tesoro estamos en un yacimiento que es de mejor ley que el promedio, el yacimiento Mirador, y en Esperanza fuimos mejorando y acercándonos a la capacidad nominal.

– ¿Qué pasa actualmente con Michilla? ¿Está dentro de lo que ustedes esperaban?
Michilla produjo un poco menos de 40.000 toneladas en 2012 y nosotros esperábamos 40.000 ton. Michilla es complejo, son varios yacimientos con distintas calidades, tenemos minería de rajo abierto y subterránea, minería de terceros y nuestra, y hay que coordinar todo eso, por lo que puede haber una diferencia en la planificación. Michilla tiene un horizonte de vida corto; hay que ver que el plan minero es hasta 2015. Le queda poquito, pero hace varios años que le queda poquito…(sonríe).

En Minera Esperanza el crecimiento de la producción fue exponencial, ¿cómo se ha estado trabajando para llegar a una producción casi a plena capacidad?

El grupo asumió algunos riesgos tecnológicos cuando hizo Esperanza. Uno era el uso de agua de mar y el otro son los relaves espesados. Con el agua de mar nos ha ido bastante bien; no tenemos problemas graves de corrosión, por lo que eso está bajo control. Y las recuperaciones metalúrgicas han sido bastante buenas, lo que indica que no está afectando las recuperaciones el hecho de trabajar con ese recurso. Además, el agua de mar nos ayuda en el tema de los relaves espesados, porque cuando los relaves se secan, lo hacen con una capa salina en la superficie que ayuda mucho a consolidar el relave y protegerlo de situaciones de polvo y de viento.
En el área de relaves espesados tenemos que aumentar la capacidad de espesamiento para poder llegar a las condiciones que esperamos, pero hemos sido capaces de poder trabajar en las condiciones actuales bastante bien, y hemos aprendido mucho. Así que diría que con estos dos riesgos tecnológicos asumidos, los resultados son positivos y nos dan una ventaja competitiva, ayudándonos a seguir desarrollando el Distrito Centinela.

– ¿Cuánto sería la inversión que se materializará en Esperanza?
En total estamos invirtiendo aproximadamente US$260 millones en aumentar la capacidad de chancado que nos permita llegar a la capacidad nominal y en aumentar la capacidad de espesamiento, de manera de alcanzar los parámetros deseados, y después en colocar más capacidad de flotación para tener más flexibilidad para tratar los distintos tipos de minerales que tiene el yacimiento. Esas tres iniciativas van a quedar listas a mediados del próximo año y nos permitirán llegar a la capacidad nominal de 97.000 toneladas por día.

– Considerando la inversión adicional, ¿se puede decir que fue una buena opción esa tecnología?
Sin duda que es una buena opción, ya que como decía nos da una ventaja competitiva para poder abordar los nuevos proyectos en el Distrito Centinela, donde probablemente vamos a replicar el tema del agua de mar y relaves espesados.

– ¿Cuáles son las opciones de crecimiento que tiene Minera Los Pelambres?
Estamos haciendo un estudio de prefactibilidad y también hemos completado campañas de exploración para tener más reservas de las categorías necesarias y poder tomar decisiones de inversión. Básicamente hay dos posibilidades que son complementarias: una es ver si podemos tener todavía una etapa de crecimiento marginal de la planta actual; estamos hablando de un máximo de 15% más de capacidad, y para eso no se necesita infraestructura adicional. A mediados del próximo año deberíamos tener ya las ideas claras respecto de si lo podemos hacer y cuándo, y ahí empezar con el tema de los permisos y de la ejecución de ese proyecto. La otra alternativa es duplicar la producción, lo que también significa duplicar la infraestructura, y eso es un objetivo de más largo plazo, porque naturalmente va a llevar mucho más tiempo en los permisos, en los financiamientos, etc. Pero Pelambres tiene el potencial para duplicar su capacidad.

Antucoya y Distrito Centinela
– Hace poco se dio a conocer que se reinició el proyecto Antucoya, ¿qué factores motivaron esa decisión?
La manera de abordar este proyecto es con cuatro contratos principales EPC, y el resto a través de un EPCM, y todos estos contratos habían sido licitados hace casi un año, con información que teníamos en esa época, tratando de apurar el proyecto y poder ponerlo en producción cuanto antes. Las condiciones han cambiado y nosotros estábamos con mucha preocupación, una vez tomada la decisión de ejecutar el proyecto, de tener sorpresas de overrun, de sobreprecios en el costo del proyecto, como le ha sucedido a muchos desarrollos mineros en Chile. Eso no nos dejaba tranquilos, y lo que hicimos fue, primero, en un plazo de 90 días, de junio hasta agosto del año pasado, revisar el presupuesto.

Ahí tuvimos la desagradable sorpresa de que el presupuesto aumentó a US$1.800-2.000 millones, por lo que decidimos parar, cancelar todos los contratos y revisar el proyecto nuevamente, así como los contratos. Estos fueron relicitados con las mismas empresas, pero a las que habíamos cancelado sus contratos. Pero esta vez ellas tenían muchos más elementos, más información de ingeniería de detalle y más avanzada en su estudio, y finalmente llegamos a un presupuesto de US$1.900 millones, pero ya con una certidumbre mucho más grande de que efectivamente no vamos a tener sorpresas desagradables, y que estos nuevos contratos están a precio firme y con unos alcances bastante bien definidos. Entonces, no vemos ningún motivo para tener sorpresas, sobre todo privilegiando el costo y no privilegiando el plazo. Tomamos la decisión de reiniciar el proyecto y entrar en producción en 2015.

– ¿Y el proyecto en sí cambió de manera importante?
No, porque si hubiéramos querido cambiar la concepción del proyecto hubiéramos tenido que detenerlo por más tiempo. Lo que sí revisamos bien fue el programa minero, y finalmente el proyecto tiene una capacidad de producción de 85.000 toneladas promedio durante los primeros diez años.

– ¿Qué es lo que se considera como proyecto Distrito Centinela en la actualidad?
Ahí también tenemos una cartera de proyectos y varias opciones. La primera es extender la vida de El Tesoro, y para eso estamos con el proyecto Óxidos Encuentro, que permitiría aumentarla. Ese proyecto es capaz de asegurar el 50% de la producción de El Tesoro, pero otro 50% vendría de los yacimientos actuales, y con eso alargamos hasta 2023 la capacidad de producir 100.000 toneladas de cobre por año. El segundo proyecto es llegar a la capacidad nominal de Esperanza y, al mismo tiempo, ver la posibilidad de aumentar marginalmente esa capacidad. Estamos viendo si eso se puede hacer en una sola etapa o en varias etapas, pero probablemente será en varias.

– ¿Qué pasa con el proyecto Esperanza Sur, que está dentro del Distrito Centinela?
En Esperanza Sur ya terminamos la exploración. Es un yacimiento grande, pero de leyes un poco más bajas que Esperanza, y lo que vamos a hacer este año es incorporar Esperanza Sur al plan minero de Esperanza de 15 años, minera a la que le quedan 50 a 60 años. Ese va a ser el caso base, y a ese caso base vamos a ver cuándo conviene ponerle otra concentradora, para disminuir la vida y aumentar la capacidad, y esa otra capacidad debería ser algo similar a la concentradora de Esperanza en tamaño.

Después, debajo de Óxidos Encuentro, tenemos los sulfuros de Encuentro, en lo que es un yacimiento parecido a Esperanza, en ley y en tamaño, y que está en perforación todavía, por lo que no hemos terminado la evaluación de este, y que también es capaz de soportar una tercera planta concentradora del mismo tamaño de la de Esperanza.

Naturalmente que todo esto que estoy describiendo no lo vamos a hacer en forma paralela y de una sola vez. Si nosotros miramos de aquí a un horizonte de diez años, todo esto va a estar en producción y probablemente vamos a tener a Tesoro produciendo 100.000 toneladas y tendremos tres concentradoras y en total vamos a producir más de 500.000 toneladas para todo el distrito. Hoy día tenemos 270.000 toneladas promedio de producción (en la zona). Pero ¿cómo vamos a llegar a lo que estoy describiendo? Vamos a ir eligiendo las opciones en función de la coyuntura de mercado y en función de nuestras capacidades de financiamiento.

– ¿Cuáles son las sinergias que se generarían al enfocar estos proyectos como un distrito?
Hoy día tenemos dos operaciones ahí, una es Esperanza y la otra es Tesoro, y las dos tienen problemas distintos. El principal objetivo de Tesoro es mantener la producción actual y ser capaz de extender la vida útil y el principal objetivo de Esperanza es poder llegar a la capacidad nominal y mejorar el plan minero.
– ¿Las 500.000 toneladas potenciales de producción que tiene el distrito consideran los trabajos de prospección que están haciendo en la zona?
No, considera Esperanza Sur, Encuentro Sulfuros y Óxidos. Todavía tenemos otros yacimientos al sur que están en su primera etapa de exploración.

– ¿En términos de producción, que expectativas tienen para este año como grupo?
Similar a la del año pasado. 2012, 2013 y 2014 van a ser tres años de producciones de alrededor de 700.000 toneladas. Después depende de proyectos como Antucoya y si extendemos la vida de Michilla o no.

Tendencias
– ¿Qué proyección del precio del cobre están manejando como compañía?
No podemos dar precios, pero lo que sí puedo decir es que la oferta y la demanda este año van a estar ajustadas, parecido al año pasado, por lo tanto, este año no debería ser muy distinto. Creemos que a finales de 2013 deberíamos tener un superávit de producción a nivel de industria, salvo que China retome mucho más fuerte respecto de las expectativas que tenemos actualmente. Para 2014 y 2015 esperamos que se mantenga ese superávit, y hacia 2016 probablemente volver a un balance más estrecho.

– ¿En qué se sustenta ese superávit?
Todo esto es especulativo, es información que uno tiene de la cantidad de cobre que va a entrar al mercado y según ciertos supuestos de aumentos de demanda.

Fuente / MINERíA CHILENA

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