Análisis de salud detectan que mineros tienen desnutrición aguda y deshidratación

Ministro de Salud analizó con expertos de la NASA estado de los trabajadores. Por segundo ducto sólo se enviará agua.

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(El Mercurio) «Él es nuestros ojos, manos y oídos», comentaba ayer el ministro Jaime Mañalich sobre la crucial labor que el minero Yonni Barrios está realizando en las profundidades del yacimiento San José.

Aunque está atrapado a 688 metros de profundidad, envió evaluaciones clínicas al equipo de superficie, las que indicaban que los 33 mineros atrapados desde el 5 de agosto están sufriendo deshidratación y una desnutrición aguda.

En los 17 días que permanecieron sin contacto, más los cuatro días de ayuda médica, los mineros han bajado en promedio 10 kilos y requieren mucho más líquido del que se ha enviado.

Por ello, el plan de contingencia se modificó. «A través de la segunda sonda, en lugar de establecer comunicación continua, como era nuestro programa, la estamos utilizando exclusivamente para enviar líquido», explicó el secretario de Estado. Estableció como meta que en 24 horas los mineros reciban 4 litros de líquido cada uno.

Desde el campamento en la mina San José, el equipo de rescate sostuvo una videoconferencia con el equipo médico de la NASA, el que, junto con apoyar la dieta nutricional que el equipo chileno estableció, remarcó la importancia de aumentar la hidratación y también algunas sugerencias sobre la prevención de enfermedades e infecciones. Además, la NASA informó que en los próximos días llegará un grupo de 3 o 4 expertos para apoyar el plan de recuperación, ya que -tal como señaló el ministro Mañalich- aún los mineros se encuentran en una «deuda fisiológica» que hay que remediar.

Pero mientras el equipo de superficie establece un laboratorio para procesar las muestras (detectaron que el agua de la mina no es apta para ser bebida y ahora analizan muestras de orina), Yonni Barrios comenzó a tomar muestras de sangre a cada uno de sus compañeros para detectar más variables de su estado de salud.

Y pese a que el estado del grupo aún inquieta, la mayoría sigue dando muestras de ánimo. Ayer tuvieron su primer almuerzo con comida sólida: dos barras de cereal, un pan con dulce de membrillo y una compota de manzana con nuez.

Para el domingo o el lunes ya se espera lograr la comunicación permanente y establecer los anhelados contactos de los mineros con un miembro por familia, que irá a una cabina habilitada especialmente para conversar y así contar al resto de los miembros del campamento Esperanza cómo están sus «viejos». «Será magnífico, lo he soñado todo este tiempo», decía, al saber la noticia, Óscar, tío del minero Édison Peña.

Fuente / El Mercurio.

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