(Diario Financiero).- A medida que los precios de los metales suben y el panorama económico mundial mejora, comienzan las tensiones laborales en las minas de los principales países productores, amenazando con exacerbar la escasez de suministro y elevar aún más los precios de minerales como el cobre.
Escondida, la mayor mina de cobre, acaba de terminar una huelga de tres semanas por aumentos de sueldos, pero la paralización continua en Spence, también propiedad de la compañía anglo australiana BHP Billiton.
Antofagasta, la minera controlada por la familia Luksic, dijo ayer que el reajuste de 5% y el bono por término de conflicto de $ 14 millones por trabajador acordado por Escondida sienta un “muy mal” precedente y que podría llevar a nuevas huelgas.
El director ejecutivo de la minera basada en Londres, Marcelo Awad, recordó que los trabajadores chilenos que están en negociaciones típicamente citan los acuerdos más recientes. El caso de Escondida ya está afectando las negociaciones en la mina Spence, también de BHP y que ayer completó ocho días de paralización, y podría influir en las negociaciones de Codelco Norte, que comenzarán el 17 de noviembre.
Tendencia global
La tendencia también se está sintiendo fuera de Chile. En Perú, 27 mil trabajadores de una docena de mineras iniciaron el lunes una huelga de 48 horas a nivel nacional, demandando mejores pensiones y aumentar su participación en las ganancias de las empresas de 8% a 10%.
Por su parte, la brasileña Vale, el segundo mayor productor mundial de níquel, enfrenta en Canadá una huelga que ya cumple cuatro meses. En julio, 3.500 mineros canadienses de dos sindicatos locales iniciaron una huelga contra la firma en Ontario.
En México, la mayor mina de cobre de Grupo México, Cananea, ha permanecido cerrada por más de dos años debido a una huelga.
Los precios del cobre se han más que duplicado este año en la bolsa de metales de Londres y la tendencia podría prolongarse, porque la recuperación económica impulsaría una mayor demanda por materias primas, los commodities se han convertido en una fuente de especulación de inversionistas que buscan mayores retornos, y por efecto cambiario, a medida que el dólar sigue cayendo en los mercados mundiales.
Fundamentos firmes
Los trabajadores están exigiendo una mayor participación en la esperada mejora de los resultados. Pero las empresas en general resisten esta tendencia porque insisten en fundamentar los reajustes sobre factores estructurales, como aumentos de largo plazo en la productividad.
Las alzas de precio son factores coyunturales que pueden revertirse por un cambio en los mercados y las empresas no pueden después rebajar los salarios para ajustarse a las nuevas condiciones.
Awad opinó ayer que las negociaciones salariales deben tener en cuenta el tamaño de cada mina.
Fuente / Diario Financiero