(Pulso) La preocupación por el aumento de inventarios de cobre y «lo que puede significar eso hacia adelante en términos del precio» del metal – expresada el lunes por el presidente del Banco Central (BC), Rodrigo Vergara – abre nuevamente la interrogante sobre el comportamiento futuro del commodity y su impacto en Chile.
Calificado por años como el sueldo del país, los ingresos por el mineral son la garantía a muchos proyectos, inversiones, e incluso de las políticas públicas que lleva adelante el Estado.
De ahí que el comentario del titular del BC recoja interrogantes que sólo se pueden proyectar y adelantar respecto de cómo impactaría al país una caída del cobre en términos fiscales, tipo de cambio, el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP) y el déficit de cuenta corriente, entre otros.
Una primera mirada sobre el comportamiento del precio del cobre a futuro se puede advertir de la trayectoria de los inventarios del metal rojo, que desde diciembre de 2012 al 9 de abril de este año, ha aumentado 53,08%, llegando a 901.604 toneladas métricas. En la vereda contraria, el metal ha visto caer su precio en 12 meses en 8,59% y de hecho, sólo entre diciembre y abril, acumula la mitad de la baja anual, con un retroceso de 4,65%.
Así, corroborando los dichos de Vergara, el economista de la Universidad Católica, Gustavo Lagos, confirma que las reservas «han aumentado en forma muy importante en los últimos seis meses (…) han crecido hasta unas cuatro semanas y media de consumo».
De hecho, en el informe para la semana del 1 al 15 de abril del mercado internacional del cobre, Cochilco estimó que «los inventarios en las bolsas mundiales aumentaron en 1,6% alcanzando las 892.084 TM de cátodos, monto que podría satisfacer 16 días de consumo».
Al aumento de los inventarios, Lagos agrega que si bien las proyecciones del metal para 2013-2014 son buenas (entre US$3,50 y US$3,40 según Cochilco), son «un poco optimistas sobre todo para 2015 (US$3,50, según Bloomberg)», porque «parten de la base de que China va a tener un gran crecimiento y yo no sé si esto es la verdad y se va a cumplir. Muchas veces nos hemos equivocado».
El experto agregó que «soy un poquito más cauteloso que las empresas y los bancos de inversión. Creo que efectivamente hay que preparar el terreno para el escenario en que eventualmente tengamos un precio más bajo; no sé si inmediatamente… pero va a llegar».
Coincidente con lo expuesto, Cecilia Cifuentes, investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo (LyD) asegura que excesos de inventarios podría «tener un impacto muy significativo en el precio; es difícil decirlo, porque esta información en parte se conoce y debería estar bastante internalizada en los precios. Y de hecho eso a lo mejor explica que el precio haya tenido un comportamiento más bien moderado en los últimos meses».
IMPACTO FISCAL
La preocupación por el aumento de los inventarios y una eventual baja del metal suma un efecto mayor: el impacto fiscal. La respuesta, según el economista Patricio Rojas es clara: «el riesgo está en nuestro presupuesto, el hecho de que se va a tener que ver de dónde se sacan esos recursos», porque el Fisco considera un precio de largo plazo de US$3,10, «un precio relativamente alto»,dijo.
Rojas sostiene que los ajustes que se deberían hacer para este escenario son «difíciles» de hacer, sobre todo en materia de gastos permanentes, cuando involucra pensiones y gastos sociales comprometidos legalmente. En ese contexto, «o la economía crece más rápido y se hace mucho más eficiente en todo su aparato público, o se va a tener que evaluar una reforma tributaria», dice.
Lagos, en tanto, asegura que el impacto dependerá de cuánto sea la baja, aunque confirma que afectaría una multiplicidad de variables como el dólar, las importaciones, la balanza de pago, el ingreso fiscal y los fondos de pensiones.
«Es muy grande el efecto, gigante. Está comprometida la inversión y la operación. O sea, baja el precio del cobre en forma sostenida y se detiene la inversión (privada) que no es totalmente necesaria», acota.
En montos, por cada centavo de dólar promedio anual que cae el precio del cobre, y permaneciendo constantes las demás variables, Chile, por concepto de exportaciones, «deja de percibir US$120 millones, y el Fisco alrededor de US$58 millones», indica Álvaro Merino, gerente de Estudios de Sonami.
Así, y ante la disyuntiva, el economista de Cieplan Jorge Rodríguez indica que cabe la pregunta sobre si el país ha ahorrado lo suficiente en los últimos años. «En mi opinión, con un precio del cobre que en promedio ha superado los US$3,60 y un crecimiento promedio del PIB en torno a 5,5% anual, que el Fisco vaya a ahorrar menos de 1% del PIB en el período 2010-2013 es insuficiente», subraya.
CUENTA CORRIENTE
Respecto a la huella que dejaría en la cuenta corriente, el gerente de Sonami la ve por dos vías: caen las exportaciones lo que «afecta la balanza comercial disminuyendo el resultado de ésta» y, por otra, caen las utilidades de las compañías mineras. Lo anterior, explica «limita la disponibilidad de recursos para remesar utilidades al exterior, lo que impacta en el componente renta de la cuenta corriente, incrementando el resultado de éste».
Cecilia Cifuentes, en tanto, suaviza un poco la perspectiva. «El impacto no es tan significativo, porque hay corrección automática de esto», porque en la cuenta corriente están las utilidades devengadas «que es lo que se pone de las empresas mineras».
«Efectivamente caen las exportaciones, pero caen también las remesas de utilidades. Tampoco nos vamos a ir a un déficit de 7% ni nada por el estilo. Cuando cae el precio del cobre sube el precio del dólar y caen las importaciones; operan mecanismos de ajuste», dice.
Fuente / Pulso