(Pulso) Ponerle pantalones largos. Esa es la idea que tiene en mente el gigante brasileño Gerdau, uno de los principales productores de acero del mundo, para su unidad en Chile, Gerdau Aza, el segundo mayor fabricante de acero del país tras CAP.
Para concretar este anhelo, la empresa está estudiando revivir un proyecto que no es nuevo, sino que data de 2008, pero que debió ser paralizado luego del desplome de los mercados tras la caída de Lehman Brothers, y la consecuente crisis económica que se desató en Chile.
En ese entonces, la crisis provocó que bajaran bruscamente las ventas de acero en el país, pues la construcción se frenó casi de un día para otro. Para CAP y Gerdau Aza, la construcción representa el 35% de sus ventas totales, por lo que cualquier bajón de actividad se resiente bastante. Pero hoy el panorama es distinto. El consumo interno de aceros planos, según cifras recopiladas por la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), creció 12% entre 2011 y 2012, mientras que la producción de largos aumentó 11% en el mismo período.
En ambos segmentos, Chile es líder indiscutido a nivel regional. También lo es en lo que respecta a consumo per capita de acero, alcanzando un total de 172 kilos anuales, con lo que en 2012 se superó por primera vez a México. La media regional alcanza los 129,6 kilos per capita al año.
Todo esto llevó al grupo Gerdau a estudiar una reactivación de sus planes para ampliar la planta ubicada en Colina, en la Región Metropolitana. Inicialmente, esto iba a partir en 2008, pero dada la situación descrita, esto debió paralizarse. Luego vino el terremoto de 2010, que elevó el consumo por la reconstrucción, pero en ningún caso a los niveles previos a la crisis.
El plan original contemplaba ampliar la capacidad de la unidad en cerca de 300 mil toneladas anuales de producción, con lo que alcanzaría las 800 mil toneladas. En ese entonces se estimaba una inversión de US$240 millones, aunque hoy se calcula, según proyecciones no oficiales, en al menos US$400 millones dada la apreciación de los insumos.
Si bien en 2011 se intentó reactivar la iniciativa, finalmente quedó en nada por las dudas de nuevas turbulencias económicas. Pero esta vez, de acuerdo con lo señalado desde las oficinas de Brasil, el plan iría en serio.
Desde las oficinas de Chile reconocieron la existencia de este plan, pero declinaron entregar detalles, pues todo el estudio está siendo liderado por la oficina central del grupo Gerdau.
ESPECIALIZACIÓN
¿Otro antecedente a favor de la expansión? El repliegue de CAP en el negocio del acero. El grupo minero-siderúrgico ha anunciado que, por ahora, no hará ninguna inversión de magnitud en Huachipato, pues se ha visto afectado por las importaciones de acero, pero además porque ha preferido avanzar en su plan de desarrollo del negocio del hierro, que es el que hoy le está dejando ganancias y hacia donde está derivando todas sus inversiones. Entonces, CAP desechó una inversión por US$2.400 millones, recursos que por ahora serán redestinados.
Así, la pista queda libre para Gerdau Aza para captar el crecimiento del consumo de acero en el país, que se prevé este año se mantendrá en niveles positivos.
La gran traba para aumentar la producción de acero tiene que ver con el auge de las importaciones, que en los últimos años han acaparado casi la totalidad del crecimiento del mercado con precios significativamente más bajos que los de los productos chilenos.
Sin embargo, fuentes de mercado plantean que Gerdau Aza tiene ventajas comparativas, porque lo que más ha encarecido la actividad siderúrgica en los últimos años es el alza de los insumos, fundamentalmente hierro y carbón siderúrgico. Al respecto, la empresa de capitales brasileños utiliza fibra reciclada, por lo que no está expuesta a las alzas de las materias primas.
Fuente / Pulso