La principal y única carretera de acceso al mineral de El Salvador seguía ayer «tomada» por un grupo de trabajadores contratistas de Codelco, pero hicieron una concesión a esta ciudad de 9 mil habitantes que ya enfrentaba signos de desabastecimiento. Tras seis días de bloqueo, los «dueños de la ruta» accedieron a dejar pasar a varios vehículos particulares y a camiones con mercaderías que escaseaban.
El gobernador de la provincia de Chañaral, Carlos Palma, junto a los seremis del Trabajo y Justicia, concurrieron hasta la localidad para cerciorarse de que se abriera el tránsito por la carretera. «Vimos que la gente puede salir y entrar a El Salvador, lo que ayuda a abastecer a la ciudad, pero todavía hay productos de primera necesidad que escasean, como las carnes rojas y los lácteos», aseguró.
Sin embargo, pese a este «libre tránsito», conducir por esa ruta no es fácil, ya que hay que sortear montones de escombros, fogatas de neumáticos y hasta maquinarias atravesadas.
Cada piquete es resguardado por unos 20 trabajadores que están en una «tensa calma» o en un «recreo», como ellos llaman a esta situación de espera, la que capean jugando al naipe.
Empresas de buses, de arriendos de vehículos y courier rehúsan a viajar a esta ciudad por la inseguridad. Por esto motivo, el abogado copiapino Rafael Cortés interpuso ante la Corte de Apelaciones de esa ciudad un recurso de amparo en contra de la intendenta Viviana Ireland y del gobernador Palma, porque a su juicio han demostrado «desidia» al no garantizar el libre tránsito de los habitantes de El Salvador por la carretera.
Ante esto, Palma arguyó que el bloqueo es «relativo», porque ahora los vehículos están transitando. Dijo que se quiere evitar un enfrentamiento violento entre la fuerza pública y los manifestantes.
El partido de fútbol del torneo de Primera A entre Cobresal y Antofagasta, en la Región de Antofagasta, que debía jugarse el domingo pasado, se reprogramó para mañana, pero los dirigentes del club minero no saben si podrán trasladar a sus jugadores de la ciudad.
Fuente / El Mercurio