De récord en récord. El boom del cobre, cuyo precio nominal alcanzó esta semana su mayor nivel de la historia –US$ 4 por libra de mineral-, tiene una cara conocida en Codelco y Escondida: ambas firmas aportaron el año pasado el 44% del total de utilidades obtenidas por las mayores 500 sociedades anónimas del país que reportan sus resultados a la Superintendencia de Valores y Seguros.
Pero en su cara más desconocida, este auge esconde varias sorpresas. Una de ellas es que al alero de la extraordinaria cotización del metal un no despreciable número de empresarios está viviendo una bonanza. El fenómeno ha tocado con fuerza a los medianos mineros, que en Chile suman unas 28 compañías, y que pasaron de tener una producción valorada en US$ 400 millones el año 2000, a una cifra de US$ 2.450 millones en 2007, según el gerente de estudios de Sonami Álvaro Merino.
Detrás de todo esto hay rostros reconocibles y otros no tanto. Entre estos últimos, los grupos Hurtado y Fernández León, socios de Pucobre; Juan Rassmuss, accionista de Cap y dueño del holding Cemin; la familia Noemi Callejas, de Cerro Dominador; o los socios de Falabella, Reinaldo Solari y Sergio Cardone, a través del holding Haldeman.
Con menos exposición aparece un grupo de empresarios que por estos días tiene muy buenas razones para celebrar. Algunos de ellos, Jonás Gómez, de Minera Carola y fundador de la cadena Din; la familia Izquierdo, dueña de Mantos de la Luna; Mohamed Duk, activo inversionista hípico de Antofagasta y controlador de Minera Sierra Miranda; la familia Molina, de Minera Talcuna; y el grupo encabezado por Patricio Rendic -hermano de Juan Rendic, socio del grupo Saieh en el negocio de supemercados-, en Minera San Gerónimo. Eso, sin contar otros nombres conocidos por su actividad gremial, como Hernán Hochschild (Minera Carmen Bajo), o el actual presidente de la CPC Alfredo Ovalle (Las Luces).
Crecimiento
Tal es el impacto de los precios del cobre que mientras la producción de estos medianos mineros creció 62% entre 2000 y 2007 -hasta las 338 mil toneladas anuales-, las ganancias del sector se multiplicaron cerca de 17 veces en el mismo período; es decir, desde unos US$ 73 millones a inicios de la década hasta unos US$ 1.200 millones a diciembre, tomando como referencia el precio promedio del cobre el año pasado y un costo directo de producción que según expertos de la industria está en el rango de 140 a 170 centavos de dólar por libra de cobre.
En estas buenas condiciones, los medianos mineros han emprendido nuevos proyectos y muchos han dejado atrás el mal período de inicios de esta década, que significó, en algunos casos, venta de tierras, yacimientos e incluso empresas completas.
En el sector se ha visto, en los últimos dos años, la llegada de nuevos capitales, chilenos y extranjeros, buscando proyectos y oportunidades para invertir y la reedición de iniciativas que, dadas las desfavorables condiciones, habían quedado dormidas a la espera de tiempos mejores.
Minera Carola
Unas 20 mil hectáreas en la Región de Atacama domina Minera Carola, que está invirtiendo US$ 30 millones para aumentar su producción desde 150 mil a 240 mil toneladas mensuales de mineral hacia el año 2009.
“La racha de precios del cobre nos ha permitido invertir en exploración”, dice el gerente general del grupo, Andrés Obrech. El proyecto les permitirá aumentar en 50% su facturación anual, la que hoy alcanza a unos US$ 140 millones. Carola es de la familia del empresario Jonás Gómez. Los inicios del clan no están en la minería sino en el retail, negocio con que partieron en Antofagasta en los 70 con Casa Gómez, que a poco andar se transformó en Din, hoy en manos del grupo Yaconi-Santa Cruz.
Minera Haldeman
En septiembre de 2001, un grupo de empresarios vinculados a la constructora Enaco hizo una apuesta riesgosa que a la postre resultó un muy buen negocio. Sergio Cardone y Anselmo Palma, junto a Reinaldo Solari y el fallecido Ernesto Ayala adquirieron los activos de Cascada -del grupo Cruzat-, cuando el precio del cobre promediaba los 65 centavos de dólar la libra. Hoy la empresa se llama Haldeman Mining Company (HMC). “Fue una jugada audaz. Ahora están atentos a nuevos desarrollos”, dice un cercano a la firma.
La compañía se ha convertido en uno de los proyectos más exitosos de la mediana minería en el país. Para este año proyecta una producción en torno a las 19 mil toneladas de cobre fino -ventas por unos US$ 150 millones-, lo que representaría un crecimiento de 31% respecto de las 14.500 toneladas de 2006. Un incremento justo cuando el precio del cobre está en niveles récord.
Minera Talcuna
Si el precio del cobre estuviera en 71 centavos nominales de dólar por libra, como en 2002, Minera Talcuna -de la familia del empresario Oscar Molina con base en la Región de Coquimbo vendería unos US$ 5 millones. La situación, sin embargo, es muy distinta. La firma, que produce cerca de 4 mil toneladas de cobre fino por año y 1.300 toneladas mensuales de concentrado, factura en torno a US$ 25 millones y gracias al buen ciclo del metal rojo se decidió a emprender nuevos proyectos.
Hoy está invirtiendo US$ 40 millones para triplicar sus ingresos hacia 2012 y llegar a 15 mil toneladas de cobre fino anuales, cuenta su gerente general, Iván Fortín, ex ejecutivo de Enami por 28 años, quien se integró a la compañía a fines de 2006.
La firma, dice, posee cerca de 36 mil hectáreas en una zona “con un potencial geológico enorme”, de las cuales sólo utiliza 180 hectáreas. “Por lo tanto -explica- queda mucho por explorar todavía”, aprovechando el buen ciclo, tal como lo están haciendo otras operadoras que, una vez iniciada la racha alcista, saldaron sus deudas y se prepararon para crecer.
Minera Carmen Bajo
Tras una reingeniería a fines de los años 90, la inversión minera de la familia de Sali Hochschild, situada en Copiapó, cosecha los altos precios del cobre. A través de Minera Carmen Bajo, vinculada al ex presidente de la Sonami, Hernán Hochschild, produce unas 40 mil toneladas de sulfuros mensuales, alimentado la planta Matta de la Enami.
Este año produciría unas 5 mil toneladas de cobre fino y prepara, para el 2009, un nuevo proyecto que podría sumarle otras 4 mil. Invertirá US$ 3 millones en una planta de extracción de solventes y electroobtención en la quebrada Las Pintadas, a 15,3 kilómetros al suroeste de Tierra Amarilla, que produciría unas 350 toneladas métricas de cobre fino al mes.
Petermann, un nuevo actor
Hace más de una década el empresario Claudio Segura, socio de Víctor Petermann -dueño de la reserva ecológica Huilo Huilo-, compró unas tierras en Calama, Región de Antofagasta, para emprender un proyecto minero. Bajo el nombre de Delfin, la iniciativa está aún en fase exploratoria y en ella participa, además de Segura y Petermann, el economista Hernán Büchi. Fuentes del grupo cuentan que, a raíz del buen ciclo de precios del cobre, hace casi dos años decidieron reactivar el proyecto y hoy están en plena fase de evaluación del yacimiento, que tiene reservas por cerca de 20 millones de toneladas de mineral, con una ley cercana al 1,5%, lo que significa que, de entrar en producción, podría producir unas 15 mil toneladas de cobre fino por año. Pero para eso, afirman, aún queda camino por recorrer, como hacer los estudios de impacto ambiental respectivos y definir claramente las inversiones involucradas.
Fuente / La Tercera