(11:30) La lucha pública y privada de Cristián Cuevas

El dirigente sindical nuevamente movilizó a los subcontratistas de Codelco. Legitimado en su partido y por los obreros, este dirigente comunista originario de Lota tiene mayores ambiciones en lo sindical y ya no pone barreras para hablar de su homosexualidad.

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El martes pasado presentó el libro Bandera Hueca, Historia del Movimiento Homosexual de Chile, de Víctor Hugo Robles, en la Universidad Arcis. Era la primera vez que Cristián Cuevas (39), presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, participaba de una ceremonia pública de este tipo desde que hace un mes reconociera su condición de homosexual en una entrevista a revista Paula, un asunto nada fácil para un hombre que dirige a cientos de trabajadores como dirigente sindical.

No estaba cómodo y cuando le tocó exponer se emocionó, pero se contuvo y señaló que entre los mineros “existe solidaridad y respeto”, sin mencionar lo que todos en el auditorio sabían. Robles, cuando intervino dijo que con su abuela habían prendido “una velita a la Virgen para que Cristián no se arrepintiera de venir”.

Y hubo risas y aplausos. Luego dijo que “la mayoría de las locas” andaban en la marcha contra la resolución que prohibió la entrega de la píldora del día después… “para qué si no la usan”. Y nuevamente hubo risas. Pero Cuevas estaba serio. Y seguramente lo estaba porque este hombre que desde 1997 vive en Los Andes, es un hombre serio. Es comunista ortodoxo, admirador de Gladys Marín, no tiene más aficiones que las que otorgan una vida sencilla. Una buena cazuela, la música de todo tipo, desde “la cumbia cumbianchera de los trabajadores hasta Vivaldi”. Es “hijo del carbón”, como le gusta decir -nació y creció en Lota-, es el penúltimo de 11 hermanos, de las dos esposas que tuvo su padre, un ex minero de 81 años que vive en Coronel. Con sus hermanos, Cristián casi no se ve, debido al exceso de trabajo -“duermo cuatro horas diarias”-, pero hace poco se reunió con dos de ellos. Lo llamaron y su primera respuesta fue que estaba demasiado cansado. Pero luego pensó “cómo tan pesado” y partió a verlos.

Al padre, Cristián lo llama con regularidad. Y cada vez que lo hace, el anciano le dice: “Lo único que te pido es que no te maten”, lo que al dirigente sindical le causa gracia.

Cuevas ha sido el dirigente que más trabajo les ha dado a las autoridades y al empresariado en los últimos años. En 2007 dirigió la huelga de trabajadores subcontratistas que se prolongó por 37 días. Hoy, puso el movimiento nuevamente en pie y el viernes había dos plantas cerradas (Salvador y Andina) y El Teniente ha suspendido varias faenas.

Aunque prefiere decir que sólo aspira a ser elegido delegado de la Central Unitaria de Trabajadores, es una carta fuerte para suceder al socialista Arturo Martínez en la presidencia del conglomerado. Y como no, si aspira a llegar a la Presidencia de la República. Nada menos. Y en 10 años. Como buen hombre bajo -no pasa del metro 60- es ambicioso.

¿No será mucho?

¿Y por qué no? No es necesario que sea yo. Los trabajadores tenemos que constituir una nueva mayoría que supere a la Concertación y a la derecha. Qué hombre o qué mujer va a ser capaz de conducir ese proceso, no lo sabemos, pero esta nueva camada de dirigentes sindicales, y no te hablo sólo de la minería, sino también de los del sector público, de los salmoneros, de los forestales, pensamos en La Moneda porque ya nos cansamos que otros nos representen y se desentiendan de los trabajadores.

Cuevas cree que las autoridades y los empresarios están preocupados ya no sólo por las huelgas y marchas que producen pérdidas y molestias, sino porque los trabajadores se están organizando en grande. “Por eso tratan de criminalizar al movimiento sindical”, dice, “porque tenemos propuestas para superar esta institucionalidad creada por la dictadura y administradapor la Concertación”.

Sin overol

Además de considerarse un hombre sencillo, Cuevas no ve ningún problema en que, al contrario de uno de sus ídolos, Clotario Blest (el otro es Luis Emilio Recabarren), él no sea un trabajador al estilo de los que representa. “¿Quieres que ande con overol?”, responde cuando se le pregunta y luego dice que está estudiando trabajo social en la Universidad Arcis. Hace un par de años que dejó la empresa contratista en que trabajaba.

Se detiene un momento, como tiene por costumbre, para explicar “lo realmente importante”. En este caso, lo siguiente: “Más allá que estemos en un mundo globalizado, el tema sigue siendo la contradicción entre capital y trabajo. Que hayan cambiado las cosas, que hoy andemos con zapatos, que tengamos notebook, blackberry, bien, son parte del desarrollo humano… Pero mientras no se resuelvan las desigualdades sociales seguiremos en la lucha”.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, dice que es un gran dirigente y que su condición sexual no tiene importancia para el partido. Y claro que sí, es el primer dirigente sindical comunista que ha sido capaz de mover a las masas en un siglo. Reconoce que antes cometieron errores con minorías, como las de los homosexuales, “pero hemos aprendido”.

A pesar de que Cuevas dijo que no volvería a hablar del tema, agregó que “este país lo construyen las diversas miradas, las diversas identidades culturales, sexuales y de todo tipo y no se puede tapar el sol con la mano ni con un dedo…”.

¿Tiene un costo tu decisión?

¡¡Qué costo!! Lo más importante es que lo único que hace libre al ser humano es la verdad, porque cuando uno anda con restricciones y mentiras, se genera la corrupción. Y acá la verdad es que el mundo político, social, religioso y empresarial es diverso en todas esas composiciones…

“La conducta personal de un líder como la de cualquier ser humano es privada”.

Fuente / La Tercera

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