(Pulso) Desacoplar el crecimiento económico del aumento de la demanda eléctrica es la gran meta que tiene la Agencia Chilena de Eficiencia Energética y, en particular, su director ejecutivo, William Phillips, de aquí a 2020. ¿Hay espacio para hacerlo? Él cree que sí.
¿Cuál es el objetivo central de la Achee para este año?
Seguir trabajando en este cambio cultural, que es tremendamente relevante para el mundo empresarial, para el consumo y para eso estamos trabajando fuertemente en nuestra área de educación, desde los recintos donde hay niños de pre básica, con enseñanza media, profesional y universitaria. Entendemos que ahí hay mucho trabajo que tenemos que aportarle a los niños, adolescentes y profesionales para que vayan entendiendo que la mejor energía es la que no se usa.
¿Está muy atrasado el país en relación con el mundo desarrollado?
No me atrevo a contestar, porque no hay índices adecuados para comparar. Sí me atrevo a decir que Chile, respecto del resto de América Latina, tiene bastante avanzado. Por ejemplo, no existe ninguna agencia público-privada de este tipo en la región. Existen agencias en Canadá, Europa,entre otros países, pero no en América Latina. Pero cuando nos medimos con países desarrollados nos damos cuenta que nos falta mucho. Esto es porque la crisis energética en el mundo desarrollado fue hace 50 años. Entonces, desde ese tiempo que están trabajando en este tema.
Para llegar al 12% de ahorro de aquí a 2020. ¿Cuánto debe aportar cada estamento?
Según los cálculos que nosotros manejamos, cerca del 50% del total lo va a aportar la minería y la industria. El 20%, aproximadamente, lo va a aportar el transporte; otro 20% la edificación, donde están las casas, el alumbrado público y los hogares. El otro 10% está dividido en muchas distintas iniciativas. Pero el fuerte se concentra en esas áreas.
¿Han surgido ideas innovadoras desde las empresas o las personas?
Hay muchas ideas en el país dando vueltas. Hemos conocido muchas empresas y vemos cómo han tomado medidas, partiendo del valor de la energía, que en el país no es bajo. Entonces, las empresas y personas están tomando medidas que son interesantes. Hemos descubierto que sistemáticamente estas iniciativas se están incorporando en la cotidianidad y en los procesos de las empresas.
¿Hay margen para seguir bajando en actividades como la gran minería, donde se ha hecho gran esfuerzo?
El consumo eléctrico chileno crece hoy a la misma tasa que lo hace la economía. En los países desarrollados el consumo energético decrece. Si la economía crece 2% ó 4%, el consumo se reduce, o crece cero. Lo que pasó es que encontraron la manera de hacer más con menos o la misma energía. Estamos trabajando para alcanzar ese umbral y ese cambio.
Fuente / Pulso