(El Mercurio).- Una ciudad dentro de China es lo que define a la Expo Shanghai. Con sus propias reglas de comportamiento y seguridad, la feria mundial impresiona a todo aquel que la visita.
Sistemas de seguridad similares a los de los aeropuertos son lo que se ven en cada entrada a la Expo. Cortaplumas y encendedores, por ejemplo, están prohibidos, y los organizadores no dudan en hacérselo saber a los visitantes.
A distancia, la Expo parece inabarcable. Los cientos de stands se ordenan en las calles de esta pequeña ciudad dentro de Shanghai, y los miles de visitas no se reducen ni siquiera en los días de semana. Estacionamientos para miles de buses es lo que se observa fuera del recinto, y taxis especiales para los visitantes son un servicio rápido y confiable.
Como toda ciudad, la Expo cuenta con un potente comercio. Restaurantes, tiendas y cafés se encuentran en cada esquina y dentro de los pabellones.
Al interior de la ciudadela está el pabellón chileno. Dentro de los múltiples productos en exhibición, los vinos nacionales son el símbolo de nuestro país. Ubicados en grandes «góndolas» en el centro del stand nacional, han sido uno de los productos favoritos de los visitantes a la hora de comprar, junto al pisco, los brazaletes de cobre y los palos de agua.
Tras su primer mes de apertura, el pabellón chileno de la Expo Shanghai realiza un balance comercial positivo. Según cuenta el jefe de mercadeo del stand nacional, Tomás Vicente, durante mayo las ventas totales llegaron hasta los US$ 270 mil.
«El nivel de ventas no partió a la velocidad que queríamos, pero ha ido aumentando cada día, hemos mantenido una curva ascendente muy positiva. Cerramos el mes con buenos números, vendimos en total, en toda la zona de mercado, 1.850.000 yuanes (US$ 270 mil)», señala el ejecutivo.
Vicente cuenta que de un mix inicial de unos 300 productos, prevén que hacia agosto se reduzca a cerca de 100, conforme a la demanda de los visitantes.
«Este primer mes fue para hacer proyecciones de compra del pabellón y traer todos esos productos que efectivamente son los que más se están vendiendo», explica el ejecutivo.
Metas
Pese a que el pabellón chileno no tiene objetivos financieros concretos, sí se establecieron metas en términos de ventas. «Nosotros nos pusimos como objetivo llegar a un dólar por visitante. Esta es una meta muy alta», comenta el jefe de mercadeo del pabellón. En mayo, el stand fue visitado por 440 mil personas y cada visitante gastó en promedio, US$ 0,61.
Con estos objetivos claros, el pabellón nacional busca totalizar ventas sobre los US$ 2 millones durante los seis meses que dura la feria.
Los más vendidos
China es un país donde el 80% del vino que se consume es de origen local, mientras que el pisco no tiene una participación relevante en el mercado de alcoholes. No obstante, las cepas chilenas han sido muy demandadas en el pabellón de Chile, sobre todo las de mayor valor.
«Los vinos más vendidos son lejos los premium , que son los más caros, a diferencia de lo que se había pensado en un principio», dice Vicente. El stand cuenta con vinos provenientes de viñas asociadas a Wines of Chile, y sus precios varían desde los 198 yuanes (US$ 29) los premium , a 138 yuanes (US$ 20) los reserva, hasta 88 yuanes (US$ 13) los varietales, independiente de su marca.
El pisco también sorprendió. Vicente cuenta que confeccionaron una botella especial para la Expo, con forma del famoso moái de Isla de Pascua, que tuvo gran aceptación, al igual que el pisco sour que se vende en el bar del estand.
Aunque en un principio se proyectó una venta de 10 botellas diarias -asociadas a las pisqueras de CCU-, actualmente se comercializan entre 250 y 300 botellas al día, revela Vicente. El pisco, incluso, se está haciendo conocido en la Expo: el gerente de mercadeo cuenta que se están transformando en proveedores del resto de los pabellones para eventos sociales.
Productos del mar y aceite de oliva hacen su estreno
Variados son los productos que se comercializan en el stand chileno: artesanía, orfebrería, ponchos, bufandas de lana y artefactos de madera son sólo algunos de ellos.
Esta semana, el pabellón de Chile se prepara para recibir nuevas mercancías, que en nuestro país han tenido probado éxito.
El gerente de mercadeo cuenta que los productos que se venderán son caracoles de mar, aceite de oliva y de palta, merkén, vinagre de vino, salsa de ají verde, berries deshidratadas y miel.
Fuente / El Mercurio