La falta de diésel en el norte no afectó la generación eléctrica, porque las centrales más grandes del SING, en Mejillones y Tocopilla, están cerca de los puntos de almacenamiento del combustible. Sin embargo, dos unidades de Edelnor (33,5 MW) se vieron complicadas, sin representar riesgo por su menor tamaño. En el SIC, en tanto, la mayor reserva de agua en los embalses tras las lluvias permitió reducir la generación a diésel de San Isidro y Nehuenco, combustible que reciben vía oleoducto. El resto de la generación correspondió a hidroeléctricas y carboneras.
Fuente / Diario Financiero