(El Mercurio de Calama).- De verdad sorpresiva fue la constitución del Sindicato Número Tres de Codelco Norte. Marcela Matamoros, ya con seis años de experiencia en la dirigencia sindical, asume como presidenta del gremio. Se le sumaron tres votos más, y se formalizó el proceso absolutamente bajo normas legales.
Lo curioso de la situación es que quien dio el paso fundamental para que se presentara este escenario, fue precisamente uno de los que participaba del grupo de los denominados Díscolos, Jorge Letelier, quien, al conversar con este diario, dijo que no hubo de ninguna de las partes conversación, ni influencia alguna para que él diera este paso, sino que, fue personalmente quien consideró la situación no podía seguir dilatándose, por bien del sindicato, «y si hubo una persona que se ofreció a ser presidenta, alguien más tenía que apoyarla, y decidí que así fuera. Pero insisto, no hay aquí nada detrás, sólo fue mi intención el que se terminara el tema. Pienso que igual lo pueden hacer bien, que pueden desarrollar una buena labor a favor del gremio».
El proceso
Según trascendió. El proceso de votación comenzó con el llamado que hizo Miguel López a presentarse a quienes deseaban ser presidentes. Lo planteó Marcela Matamoros. De nuevo preguntó y nadie más se mencionó. Ante ello, se procedió a la votación. Y hubo cuatro votos a favor de ella. Inmediatamente se eligió al tesorero, cuyos cuatro mismos votos recayeron en Héctor Milla, lo mismo sucedió con el secretario y el cargo recayó en Rolando Milla y como vicepresidente quedó Jorge Letelier.
Consultados los demás dirigentes, que automáticamente pasan a ser directores. Hernán Guerrero, quien hasta previo el proceso eleccionario ocupaba el cargo de presidente, dijo que ellos no votaron, porque no estaban de acuerdo, no obstante acatan las mayorías y quedan tranquilos.
Inmediatamente realizada la reunión los nuevos electos concurrieron a la notaría para constituirse oficialmente.
Fortalecimiento
Pero ya todo pasó. Hoy el Sindicato Tres tiene un nuevo directorio y la idea, según lo comenta la propia Marcela Matamoros, es sumar y no restar, de manera que, como mujer, y con la experiencia que tiene, además de conocer a los dirigentes «históricos», como se les llama, ella confía en que podrá lograr la conciliación de todos y que podrán conformar un solo equipo y trabajar por lo que y para lo que fueron elegidos. Son grandes los desafíos que se vienen. Fuertes para el sindicalismo minero, de manera que deben estar atentos para velar por el bienestar de los trabajadores. Lo demás es historia.
Fuente / El Mercurio de Calama